| Última actualización: 17 de Diciembre de 2022 - 15:28

El Gobierno también quiere subirse a la "Scaloneta" (bajando los precios)

En la Casa Rosada le encienden velas a la Selección y fantasean con ver a Messi subido al balcón, pero el peronismo sabe -y lo admite- que la única cruzada que importa es contra la inflación.

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El presidente Alberto Fernández, durante una recorrida por Berazategui. El presidente Alberto Fernández, durante una recorrida por Berazategui. Foto: NA/Presidencia.

La actuación de la Selección nacional de fútbol en el Mundial de Qatar 2022 lisa y llanamente ha revolucionado en las últimas semanas a la sociedad argentina, que aguarda con una expectativa inconmensurable la final de este domingo frente al campeón defensor Francia en el estadio Lusail a partir de las 12 (hora de este país).

En el corolario de otro año que se empecinó en golpear a la población por debajo de la línea de flotación y que terminará con una inflación probablemente apenas menor a tres dígitos, "el pueblo", como suelen denominar los políticos a quienes los votan esperanzados en un futuro mejor, encontró en la "Scaloneta" un motivo genuino y desinteresado para encolumnarse por detrás de ¡al menos algo! que le genere satisfacción.

Aquí, más de cuatro de cada 10 argentinos son pobres, de acuerdo con un reciente informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA): se trata de cerca de 17 millones de personas. Es más, en los últimos años el deterioro del poder adquisitivo del salario alcanzó niveles tan dramáticos que incluso trabajadores registrados -en blanco- cobran sueldos que no les permiten cubrir las necesidades básicas de sus familias: es decir, la pobreza afecta incluso a quienes desempeñan actividades laborales formales.

Para todos ellos, de igual modo que para la magullada clase media nacional, el rendimiento del conjunto albiceleste comandado por el astro Lionel Messi en Oriente Medio ha significado un bálsamo, una vía de escape de los problemas con los que deben lidiar a diario y al mismo tiempo una magnífica ocasión para cerrar los ojos y dejarse absorber por esa fulgurante catarata de emociones que solo el fútbol puede concebir en un país como la Argentina, tan apasionado y visceral.

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La política probablemente jamás logre forjar algo semejante, una unidad de millones de almas hermanadas por un mismo sentimiento, pero sí se frota hoy las manos y enciende velas para que el equipo de Lionel Scaloni consiga alzarse con la tan preciada Copa del Mundo cuando enfrente mañana a Francia, para así poder bordar la tercera estrella en la casaca nacional.

En la Casa Rosada fantasean con la posibilidad de subir a Messi y compañía a los balcones para celebrar frente a una multitud eventualmente reunida en la Plaza de Mayo con el dorado trofeo de la Federación Internacional del Fútbol Asociado (FIFA), obtenido antes por Argentina en 1978 y 1986. Claro que primero, y según trascendió en pasillos de Balcarce 50, el Gobierno deberá "convencer" al plantel para que ello suceda.

Sería una fotografía histórica la que podría atesorar el presidente Alberto Fernández por cortesía de la Selección, en el caso de completar con victoria mañana su cruzada deportiva por Qatar 2022, independientemente del rédito político que el oficialismo aspire a cosechar de la situación. De momento, lo único que está confirmado es que el jefe de Estado no viajará a Oriente Medio para asistir a la final: la mirará por televisión seguramente desde la Quinta de Olivos.

En medio de la euforia mundialista que empapa hoy prácticamente a la sociedad argentina en su conjunto, Fernández aventuró en las últimas horas que el equipo nacional se consagrará campeón este domingo, durante una distendida charla con niños que visitaban la Casa Rosada. Para el Gobierno, la actuación del combinado albiceleste en el certamen de fútbol más relevante del planeta también supone un alivio, una bocanada de oxígeno, más allá de las expresiones de deseo del primer mandatario.

Encuestas que son "horribles", pero...

En el Palacio gubernamental las encuestas que manejan acerca de la gestión del oficialismo y pensando sobre todo en las elecciones generales de 2023 son "horribles", según confió una fuente de Balcarce 50 en diálogo con NA. De todos modos, la coyuntura, de características adversas, no impide que en el Frente de Todos (FdT) se entusiasmen con llegar a buen puerto con la propia cruzada que libra hoy la administración Fernández: bajar la inflación.

Se trata de su principal misión en la actualidad y en ella están depositados los mayores esfuerzos del Gobierno. En este sentido, el reciente dato del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de noviembre, con una variación mensual del 4,9 por ciento, encendió una luz de esperanza en el oficialismo: "Demuestra que estamos por el camino correcto", consignó otra fuente a esta agencia.

"Todas las herramientas que pusimos en marcha están generando resultados y se va a ir consolidando una tendencia a la baja. Es nuestro objetivo, nosotros nunca dijimos que se va a resolver de un día para el otro, a lo que apuntamos es que sea una baja progresiva", agregó la fuente consultada por NA. El IPC interanual se ubica hoy en 92,4%.

En el FdT saben perfectamente que cualquier pretensión de llegar a los comicios del año que viene de manera competitiva, y más ahora, con la decisión de la vicepresidenta de la Nación y líder del espacio, Cristina Fernández de Kirchner, de no presentarse como candidata, dependerá de la cuota de éxito que logren las medidas que impulsa el ministro de Economía, Sergio Massa, para combatir la disparada de precios.

