El parlamento israelí votó para disolverse el jueves, con nuevas elecciones programadas para el 1 de noviembre, que se celebrarán por quinta oportunidad dentro de un lapso de cuatro años.

La decisión de disolver el parlamento recibió 92 votos a favor, sin que ninguno de los legisladores se opusiera, informaron este jueves medios internacionales.

El ministro de Relaciones Exteriores de Israel, Yair Lapid, se convertirá en primer ministro interino después de la medianoche del viernes, en tanto que Naftali Bennett se convirtió en el político que duró menos tiempo en el cargo. 

La coalición de gobierno, titulada 'Bloc of Change', no logró obtener una mayoría y colapsó solo un año después de su formación en un movimiento histórico que unió a partidos ideológicamente diversos e incluso incluyó una facción árabe por primera vez.

El experimento político de reunir a partidos de diferentes rincones del espectro político israelí parece haber llegado a su fin con la votación del jueves, apuntó el sitio Sputnik.

Mientras tanto, las cifras de las encuestas muestran que el partido del ex primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, que está sumido en un escándalo de corrupción, está ganando popularidad. 

En septiembre, se espera que el Likud vaya a las primarias y elija a su próximo líder, y es probable que Netanyahu gane la carrera. 

Si este fuera el caso, se proyecta que su partido obtenga entre 35 y 38 escaños en la cámara, lo que no garantiza que el Likud logre formar gobierno; entonces, Israel volverá a acudir a las urnas.

Bennett, por su parte, no aspirará a ocupar de nuevo la oficina de premier porque no se presentará a las próximas elecciones.

“Les quiero comunicar que no tengo intención de participar de los próximos comicios, pero seguiré siendo un fiel soldado de este país, al que he servido toda mi vida, ya sea como soldado, como ministro o como primer ministro”, puntualizó.

En una conversación con la prensa, Bennett afirmó que dejó atrás un país “próspero, fuerte y seguro”.

Según el jefe de Gobierno saliente, probó que “personas con opiniones muy diferentes pueden trabajar juntas”, haciendo referencia a su diversa coalición, la misma que no fue sostenible debido a las luchas internas y lo llevara a disolver el Parlamento, conocido como Knesset.

De su lado, el ministro palestino de Asuntos de Jerusalén, Fadi al-Hidmi, desaprobó la gestión de Bennett al denunciar las “violaciones dentro de las Mezquita de Al-Aqsa" y demás sitios sagrados islámicos y cristianos de la urbe.

Fadi al-Hidmi recordó que el primer ministro saliente incrementó la construcción de asentamientos, la demolición de casas de palestinos, los arrestos y “los planes para judaizar” la ciudad en la que se orienta su trabajo, según el sitio France24.com