La Selección argentina se encuentra en cuartos de final del Mundial de Qatar 2022, después de un duro comienzo en el certamen, porque sus jugadores claves supieron cuándo y cómo aparecer para revertir la situación y sostener la máxima ilusión.

Después de 36 partidos invicto, la derrota frente a Arabia Saudita fue un baldazo de agua fría para el conjunto de Lionel Scaloni, pero ya desde el segundo encuentro, frente a México, fue notable la decisión de los futbolistas de reponerse para seguir con el sueño mundialista.

Salvo en el primer tiempo del duelo con el seleccionado mexicano, la albiceleste contó con un plus: sus jugadores claves, a partir de allí, se pusieron el equipo al hombro y, cada uno en su rol, fueron indispensables para seguir con vida en la Copa del Mundo.

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Primero fue el capitán Lionel Messi, quien destrabó el choque con México -quizás el más complejo de la era Scaloni- con un zurdazo esquinado, pero antes ya se había destacado Nicolás Otamendi como el estandarte del fondo cuando cada ataque rival parecía el fin de la competencia para Argentina.

Después llegó el turno para Rodrigo De Paul, sumamente cuestionado en las dos primeras fechas, quien regresó a su nivel, volvió a ser el motor del mediocampo y contagió a cada uno de sus compañeros dentro de la cancha tanto contra Polonia como ante Australia, en octavos de final.

La baja de Giovani Lo Celso días antes del Mundial fue un gran golpe para la Selección, pero el entrenador halló dos opciones para suplirlo: Alexis MacAllister y Enzo Fernández se repartieron la creación, con goles incluidos, y lograron reemplazar a un imprescindible del ciclo.

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Y si de "sorpresas" se trata, la falta de gol de Lautaro Martínez en el torneo no le duele tanto al conjunto argentino porque Julián Álvarez tomó la posta y hasta se terminó ganando un puesto que parecía inamovible.

Frente a Australia, Messi nuevamente supo destacarse pese a un duro bloque defensivo del adversario que jugó a incomodarlo, pero que no pudo con la "Pulga" y el diez abrió el camino hacia la victoria tras frotar la lámpara una vez más.

Por último, una mención especial para el "Dibu" Emiliano Martínez: pasó de recibir dos goles en el primer partido a prácticamente no tener injerencia en los dos siguientes, pero cuando lo llamaron en los segundos finales del encuentro con Australia, el arquero se agigantó y mostró por qué se hizo dueño del arco albiceleste desde hace un año y medio.

Argentina tuvo escollos que no esperaba y Scaloni se animó a tocar todo lo que tuvo que tocar. La columna vertebral respondió cuando se la necesitó y, cuando algún jugador no lo hizo, aparecieron otros que asumieron la responsabilidad. Así son los equipos y así son los Mundiales, por eso Argentina sigue en carrera y el sueño continúa más latente que nunca.