La Argentina es uno de los cinco países entre los 50 mayores exportadores que cobra retenciones a las exportaciones, cuya posible suba desató una nueva polémica entre el Gobierno y el campo, finalmente zanjada tras una reunión de las entidades del agro con el presidente Alberto Fernández.


El Gobierno considera que los derechos de exportación ayudan a bajar el precio de los alimentos, por un factor llamado "desacople", pero existe una fuerte polémica sobre ese supuesto teórico, de acuerdo con la fuente que se consulte.


Los sectores más liberales sostienen que se trata de un impuesto que era útil en la economía básica del siglo XIX, cuando se gravaba el flujo de venta de mercadería al exterior que estaba cerca del consumidor. Pero advierten que ese esquema ahora cambió: de los 50 principales países exportadores del mundo, Argentina es una de las cinco naciones que gravan sus exportaciones, junto con Rusia, Indonesia, Kazajistán y Uzbekistán.


Lo indicó en un estudio la entidad cooperativista Coninagro, que integra la Comisión de Enlace, en el cual se señala, además, que los países vecinos no cobran impuestos a sus exportaciones.
El sector productivo agropecuario argentino, además de aportar retenciones, entregará divisas de exportación este 2021 por unos u$s 38.000 millones este año.


El impuesto es fácil de cobrar, ya que se lo recauda en el puerto a los exportadores, no a los productores que se lo venden a éstos y no ven un dólar, sino pesos descontadas retenciones y fletes al puerto. "Creemos que hay un afán recaudatorio por parte del Estado sobre un sector, en el que el 90 ó 95% de su producción va a la exportación", sostuvo el presidente de Coninagro, Carlos Iannizzotto, en diálogo con la agencia NA.

El dirigente señaló que "por estos días observamos aumentos en combustibles y servicios, más una elevada presión tributaria, y este escenario lo que hace es debilitar la confianza en el hombre de campo que trabaja sobre la especificidad de ciclos productivos, puesto que pierde previsibilidad".

"Está bien lo que dice el Presidente de ´cuidar la mesa de los argentinos´, pero también está bien cuidar a los que producen, al comerciante que levanta las persianas de sus negocios, no demonicemos a la exportación", pidió Iannizzotto. El titular de la entidad que enrola a las cooperativas agropecuarias sostuvo: "Nosotros no somos Gobierno, aunque es bueno que resolvamos los problemas juntos".


Añadió que la formación de precios tiene causas múltiples, pero se preguntó: ¿El gasto público quién lo controla?".


"Para la problemática de los precios del mercado local, emerge como alternativa eficiente el sistema cooperativo, donde convergen los sectores productivos, industrial y comercial. Creemos que el sector de la Economía Social, al valorar de igual medida a esas tres cadenas integradas por productores, puede colaborar en la transparencia de la cadena de valor", señaló. Entre quienes critican la utilización de retenciones como herramienta para bajar los precios, señalan que la producción agropecuaria se volvió más sofisticada, con actores industriales, logística y cadenas de comercialización que alejan el rol de la materia del precio final en góndola.

También señalan que al analizar la lista de los mayores exportadores del mundo (los más exitosos en exportar) se descubre que los impuestos a las ventas externas no están presentes, como es el caso de Estados Unidos.


Los impuestos a las exportaciones, como carga de cierta relevancia sobre la producción y para los ingresos fiscales, son tributos aplicados por muy pocos países y a la vez de escaso desarrollo económico o de organización productiva. Se trata de una docena de países de los 180 que hay en el mundo.

Según Coninagro, los países más competitivos no imponen tributos a las exportaciones y los que lo aplican, en líneas generales, no están entre los más exitosos en materia de ventas externas. Para Iannizzotto, es "excesiva" la presión tributaria directa real sobre las exportaciones, ya que además de las retenciones, "existen en Argentina otros impuestos que pagan los exportadores, sumado a las tasas provinciales y municipales".
Así, esas altas retenciones generan -por el contrario- efectos distorsivos, como mayores costos en la cadena productiva, industrial y comercializadora.


Y suman un riesgo más: baja la reputación para la Argentina, que se transformó en un país "poco confiable y riesgoso" para mercados clientes en el mundo, alertan desde el sector agropecuario.


También dicen que se reduce la inversión y la producción en calidad y cantidad, y eso afecta la generación de dólares y el ingreso de divisas por exportaciones, y también el abastecimiento local por parte de los productores exportadores, que a la vez ofrecen productos internamente.