Jueves, 11 Febrero 2021 07:53
Por Gisela Asmundo

El ojo del arte: “Venus y Marte” de Sandro Botticelli, un amor ilícito entre dioses

La familia renacentista Vespucci pertenecía a una clase intelectualmente elevada; este cuadro de Botticelli para algunos historiadores posiblemente haya sido un obsequio de bienvenida por parte de Marco Vespucci hacia su esposa Simonetta Cattaneo.

Venus y Marte ca. 1485, Sandro Botticelli. Temple y óleo sobre tabla 69 x 173 cm. National Gallery, Londres. Venus y Marte ca. 1485, Sandro Botticelli. Temple y óleo sobre tabla 69 x 173 cm. National Gallery, Londres.

Se puede decir que Botticelli fue un excéntrico cuyo interés hacia la literatura y la ciencia lo convirtieron en el primer artista del Renacimiento que hizo pleno uso de la mitología clásica.

Sus diosas producen fascinación por ese aire insolente de paganismo, de despreocupación, de hedonismo, de una sensualidad fría y distante.

Lo curioso es que Sandro Botticelli nació solo siete años antes que Leonardo, y no obstante todo el mundo lo considera un pintor del Quattrocento… y a Leonardo un pintor del Cinquecento.

En un momento donde los artistas se inclinaban por continuar con la invención de la perspectiva de Brunelleschi, que Masaccio había implementado a su pintura, Botticelli optó por una expresión distinta.


En palabras de Argan:

“La pintura de Botticelli es consciente y controvertidamente antiperspectiva: no porque el artista ignore o transgreda las reglas de la perspectiva, sino porque, por el contrario, no las acepta como principio fundamental para la construcción de la visión”.

Sandro Botticelli estaba asociado a un círculo muy intelectual que abogaba por el neoplatonismo. Cuyas ideas humanísticas estaban en relación con el mundo clásico antiguo y el religioso. Poliziano poeta y erudito era amigo de Botticelli, además de tutor de los hijos de Lorenzo de Medici, mecenas del artista y también adepto a escribir poesía vernácula. Poliziano fue el primer filólogo occidental que pudo rivalizar con los inmigrantes griegos en el conocimiento del griego clásico. También fue el primero que introdujo enmiendas a los textos del mundo antiguo griego.

2.jpg

Venus Anadiomena, Apeles. Pintura mural de Pompeya.


Para los nuevos seguidores, Sandro Botticelli aparecía entonces como el nuevo Apeles, uno de los más queridos y afamados pintores de la edad antigua, nacido en Grecia 352 A.C.

“…La figura de Apeles no es una referencia histórica: es un ideal estético…El hecho importante es que para Botticelli la imitación de lo antiguo no es ya imitación de determinadas formas históricas, sino imitación de una idea de lo hermoso…” (G. C. Argan, 1989)

La pintura para Botticelli por lo tanto difiere de la de los demás ya que no puede ser investigación y conocimiento de la naturaleza, como para Leonardo, o historia como para Rafael, y la meditación sobre lo antiguo no es el ideal ético, como para Miguel Angel, sino contemplación mental que excluye todo esfuerzo de acción.

No se conoce la fecha exacta de Venus y Marte, pero la National Gallery de Londres fechó la pintura en 1485, en el 2017.

Para algunos eruditos la obra probablemente tenía la intención de decorar la conmemoración de una boda. U ornamentar con el panel la pared de un mueble que servía para adornar el dormitorio de los novios, posiblemente como parte de un conjunto iconográfico de obras.

Este tipo de pintura denominada spallièra, tenía que estar exhibida al nivel de los hombros o la spalle, espalda.

Su forma rectangular es el primer tipo de pintura secular. Algunas fueron hechas con el propósito de decorar las paredes de unos cofres, llamados cassoni (cassone en singular) en italiano, (cofres que contenían los bienes personales de la novia) pero eran más pequeñas.

Las spallièra eran más grandes, otras veces se colgaban arriba de los cofres y formaban parte de un complicado conjunto iconográfico en la habitación.

Esta obra no fue hecha para cualquier habitación del palacio sino para una muy particular denominada “camera”.

Lo interesante de esta camera o habitación eran los diferentes propósitos de la misma. Este aposento donde las personas dormían era la principal habitación en el palacio patricio, en donde el esposo y la esposa debían concebir a su legítimo hijo dentro del matrimonio. Estaban maravillosamente decoradas con pinturas seculares y religiosas particularmente “tondi”, pinturas redondas con la imagen de la Virgen y el Niño y también retratos de los miembros de la familia.

