Las amenazas recibidas por el británico Callum Ilott por parte de fanáticos argentinos, que apuntaron contra él por considerar que había perjudicado a Agustín Canapino, pusieron en riesgo la realización del Gran Premio de IndyCar que se podría llevar a cabo en el país el año próximo.

Ilott quedó en el centro de las críticas en sus redes sociales debido a que lo acusaron de haber sido el responsable del abandono del arrecifeño en la carrera que se disputó en California.

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"Durante las últimas 24 horas, algunos de nuestros pilotos han sido blanco de abusos en línea irrespetuosos e inapropiados. No hay lugar para este comportamiento en nuestro deporte. Aunque la competencia feroz y la rivalidad siempre serán un pilar de las carreras de IndyCar, es importante exhibir y celebrar estos atributos con el máximo respeto y preocupación por el bienestar de nuestros competidores. IndyCar es una comunidad que siempre debe esforzarse por crecer con apoyo y aprecio mutuo", manifestó la categoría mediante un comunicado.

Canapino, por su parte, se hizo eco de la reflexión: “Quiero sumarme al comunicado de IndyCar y tomar la oportunidad para enviar un claro mensaje de algo que, lamentablemente, no es bueno y cada vez más frecuente en redes sociales”.

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En esa línea, continuó: "Más allá de las pasiones, los enojos, rivalidades, etc., nada puede llevarnos a transmitir odio y faltarle el respeto a otra persona. No solamente durante una competencia, sino también en la vida en general".

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La llegada de Canapino a la competencia esta temporada llevó a que una comitiva de la categoría arribara a la Argentina para recorrer las instalaciones del Circuito Internacional Termas de Río Hondo, con el objetivo de que pudiese albergar un Gran Prix en 2024, pero lo ocurrido en las últimas horas podría atentar contra esa posibilidad.