| Última actualización: 07 de Septiembre de 2022 - 13:27

Ruben Insua, íntimo: el presente del fútbol y la reconstrucción de San Lorenzo

"Cuando me llamaron, apostaba mi casa contra un café a que iba a ser el técnico", aseguró el Gallego. En una entrevista exclusiva, el DT habló de su segunda etapa en el Ciclón y del sueño de dirigir en Boedo.

Por Gustavo Grazioli y Federico Giannetti
Ruben Darío Insua, entrenador de San Lorenzo. Ruben Darío Insua, entrenador de San Lorenzo. Foto NA: PRENSA CASLA.

Con la seguridad de los futbolistas de generaciones pasadas, cuando no existía la PlayStation, el desequilibrio de los enganches que solo usaban la velocidad de la mente para abrir los espacios y una cabellera al estilo Kurt Russell, el actual técnico de San Lorenzo, Ruben Darío Insua, abre la puerta de su casa, se deja caer sobre uno de los sillones de su living, confiesa su pasión por el fútbol y con algún dejo de nostalgia revive su infancia en la calle.

“Jugaba al fútbol en la calle, siempre me gustó jugar a la pelota. Era otra sociedad, se jugaba mucho en la calle porque había poco tránsito”, le dice a Noticias Argentinas.

Insua nació a ocho cuadras del Viejo Gasómetro, el emblemático estadio de Avenida La Plata –al cual los de Boedo buscan regresar para recuperar su zona de pertenencia–. Su padre era socio vitalicio del Ciclón y primo de Jaime Lema, el mítico arquero campeón de 1933. “Fue el primer arquero campeón en la era profesional de San Lorenzo”, aclara el Gallego.

Su pertenencia con el club se dio desde muy niño. Su papá lo empezó a llevar a la cancha a los siete años y de ahí en más no pudo deshacerse de su estrecho vínculo azulgrana. A los nueve se fue a probar en infantiles. Quedó. Más tarde continuó su vida futbolística en las inferiores, saltó a reserva con edad de séptima y en 1978, en esa misma cancha de Avenida La Plata, hizo su debut en primera con tan solo 17 años.

“Jugué tres partidos en el Viejo Gasómetro y estoy invicto ahí: ganamos dos y empatamos uno”, cuenta antes de rememorar lo sucedido con el estadio. “Fue algo repentino, traumático. Fue una decisión del Gobierno militar porque en ese momento se dijo públicamente que era para abrir las calles, pero evidentemente fue todo una maniobra porque nunca se abrió nada. Los militares decidieron sacarle la cancha a San Lorenzo y le hicieron un gran daño institucional y deportivo”. Y reflexiona: “Creo que, si no le hubiesen sacado el estadio, tendría algunas vueltas olímpicas más”.

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- ¿Cómo ves el fútbol actual?

- El debate es si es mejor o no. Se pueden evaluar muchas de las facetas del juego. El fútbol es todo opinable, nadie tiene la verdad absoluta porque no es una ciencia exacta. Es el único juego que se juega con los pies, todos los demás se juegan con la mano.
Ahora bien, pueden haber cambiado un montón de cosas, pero todo va en las mismas direcciones. Si se ve un partido de hace cincuenta años, treinta o veinte, lo único que se modificó en el desarrollo del juego es que hay menos tiempo para pensar, menos espacio para maniobrar, lo demás es todo igual. Lo único que cambió es que antes el arquero la podía agarrar con la mano y ahora no. El fuera de juego hasta hace tres décadas, si estabas en la misma línea era off side y ahora no. Lo demás, es como cuando lo inventaron. Once de cada lado y una cosa redonda que hay que dominar.

- ¿Por qué hay menos tiempo para pensar?

- Se corre más rápido durante mayor cantidad de tiempo, en el mismo espacio físico que cuando se jugaba hace cuarenta, cincuenta años.
Si tenés menos tiempo para pensar y para maniobrar, jugás incomodo casi todo el tiempo, pero creo que eso hace acrecentar aún más la importancia de la técnica. A veces es más importante tener técnica para la resolución. Antes si no la tenías, podías parar la pelota, dominarla y pensar, ahora no. Esa técnica la tenés que desarrollar de forma vertiginosa y eso lo hace más difícil.

- ¿La técnica se entrena?