Estas habitaciones tenían muchos propósitos, como el de presumir y ostentar por parte del dueño. Y donde el hombre controlaba el acceso a la misma. Las pinturas de la camera eran generalmente asociadas al matrimonio.

La familia renacentista Vespucci pertenecía a una clase intelectualmente elevada; este cuadro para algunos historiadores posiblemente haya sido un obsequio de bienvenida por parte de Marco Vespucci hacia su esposa Simonetta Cattaneo, más conocida por su nombre de casada.

En mi consideración es peculiar como regalo de bodas ya que esta pintura representa un amor ilícito, se encuentra enmarcada en los límites de una relación extramatrimonial, es el mito de un affaire. Pero paradójicamente también está en los límites de la castidad por ser una Venus casta y recatada, al estar totalmente cubierta, sus pies están desnudos pero su cuerpo se recubre con la vestimenta.

Matteo Bandello (1480-1560), escritor italiano renacentista, escribió novelas sobre todo para contar con mayor o menor efectismo aventuras, amores y crímenes pasionales de la época, sirviendo de fuente de información para Jacob Burckhardt. En su libro La Cultura del Renacimiento en Italia este último nos comenta que para el hombre “superior” renacentista el mayor interés en materia de seducción estaba orientado hacia las mujeres casadas “por el carácter femenino madurado en la experiencia matrimonial” . Este tipo de amores imposibles ha inspirado poemas, «son ellos quienes arrancan a la lírica sus excelsos acordes…un idealizado trasunto de esa pasión que consume: “L´amor divino”».

Pero lo que sucedía era que sí este tipo de conducta no se mantenía en la mayor discreción posible podía suscitar entre las nobles familias la mayor de las venganzas. Según un novelista de la época: “…la venganza es adecuada: cuando es una obra de arte” .

Es decir infidelidad y castigo muchas veces iban de la mano, la famosa vendetta italiana. Las familias poderosas podían ser vengativas cuando lo consideraban oportuno, como sostiene Paul Johnson: “Los gobernantes de las ciudades italianas eran a menudo despiadados”

Me pregunto, conociéndose en la época la alegoría o lenguaje figurativo de la pintura - ¿era posible como regalo de bodas de parte de un esposo a su esposa?

Algunos historiadores presumen que esta obra no fue encargada por Vespucci sino por Lorenzo o Juliano de Medici, gobernantes de Florencia que pretendían románticamente a la mujer casada

El rostro de Simonetta Vespucci está representado en la Venus amante de Marte.

Simonetta fue la musa y modelo de Botticelli y de otros artistas por su impactante belleza, Sandro se inspiró en la joven en otras obras que realizó, como por ejemplo El Nacimiento de Venus.

Supuestamente Sandro Botticelli le prodigaba una especie de amor platónico, por la petición de hacerse enterrar a los pies del sepulcro de la joven, en la Iglesia de Ognissanti en Florencia, perteneciente a los Vespucci.

Si Venus y Marte fue ideada por petición del comitente como obsequio de bodas, pudo haber sido con la intención de que la esposa observara bellas figuras, particularmente hombres bellos, para concebir un primogénito varón, agraciado como Marte.

Ese tipo de creencia folclórica formaba parte del rol de la mujer en la vida familiar de la Florencia renacentista, junto con ideas intelectuales del clasicismo y el humanismo.

Uno aspecto del matrimonio, al final del siglo XV en Florencia, era que las jóvenes eran valoradas si llegaban a ser parte de una alianza matrimonial. Incluso cuando una niña nacía podía ser una vergüenza y decepción y muchas veces las mujeres eran señaladas como las culpables por el resultado de la concepción.


Aproximación a la obra Venus y Marte de Botticelli:

Para comenzar con la descripción de la obra primero voy a hacer una rápida introducción al mito griego. Cuyos dioses poseían debilidades humanas.

Venus la Diosa de la belleza y el amor (conocida como Afrodita, para los griegos) era la esposa de Vulcano (Hefesto para la mitología griega) el dios cojo de la fragua.

Vulcano también era el dios del fuego, hijo de Júpiter y Hera, pero por ser poco agraciado al nacer su madre lo arrojó al mar. Sin embargo, este fue salvado por la diosa de los mares Tetis y la oceánida Eurínome.

La Metamorfosis (siglo 8 D.C) del poeta romano Ovidio, refleja el momento en que Helios «el dios Sol que todo lo ve», revela a Vulcano el adulterio de Venus con Marte, el bello dios de la guerra.

