La policía berlinesa comenzó este viernes a desalojar un campamento propalestino instalado frente al Parlamento alemán por activistas que exigen al gobierno que detenga las exportaciones de armas a Israel y ponga fin a lo que consideran criminalización del movimiento de solidaridad con Palestina.

La Policía desmanteló tiendas de campaña, desalojó por la fuerza a los manifestantes y bloqueó los alrededores para impedir que llegaran otros.

La acción siguió a enfrentamientos entre manifestantes y la policía en campus estadounidenses y a un bloqueo en la universidad Sciences Po de París, parte de las protestas internacionales para censurar la campaña militar de Israel en Gaza y el apoyo occidental a Israel.

La acampada berlinesa "Besetzung Gegen Besatzung" - "Ocupación contra la ocupación"- comenzó el 8 de abril, coincidiendo con el inicio de las audiencias de la Corte Internacional de Justicia en el caso de Nicaragua contra Alemania por proporcionar ayuda militar a Israel.

"La idea era llamar la atención sobre ello y... sobre la complicidad alemana y su apoyo activo al genocidio israelí en Gaza", declaró a la agencia de noticias Reuters la organizadora del campamento, Jara Nassar.

Nassar y una docena de manifestantes se sentaron en el suelo, coreando eslóganes y canciones propalestinas mientras que la Policía, con altavoces, les pedía que se marcharan.

"Miramos lo que está ocurriendo en Estados Unidos... con admiración. No hay razón para creer que debamos detenernos ahora", reflexionó Udi Raz, estudiante de doctorado en la Universidad Libre de Berlín y miembro de la asociación Voz Judía.

Raz, que llevaba una kipá judía con los colores de la bandera palestina y sostenía su teléfono en una retransmisión en directo por las redes sociales del desalojo, dijo que activistas judíos se habían unido al campamento y habían celebrado allí esta semana una cena de Pascua a la luz de las velas.

La Policía informó que la orden de prohibición del campamento, cuya autorización se había concedido al inicio de la protesta, se debía a las reiteradas infracciones cometidas por algunos manifestantes, entre ellas el uso de símbolos anticonstitucionales y lemas prohibidos.

"La protección de las concentraciones no puede garantizarse en este momento porque la seguridad y el orden públicos corren un riesgo considerable", declaró la portavoz de la Policía, Anja Dierschkesa, quien añadió que, en virtud de la normativa local, las tiendas de campaña debían trasladarse a diario para mantener el césped.     

  
Por Riham Alkousaa, de la agencia de noticias Reuters