- La técnica se entrena hasta el último día que jugás. El desarrollo de la técnica no tiene límites. Con la pelota, salvo tocarla con la mano, podes hacer lo que quieras. El único límite es lo reglamentario, pero después es ilimitado. Los mejores jugadores de la historia mundial son los que tienen técnica y talento: Messi, Pelé, Cruyff, Di Stefano y Maradona. Tres son argentinos. Algo bueno debemos tener.

Insua jugó al fútbol hasta mitad de los noventa. Cuando decidió que había llegado el momento de retirarse, ya tenía en la cabeza que quería ser entrenador. Estudió, se preparó, miró más fútbol que de costumbre, y le llegó su primera chance en el Barcelona de Ecuador. Después anduvo por Perú, Bolivia y nuevamente por Ecuador. “En mis últimos años de jugador, empecé a pensar como entrenador. Siempre me gustó observar cómo entrenaba cada técnico que tuve. A mí no me gusta copiar cosas, pero sí acordarme de determinados momentos, determinados actos”, cuenta.

Y agrega: “Tuve mucha suerte como entrenador. Me tocó arrancar en un club muy grande: Barcelona de Ecuador. Tiene una gran hinchada, un estadio para 80 mil personas. El primer año fuimos el mejor equipo del país y el segundo año, fuimos el mejor del continente. No es poco”.

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En la Argentina dirigió a Ferro, Talleres y San Lorenzo. Esta es su segunda etapa al frente del club de Boedo. La primera fue a comienzos de los 2000. “Cuando asumimos en junio de 2002, San Lorenzo venía de ser campeón del torneo argentino en 2000/2001, después la Copa Mercosur en 2001/2002 y nosotros ganamos la Sudamericana en 2002/2003. Algo histórico para el club. Nunca había pasado de ser campeones tres años seguidos. Y ahora hace seis años que no se da una vuelta olímpica”, señala.

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- ¿Con qué club te encontraste en esta segunda vuelta?

En el área del fútbol profesional, la estructura es infinitamente superior a la que había en el 2002. Hay vestuarios, gimnasio, sala de videos. Las condiciones de trabajo son muy buenas.

- ¿Qué fue lo primero que marcaste al llegar?

El primer día que llegué les dije a los jugadores que arrancábamos todo de cero. Hablé con los dirigentes y les dejé en claro que había que reconstruir un plantel en casi un 85 por ciento. Lo terminamos de armar en la décima fecha y el 70% de los jugadores son formados en las divisiones menores del club. Hay otros que se quedaron del plantel anterior y vinieron cinco refuerzos a costo cero.



Lo de trabajar con las divisiones inferiores es parte del proyecto, ¿no?

Eso es más por convicción propia que por necesidad. Es un gusto mío y siento que me veo reflejado ahí. En igualdad de condiciones, la prioridad siempre la van a tener los jugadores formados en el club. Siempre pensé así.

¿Cómo te llevas con la cuestión efímera de que si perdés dos partidos te tenes que ir?

Lo único que es efímero en el fútbol es la estadía de los técnicos. Los que inventaron este negocio la hicieron genial. Todos facturan todo el año, menos los técnicos. Todos los eslabones que están en el fútbol, sin excepción, facturan todo el año, menos los entrenadores. Son unos genios. Eso fue ideado. Si el equipo pierde se va el técnico y todos los demás siguen. Es genial, no pasa en ningún lado eso.

¿Eso te condiciona a la hora de dirigir?

Como conductor nunca evalúo la hipótesis del fracaso. Cuando me llamaron los dirigentes de San Lorenzo, apostaba mi casa contra un café a que iba a ser el técnico elegido.



El Gallego, además de concentrar su pasión por el trabajo de entrenador, tiene otras actividades paralelas al fútbol y cuenta que le gusta pasar tiempo con su mujer y los hijos. Ver televisión, escuchar música y leer. “Leo tres o cuatro diarios por día para estar informado y ando por la calle. Me gusta estar en contacto con la sociedad”, expresa.

“San Lorenzo dentro de poco va a construir el estadio y espero que lo haga rápido", dijiste hace un tiempo atrás, en referencia a la vuelta a Boedo, ¿te imaginas dirigiendo a San Lorenzo ahí?

Como mínimo me gustaría, aunque sea uno. Pienso dirigir quince, veinte años más, así que me tengo fe.

Escrito por Gustavo Grazioli y Federico Giannetti
NA - Buenos Aires, Argentina