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Y en el peronismo, tanto en el fútbol como en la política, eligen creer: "Nosotros confiamos en el plan de Massa y te digo más, si él consigue bajar la inflación a los niveles que él dice que va a bajar el año que viene, nos subimos a la 'Scaloneta', no tengas dudas de eso", enfatizó un intendente justicialista del Conurbano bonaerense en declaraciones a Noticias Argentinas.

En reciente comentarios periodísticos, Massa indicó que en el Gobierno se sienten "conformes" con la tendencia en declive del IPC, pero que el verdadero objetivo del Palacio de Hacienda es que "el dato de abril próximo tenga un 3 adelante". Mientras, el líder del Frente Renovador, y potencial candidato a Presidente en 2023, se enfoca en una agenda que lo llevó en los últimos días a cerrar acuerdos de precios con distintos sectores, desde combustibles e insumos industriales básicos hasta indumentaria, calzado y medicamentos, en pos de avanzar hacia la meta propuesta.

De todos modos, pese al rol preponderante que juega Massa en el intento del FdT por lograr que el Titanic que timonea Fernández esquive finalmente el iceberg junto antes de la convocatoria a elecciones el año que viene, en Balcarce 50 se escucharon esta semana algunos cuestionamientos al ministro por no haber acompañado a Fernández en su acto por los tres años de gestión. Referentes del kirchnerismo también le dieron la espalda -en forma deliberada- al jefe de Estado.

A propósito, esta situación ubicó al camporista Eduardo "Wado" de Pedro, ministro del Interior y también criticado por su "faltazo" a la celebración oficial, en un contexto particular que lo encontró recibiendo perdigonadas por derecha, pero también por izquierda: con reproches "albertistas" en conversaciones en off en el Palacio gubernamental y una embestida más enérgica y pública de parte de Milagro Sala contra su figura.

Charlas en off que fastidian a La Cámpora

La líder de la agrupación Túpac Amaru acusó a De Pedro de haber "ayudado muchísimo" al gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, a quien responsabiliza por su detención. Sala se expresó en esos términos después de que la Corte Suprema de Justicia confirmara su condena a 13 años de prisión por corrupción. También fustigó a Massa con comentarios parecidos.

Asimismo, seguidores de la dirigente jujeña anunciaron para el 20, 21 y 22 de diciembre -la semana que viene- un acampe en la Plaza de Mayo para exigir al presidente Fernández que indulte a Sala "antes de las Fiestas", al considerarla una "presa política", en sintonía con la opinión de referentes kirchneristas como el camporista Andrés "Cuervo" Larroque: llamado a silencio en los últimos días tras sus recientes ráfagas de "fuego amigo" contra el jefe de Estado.

Quien sí salió con los tapones de punta después de que en Balcarce 50 se especulara con que la decisión de Cristina de no postularse en 2023 podría beneficiar a Fernández, en su intención de buscar una reelección eventualmente, fue la diputada nacional y también dirigente camporista Paula Penacca. En redes sociales, arremetió contra quienes ventilan en charlas "off the record" con la prensa sus conjeturas electorales en los pasillos de la sede gubernamental.

"Cristina no va a ser candidata por la persecución, el hostigamiento y la proscripción a la que la sometió la mafia judicial y mediática. En la Casa Rosada parece que lo festejan porque aumenta las chances electorales de Alberto. Qué triste que además lo digan en un off", subrayó Penacca. Larroque, ni lerdo ni perezoso, retuiteó su posteo.

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En la Casa de Gobierno las distintas "tribus" que integran el FdT en general y la administración Fernández en particular continúan mirándose de reojo casi como desde el primer día: "Ellos están en la suya y nosotros en la nuestra", dijo una fuente "palaciega" a NA. Las tensiones internas se han mantenido prácticamente en continuado a lo largo de los tres últimos años, aunque con una salvedad: si en algún momento el intercambio de proyectiles obedecía a miradas discordantes acerca de la gestión, ahora las discusiones se planean más en clave electoral.

La crisis del gobierno que encabeza el ex jefe de Gabinete kirchnerista aceleró los tiempos en la política nacional, incluso en el oficialismo. Así las cosas, Fernández insiste en su pretensión de ponerse al frente de la campaña electoral 2023, mientras que desde el kirchnerismo le bajan el pulgar y reclaman que se deje subyugar por la voluntad de Cristina.

Así las cosas, ni la burbuja mundialista impedirá que agrupaciones sociales afines -en principio- a la alianza oficialista, con un cada vez más combativo Juan Grabois a la cabeza, se vuelquen nuevamente a las calles en los próximos días, al igual que organizaciones opositoras: luces de alarma que se encienden en vísperas de fines de año. Un grupo de piqueteros planea incluso pasar Nochebuena en la Plaza del Congreso junto a personas en situación de calle.

Para finalizar, un dato "ad hoc": lo que en algún momento parecía como algo seguro, como la salida de Juan Manzur del Gobierno para concentrar sus energías nuevamente en Tucumán, en los últimos días mutó casi a "ligera probabilidad". Según pudo averiguar NA, el jefe de Gabinete evalúa por estos días la posibilidad de acompañar a Fernández incluso hasta el final de su mandato, por más que el próximo 14 de mayo sea electo como vicegobernador de su provincia: "Podría ir y venir como hace ahora", dijo a esta agencia una fuente cercana al ex ministro de Salud de la Nación.

 

Escrito por
NA - Buenos Aires, Argentina