La irresponsabilidad de un turista que arrojó una colilla de cigarrillo pudo haber provocado un incendio forestal en el Parque Nacional Los Glaciares de no haber sido por el accionar de otro visitante, que pasó minutos después y apagó el foco ígneo.

Mientras las imágenes de las miles de hectáreas arrasadas por las llamas en Corrientes conmocionan al país, la falta de cuidado y precaución de algunas personas pone en riesgo otros puntos.

Un imprudente turista que visitó el Parque Nacional Los Glaciares, en Santa Cruz, arrojó al suelo una colilla de cigarrillo sin apagar, que terminó volándose y quedando debajo de un pequeño arbusto. Lo que parece un detalle pudo haber culminado en un incendio forestal: el viento y la pequeña brasa del cigarrillo, junto con las partes secas del arbusto, se combinaron y empezó la combustión.

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Una casi imperceptible columna de humo emergió del suelo y, afortunadamente, fue divisada por otro turista, Raúl Águila, quien tuvo consciencia del peligro real que representaba ese mínimo foco ígneo y lo compartió en redes sociales para dar cuenta de cómo el hombre puede provocar una catástrofe con una simple colilla de cigarrillo.

El 95% de los incendios forestales se generan por causas antrópicas, es decir la actividad humana. Una colilla de cigarrillo, un fogón mal apagado o una lata de aluminio, que hace efecto lupa con el sol, pueden ser un foco ígneo.

El Parque Nacional Los Glaciares preserva una extensa área de hielos continentales y glaciares, de bosque andino-patagónico austral y sectores de la estepa patagónica: es el más extenso de los parques nacionales argentinos.

En sus bosques se destacan la lenga, el ñire y el guindo. A medida que se desciende de los cordones montañosos, se hallan el calafate y el notro, cuyas llamativas flores rojas son visitadas por el picaflor rubí y multitud de insectos. Finalmente, hacia el este se encuentra la estepa patagónica con sus característicos pastizales y arbustos achaparrados y espinosos como el coirón, el neneo y la mata guanaco.