Cuando aumentan las ventas de los paquetes de velas en los supermercados chinos o se incrementa la búsqueda de pilas doble A para las linternas, los porteños y los bonaerenses, saben que los cortes llegaron para quedarse y que no van a dar tregua ni siquiera para las fiestas de fin de año.

Esto sucede desde hace varios años pero con mayor gravedad cuando las compañías distribuidoras de electricidad del AMBA, no logran actualizar sus tarifas, se endeudan con Cammesa, generadora de electricidad, y sufren la devaluación de la moneda nacional como cualquier empresa que depende de los funcionarios del kirchnerismo para ajustar tarifas y poder ofrecer un servicio normal a los estándares del siglo XXI.

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El Servicio Meteorológico Nacional, pronosticó la ola de calor que trajo el viento del norte y prolongó el alerta amarilla al menos hasta el primer día del 2022 razón suficiente para que el consumo hogareño eléctrico aumentara hasta “un máximo nacional histórico” según señalaron voceros de las compañías distribuidoras que coincidieron en ese punto con los funcionarios de la secretaría de Energía nacional.

En el Palacio de Hacienda, donde trabajan de forma autónoma a las órdenes del ministro de Economía, Martín Guzmán, los funcionarios del área energética que  responden a Darío Martínez y a Federico Basualdo anunciaron un incremento de las tarifas del 20% de luz y gas para el año 2022.

El aumento se conoció por la cuenta personal de Twitter del secretario del área, Darío Martínez, en medio de otros tweets que se convirtieron rápidamente en tendencia, con sufridos usuarios que  subían fotos de sus calles convertidas en auténticas “bocas de lobo” en los barrios más poblados de la Capital, como Belgrano; Palermo, Mataderos, Parque Chacabuco y zonas de Flores, Retiro, Caballito y Liniers.

Edesur es la más complicada por los reclamos de los últimos días porque opera en la zona sur de la Ciudad de Buenos Aires y en doce partidos de la provincia, como Lanús, Lomas de Zamora, Avellaneda o Florencio Varela, donde se han registrado miles de reclamos por falta de luz.

Estas quejas están siendo analizados por el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) cuyos funcionarios evalúan emitir sanciones y multas, principalmente, a Edesur, por las protestas que reportan la base de datos para el seguimiento de cortes.

Se trata de un archivo creado para evaluar la respuesta técnica y operativa que ofrecen las distribuidoras ante los reclamos iniciados por los usuarios por la falta de suministro. El monitoreo se realiza y se buscan negligencias en el accionar de los agentes de las compañías lo que podría derivar en multas y  sanciones posteriores.

Usuarios desesperados que están aislados en sus casas por el incremento de los  casos de Covid-19 que necesitan, aunque sea, un ventilador que les tire aire. O personas que mostraban artefactos eléctricos arruinados por las idas y vueltas en el flujo del suministro eléctrico. Por eso se registraron además muchos cortes de calles en las zonas de Caballito, Mataderos y Flores.

 “Vivo en Acassuso al 6100 en Liniers, en menos de una hora, la luz se cortó y volvió tres veces, si se me quema la heladera o el aire tengo que sacar un crédito en el banco Nación para arreglarlos”, afirmó Raúl Reyes un vecino que no paraba de twittear para ir a cacerolear a Plaza de Mayo.

Pablo Roma en Flores Sur afirmó “tengo a mi señora delicada en este fin de año, no puedo ni enfriar las bebidas porque tuve un corte de más de un día  de duración. La noche del 30 volvió la luz y prendo una vela a un santo para que no se me vuelva a cortar”.

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Los clientes de las compañías eléctricas en el AMBA terminan rogando y rezando para que no se corte más la luz pero las razones poco tienen que ver con la religión y más con una ecuación económica.

Mientras que en la administración de los Fernández advierten por la instalación y puesta en funcionamiento de “granjas” de bitcoin que consumen enormes cantidades de electricidad y ordena a los funcionarios de Cammesa que investiguen estos montajes que, en la práctica, sólo agregan más consumo y empeora la situación general, en Edenor y en Edesur, tienen claro que la desinversión es la madre de todos los cortes.