| Última actualización:14 de Agosto de 2022 - 14:34

El mismo rumbo, con más fuerza

Integramos una coalición de Gobierno que asume la existencia de matices, pero que no expresa disidencias con respecto al camino a transitar.

Por Carlos Heller
El Gobierno ha realizado modificaciones en el gabinete con el objetivo de dotar a sus políticas económicas de la mayor apoyatura posible. El Gobierno ha realizado modificaciones en el gabinete con el objetivo de dotar a sus políticas económicas de la mayor apoyatura posible. NA

Lo que nos sucede es contradictorio: las crisis producidas por los intentos de golpes de mercado conviven con la gradual y sostenida recuperación del país que se manifiesta en una serie de indicadores relevantes.

Por ejemplo, en materia manufacturera el índice de producción que elabora el INDEC alcanzó en junio su mayor valor desde noviembre de 2017. La variación del empleo registrado entre mayo de este año y mayo del año pasado fue de 581.016 nuevos puestos de trabajo, según el SIPA.

En esos escenarios complejos, donde hay intentos de golpe de mercado buscando instalar el caos, junto a la mejora de los indicadores de crecimiento industrial y del empleo registrado, entre otros, el Gobierno ha realizado modificaciones en el gabinete con el objetivo de dotar a sus políticas económicas de la mayor apoyatura posible.

El reemplazo de Martín Guzmán por Silvina Batakis no supuso modificaciones significativas del rumbo en el que ya se venía avanzando. Tampoco el cambio de Silvina Batakis por Sergio Massa contiene transformaciones importantes en cuanto a las orientaciones generales: el objetivo con ambos reemplazos siguió siendo el de dotar a la estrategia económica de una mayor fortaleza política.

En esta perspectiva, el nuevo ministro de Economía anunció una serie de medidas tendientes a darle mayor dinamismo a la gestión económica. Entre otras: la recomposición de las reservas, la ratificación del mantenimiento del déficit fiscal en los números que estaban comprometidos, el canje de la deuda en pesos para disipar el escenario de default que se buscó instalar a través de los golpes de mercado y la búsqueda de acuerdos con los sectores exportadores para dar un salto en los stocks de reservas.

Sergio Massa también viene proponiendo una agenda distributiva: entre otras iniciativas, los anuncios de una mejora de las jubilaciones, pensiones y asignaciones vía la movilidad jubilatoria, sumada a un bono durante los próximos tres meses para mitigar los efectos de la inflación; y la reunión proyectada con las representaciones de empresarios y trabajadores para intentar recomponer los salarios frente al actual desborde inflacionario, a través de nuevas discusiones paritarias.

No ha habido ni hay hasta ahora un debate sobre el rumbo. Integramos una coalición de Gobierno que asume la existencia de matices, pero que no expresa disidencias con respecto al camino a transitar. Más allá de las diferencias lógicas en una coalición, los referentes más importantes de nuestro espacio político mantienen una serie de acuerdos explícitos o implícitos sobre el modelo de país que se han comprometido a llevar adelante.

El proyecto actual del Frente de Todos es el mismo que propusimos en la campaña electoral de 2019. Pero lo que sí ha cambiado profundamente es el escenario en el cual debemos implementar ese proyecto. La sucesión de la pandemia macrista, la pandemia sanitaria y la guerra en Ucrania no puede ser minimizada en la valoración de los resultados alcanzados por el Gobierno. Por ejemplo, según algunas estimaciones, durante el primer semestre de este año las importaciones de energía sumaron 6.609 millones de dólares, 4.328 millones de dólares más que en igual período de 2021. Ello fue una consecuencia, entre otras, de los efectos de la guerra sobre los precios de la energía.

Pero, evidentemente, las cosas no estaban tan mal en la economía argentina: porque fue posible hacer ese gasto adicional en importaciones de energía y, por lo tanto, no fue necesario restringir el consumo tomando medidas como limitar la calefacción en invierno o el aire acondicionado en verano, tal como está ocurriendo en Europa. Tampoco fue necesario pedirles a las empresas que reduzcan su producción afectando el proceso de recuperación económica.
Sin embargo, en general las claras señales de mejoras no aparecen computadas como tales. El hecho de que el propio Fondo Monetario Internacional haya ratificado que la Argentina va a crecer 4%, cuando corrigió a la baja las proyecciones de crecimiento de la mayoría de los países del mundo, ¿no es también un indicador positivo?

El mismo razonamiento, con relación al peso de factores externos, es útil para analizar el 7,4% de la inflación de este mes. Por supuesto: es una cifra horrible que es imprescindible reducir en los próximos meses. Pero la inflación se ha desbordado en el mundo. En España es la más alta en los últimos 38 años y en EEUU aumentó alrededor de diez veces. El descalabro de ese tipo de variables es global.

En la Argentina hay un doble estándar en cuanto a la visibilidad de los acontecimientos: mientras las crisis producidas por los golpes de mercado tienden a ser muy visibilizadas, los procesos de recuperación económica y social son invisibilizados. En ese marco, el Gobierno trabaja para profundizar un proceso virtuoso que incluye las mejoras sostenidas en la actividad económica y el empleo, entre otros temas.

El rediseño del Gabinete, con la llegada de Sergio Massa al Ejecutivo, tiene como uno de sus objetivos principales aumentar el despliegue de ese proceso de recuperación económica a través de la acción mancomunada de los distintos sectores que integran el Frente de Todos. Se trata de transitar el mismo camino con más poder político.

 

*Carlos Heller es diputado nacional por el Frente de Todos y presidente del Partido Solidario

Escrito por Carlos Heller
NA - Buenos Aires, Argentina