El reconocido violinista Ara Malikian y su prestigioso conjunto musical, cerraron una serie de conciertos en Argentina, en el teatro Gran Rex y revolucionó al público con su espectáculo “Intruso”.

En un show impresionante y cargado de emociones, la banda compuesta por Malikian y los talentosos músicos cubanos Iván “Melón” Lewis (piano), Iván Ruiz Machado (bajo y contrabajo), Georvis Pico Milan (batería) y Dayan Abad (guitarra), emocionaron al público. El show pasa por distintas instancias a través de la intimidad y el vínculo que se genera con el espectador.

En diálogo con Noticias Argentinas, Melón consideró que “Argentina es vibrante, es pasión, cultura, belleza y nostalgia. El público estuvo increíble, cariñoso y generoso. Ha sido un disfrute total”

Instagram de naagenciaok

Entre cada pieza, el intérprete asumió el rol de showman y se aseguró la complicidad de los asistentes. En principio, el violinista de 56 años se mostró agradecido: “Estamos muy emocionados por este espectáculo. Estamos acostumbrados a las bodas armenias con seis días de música sin parar, así que hoy vamos a tocar seis días sin parar”, bromeó.

La presencia de los músicos en escena fue armónica: lograron pasar de secuencias completamente eufóricas, a un sonido específico en un dúo de piano y violín. El cuadro situado en un pequeño rincón se recreó en cuestión de segundos y llevaron al público junto a ellos en el cambio de ritmo, con total destreza. 

Entre los matices, el borde del escenario resultó un excelente espacio para equiparar algunas notas arrabaleras. No obstante, la capacidad de llenar cada rincón, estuvo presente en todo momento al igual que el diálogo entre los instrumentos. De la misma manera, es notable la forma en que el conjunto trasladó la música al cuerpo en cada parte de la interpretación.

El artista presentó su último sencillo que lleva el nombre del concierto, “Intruso”. En este sentido, relató que el título de la composición hace referencia a su historia: “Cuando nací yo era un poco intruso porque mis hermanos ya tenían novios y novias, mis papás también y no me hacían mucho caso, pero porque no tenían tiempo”.

Ara Malikian, el violinista sirio que recorre el mundo con “Intruso”

“Quería llamar la atención, buscaba instrumentos para tocar y hacer ruido e intenté tocar el trombón que fue lo más ruidoso que encontré, pero no sé nada de trombones. Me dieron un violín en la mano y así empecé”, contó en cooperación cómica con los presentes.

Sin embargo, y más allá de su sentido de stand up, ese instrumento tiene una historia singular. Su abuelo logró escapar de la guerra al hacerse pasar por violinista y Ara, aún conserva el artefacto como una reliquia.

El elenco se reunió por primera vez en Cuba, en un festival contemporáneo. Actualmente, comparten las canciones y las recuerdan con cariño. De esta manera, el conjunto interpretó la primera pieza que los unió. Inicia con un solo de Malikian con guiños al estilo contemporáneo que, en cuestión de minutos, suma el bajo, la batería, el contrabajo y el piano.

Foto: gentileza prensa

La noche resultó atravesada por un formato rockero que, por momentos rememora a los inicios del jazz y, en ocasiones se vuelve melancólico. El tinte multifacético es posible gracias al recorrido internacional de los músicos. Cabe destacar la presencia cubana en los ritmos, no sólo por la técnica, sino por el nivel interpretativo.

“No vas a ir a Argentina para tocar como gallego”, contó Malikian sobre los dichos de algún conocido. A lo que el artista aseguró en su monólogo: “Es que no soy gallego, soy turco, quizás toco como turco”. En esta línea se aseguró de hacerle homenaje a la noche porteña y abordó a Piazzolla en “Fuga y misterio”, con total destreza. El intérprete se refirió al bandoneonista como uno de sus ídolos.

Se sumaron a los grandes momentos de la velada “Canción que cantaba mi madre” del compositor Antonín Dvorâk; y “Nana arrugada”. Esta última fue creada por Malikian durante la pandemia. “Las personas ancianas o vulnerables se despedían en soledad, en los hospitales. En esa situación me surgió crear una nana dedicada a ellos”, explicó.

Hoy día, como está el mundo, lleno de mierd*s, lleno de catástrofes y poca tolerancia, tenemos que tocar esto para volver a sensibilizarnos y pensar en los demás”, reflexionó el artista antes de bajar del escenario para unirse al público.

Su música, su humor, su energía desbordante marcaron una noche inolvidable, que concluyó ayer en el icónico Sodre de Montevideo.