Clementine Barnabet, conocida como "la asesina vudú", fue una múltiple homicida de los Estados Unidos acusada de arrasar con familias afroamericanas enteras en rituales, y si bien fue condenada por un crimen, ella confesó que cometió al menos otros 35.

Nacida en 1894 en St. Martinville, Louisiana, tenía tres hermanos, y de acuerdo a los informes el padre de ella abusó de su familia, por lo que se mudaron a Lafayette en 1909.

Entre 1911 y 1912 al menos 12 familias afroamericanas fueron asesinadas en sus casas entre Luisiana y Texas, en todos los casos fue de noche y se usó un hacha para fracturar los cráneos de las víctimas.

Raymond Barnabet, el padre de Clementine, fue arrestado bajo sospecha de asesinar a los cuatro integrantes de la familia Andrus, ocurrido en 1911, pero enseguida fue liberado por falta de pruebas. De todas maneras, volvió a ser detenidos meses después y finalmente fue condenado por los asesinatos de Andrus.

En ese sentido, Clementine y su hermano Zepherin testificaron contra el padre y señalaron que el hombre Raymond había regresado a casa con la ropa ensangrentada y alardeando de los asesinatos de Andrus.

Los abogados de Raymond presentaron con éxito una apelación, pero lo mantuvieron en la cárcel en espera de un nuevo juicio. En noviembre de 1911, cuando Raymond estaba encarcelado, ocurrieron otros crímenes: Norbert y Asima Randall de Lafayette fueron asesinados con sus cuatro hijos de manera similar a los homicidios anteriores.

Fue entonces que los investigadores pusieron la lupa en Clementine, que vivía a unas cuadras de distancia y encima se halló sangre supuestamente localizada en el pestillo de la cerca de su casa y en la ropa encontrada en su dormitorio. 

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Sin embargo, cuando la mujer y su hermano permanecían bajo custodia, los crímenes no se detuvieron y se llevaban a cabo de la misma manera: usando un hacha. De esa manera, también se generaron dudas en cuanto a su posible participación en los mismos.

Barnabet finalmente confesó 35 asesinatos y conectó los crímenes en relación a su conexión con la Iglesia del Sacrificio, una rama de la congregación de la Iglesia Santa Santificada de Cristo en Lake Charles, Luisiana.

Afirmó además que una sacerdotisa de la Iglesia del Sacrificio les había dado a ella y a sus amigos "bolsas de conjuro" (un amuleto de buena suerte) que les otorgaría poderes sobrenaturales y los haría indetectables para las autoridades. Esto impulsó a Barnabet a cometer su primer asesinato para probar si la afirmación de protección mágica era cierta o no, según los investigadores.

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Asimismo, su confesión fue descrita en informes contemporáneos como "muy contradictoria", como afirmar a veces haber cometido los asesinatos sola y otras veces haber actuado con otros. Además, nombró a muchos de sus presuntos cómplices, pero ninguno fue acusado de ningún delito.

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En octubre de 1912, Barnabet fue sentenciada a cadena perpetua en la Penitenciaría del Estado de Luisiana, pero en julio de 1913 escapó de la cárcel por unas horas hasta que fue capturada.

Sin embargo, en agosto de 1923 fue liberada de prisión después de que se creía que una operación quirúrgica no especificada la había curado. Después de la liberación de Barnabet, no se tuvo más conocimiento de su paradero.