Un equipo de científicos confirmó que la gripe aviar llegó por primera vez a las Islas Georgia del Sur, ocupadas ilegalmente por el Reino Unido, y afectó a las poblaciones de aves y elefantes y lobos marinos.

El dato alarmó a los conservacionistas, ya que esta enfermedad altamente contagiosa ha matado a millones de aves en todo el mundo.

Científicos sospecharon por primera vez de la presencia de gripe aviar cerca de la Antártida en octubre de 2023, tras la muerte de varias aves marinas skúas pardas en la isla Pájaro, parte de las islas Georgias del Sur y Sandwich del Sur, ocupadas por el Reino Unido y cuya soberanía es reclamada por la Argentina.

La gripe aviar llegó por primera vez a las Islas Georgia del Sur

Después, los elefantes marinos empezaron a morir en masa.

En diciembre, científicos de la Agencia Británica de Sanidad Animal y Vegetal (APHA, por sus siglas en inglés) y del British Antarctic Survey (BAS) pasaron tres semanas en las islas afectadas recogiendo muestras de mamíferos y aves muertos.

Esas muestras dieron positivo para la gripe aviar (HPAI H5N1) en elefantes marinos, lobos marinos, skúas pardas, gaviotas cocineras y charranes antárticos, dijeron los científicos el jueves.

"Teniendo en cuenta que la Antártida es un punto caliente de biodiversidad tan único y especial, es triste y preocupante ver cómo la enfermedad se extiende a los mamíferos de la región", dijo el director de los servicios científicos de la APHA, Ian Brown, según un cable de la agencia Reuters.

El actual brote mundial de H5N1, que comenzó en 2021, ha matado a millones de aves en granjas avícolas y los científicos temen que su impacto en la fauna antártica pueda ser devastador. El virus tiene potencial para infectar a 48 especies de aves y 26 de mamíferos marinos, según un informe publicado el mes pasado por OFFLU, una red mundial de expertos en gripe animal.

Las muestras analizadas indicaban que las aves migratorias procedentes de Sudamérica probablemente habían introducido el virus en Georgia del Sur.

"Las focas, que son conocidas por carroñear, pueden infectarse al consumir cadáveres de aves infectadas", dijo el ecologista Alastair Ward, de la Universidad de Leeds.

Miles de focas y cientos de miles de aves se congregan en densas colonias en la Antártida, lo que podría permitir que el virus saltara fácilmente de un individuo a otro, provocando una elevada mortalidad, según OFFLU.

Los pingüinos, los animales más emblemáticos de la Antártida, aún no parecen estar afectados por el virus, ya que no hay informes que indiquen una mortalidad de pingüinos superior a la media.

BAS, que gestiona dos estaciones de investigación en Georgia del Sur, ha suspendido la mayoría de los trabajos científicos de campo que implican contacto humano con animales tras los casos confirmados. La Asociación Internacional de Operadores Turísticos Antárticos también ha dado instrucciones a los barcos para que no desembarquen en algunos lugares de Georgia del Sur y la península Antártica, por precaución.

Las autoridades de Alaska, en Estados Unidos, confirmaron la semana pasada el primer caso conocido de muerte de un oso polar a causa del virus H5N1, lo que aviva la preocupación mundial por la propagación del virus a poblaciones salvajes en peligro.

"Si un ave está debilitada por la gripe aviar, o sucumbe a ella, los osos polares no son quisquillosos con lo que comen", dijo a Reuters Andrew Derocher, biólogo especializado en osos polares de la Universidad de Alberta.

"Si está muerto y es comestible, probablemente se lo comerán. Es muy probable que haya una interacción entre el cambio climático, la gripe aviar, la mortalidad de las aves y los osos polares".