Sábado, 16 Enero 2021 21:00

Ocho rugbiers serán juzgados este año por el crimen de Fernando Báez Sosa

La fiscalía los acusa por el delito de "homicidio doblemente agravado por su comisión con alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas".

Ocho rugbiers serán juzgados este año por el crimen de Fernando Báez Sosa

El juicio por el crimen de Fernando Báez Sosa ocurrido el 18 de enero de 2020 -mañana se cumplirá un año- se llevará a cabo este año, con ocho de los diez rugbiers sentados en el banquillo de los acusados por el ataque ocurrido ese sábado a la madrugada a la salida del boliche Le Brique en Villa Gesell.

El joven de 18 años, estudiante en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA), y dos amigos fueron golpeados por un grupo de adolescentes, presuntamente porque la víctima empujó sin querer a uno de ellos y le hizo derramar un vaso con bebida alcohólica en la camisa.

El crimen fue calificado como "homicidio doblemente agravado por su comisión con alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas" y en noviembre pasado, luego de diez meses de investigación, la fiscal Verónica Zamboni presentó ante el juez David Mancinelli, a cargo del Juzgado de Garantías de Villa Gesell, la requisitoria de elevación a juicio contra los ocho imputados, jugadores de rugby en el club Náutico Arsenal Zárate.

Ellos son: Máximo Pablo Thomsen (20 años), Ciro Pertossi (20), Enzo Comelli (20), Matías Franco Benicelli (21), Blas Cinalli (19), Ayrton Viollaz (21), Lucas Pertossi (21) y Luciano Pertossi (19).

Por su parte, Juan Pedro Guarino y Alejo Milanesi están libres pero involucrados en la causa, con un pedido de sobreseimiento por parte de la fiscal, quien consideró que no cuenta con las pruebas suficientes para demostrar que los acusados participaron de la agresión contra Báez Sosa, algo que definirá el magistrado cuando confirme la elevación a juicio.

De todas maneras, la querella presentará un pedido para incluir en el juicio a Milanesi, porque entienden que la actitud violenta que mostraba en los videos difundidos permite suponer que estuvo vinculado directamente a la agresión que derivó en la muerte de Fernando.

El pedido contra los rugbiers se realizó tras el análisis de casi un centenar de pruebas, entre ellas la autopsia, peritajes a los teléfonos celulares de los imputados, peritajes en el lugar de los hechos y otros sobre las prendas de los imputados -las zapatillas- y de las víctimas, declaraciones testimoniales, registros fílmicos y fotográficos, informes de diferentes organismos y muestras de ADN- con las que la fiscal determinó la participación que cada uno de los imputados tuvo en el ataque que derivó en el crimen de Báez Sosa.

Luego de la feroz golpiza a la víctima, los rugbiers se sacaron una selfie en la que se los veía sonrientes y con los pulgares hacia arriba.

Asimismo, fueron a desayunar a un local de comida rápida, y en el grupo de WhatsApp intercambiaban mensajes que decían, entre otras cosas, que Fernando "caducó", y festejaban diciendo "ganamos".

Los diez rugbiers primero fueron alojados en la comisaría 1era de Pinamar, luego en el penal de Dolores y por último en la Alcaidía Penitenciaria número 3 de Melchor Romero, donde se encuentran desde el 13 de marzo pasado, a excepción de Guarino y Milanesi ya liberados.

El jueves pasado, el presidente Alberto Fernández recibió en la Casa Rosada a Silvino Báez y Graciela Sosa, padre y madre de Fernando.

Del encuentro participaron también el legislador Leandro Santoro y el miembro del Observatorio de Víctimas del Delito y sobreviviente de la Masacre de Flores, Matías Bagnato.

Escrito por
Buenos Aires, NA