El herrero Vulcano, al recibir la noticia, perdió «el dominio de sí y del trabajo que estaba realizando su mano de artífice».

Ovidio presentó a Vulcano sorprendiendo a los adúlteros y apresándolos en una red de metal que este último construyó, haciéndolos objeto de la mofa de los demás dioses.

Algo común para otros artistas, era plasmar este mito recreando el momento íntimo entre los dioses amantes, (como lo hizo Raffaele Regio).

13.jpg

Marte, Venus y Vulcano, Raffaele Regio, Metamorfosis de Ovidio, Venecia 1509


Por el contrario Botticelli pintó otra escena de Venus y Marte, se desligó de la tradición en la manera de recrear de otros artistas.

Botticelli pintó el momento de una animación suspendida. Es una pintura de un extraordinario humor y también una pintura de gran humanidad.

Podríamos entenderla como una alegoría del triunfo del amor, Venus, sobre la guerra, la fuerza y la rudeza de Marte.

Un extracto De la naturaleza de las cosas (De rerum natura), de Lucrecio, siglo 1 A.C, narra:

"Pues sólo tú puedes auxiliar a los mortales con una tranquila paz, ya que Marte, el armipotente, dirige los salvajes trabajos de la guerra, y éste a menudo a tu regazo se abandona, vencido del todo por la eterna herida del amor, y así, recostado su bien formado cuello, mirando hacia arriba, alimenta de amor sus ojos ávidos de ti, diosa, boquiabierto, y de tu boca pende el aliento del que está tendido. Hacia ese que reposa en tu cuerpo santo, tú, diosa, abrazándolo desde arriba, vierte de tu boca suaves palabras pidiendo, oh ínclita, apacible paz para los romanos…"

Esta obra combina lo clásico con la poesía y puede ser leída en diferentes niveles, también como una historia universal de dos seres enamorados.

Concentrémonos ahora en la descripción formal de la obra.

No debemos olvidar que el humor ha existido en todos los tiempos y justamente esta obra posee un gran sentido del mismo, al contemplarla existe algo en ella que llama a nuestro corazón porque ha atravesado los diferentes siglos más allá de su significado.

Heráclito, un filósofo muy querido por los neoplatónicos, escribiera: "El hombre está mucho más cerca de sí mismo cuando alcanza la seriedad de un niño que juega".

Es una pintura que reboza de humor. La implicación clara es que la pareja ha estado haciendo el amor, y el hábito masculino de quedarse dormido después del sexo era un tema habitual de bromas obscenas en el contexto de las bodas en la Italia del Renacimiento.

Las figuras están recostadas sobre una pradera verde y a lo lejos se vislumbran unas colinas azuladas, logradas por la técnica que se denomina perspectiva aérea o atmosférica. Hay una vista limitada del prado más allá, que conduce a una ciudad amurallada distante.

La escena se desarrolla en un bosque de mirtos, tradicionalmente asociado con Venus o posiblemente el laurel, asociado con Lorenzo de Medici (il Magnifico).

A la izquierda se yergue la diosa Venus, contemplativa y distante, que se reclina sobre un cojín rojo, podemos decir por su carácter nupcial, que Botticelli la cubrió de delicados velos transparentes bordados en oro, ya que Venus es conocida más que nada por su desnudez.

8.jpg
Para los antiguos, Venus podía ser una diosa peligrosa si se la provocaba, es por eso que el artista la pintó como una reina segura de sí misma. La pintó inmune y triunfal en el juego del amor.

La relación de la pareja también se podría considerar en términos de astrología, en la que Marte es según Marsilio Ficino:

"Sobresaliente en fuerza entre los planetas, porque hace a los hombres más fuertes, pero Venus lo domina ... ella parece dominar a Marte, pero Marte nunca domina a Venus "

Los cabellos de Venus, se encuentran finamente trenzados y se deslizan por la línea de sus hombros uniéndose y rematando en un fino broche circular con un rubí que se apoya sobre el pecho. Aquí es cuando empieza a tallar la imaginación del excéntrico Sandro. Ella lleva un vestido difícil de quitar para cualquier mortal porque él mismo está unido al cabello, pero esto sugiere una especie de guiño a la naturaleza divina de Venus.

El dios Marte, abandonado al sueño semidesnudo, yace rendido y exhausto.

Botticelli construye con absoluto dominio de la anatomía la figura del dios, uno de sus más hermosos desnudos masculinos.

16.jpg

6.jpg

Venus observa a Marte dormir mientras juegan dos niños sátiros, llevando su yelmo (un sallet) y lanza mientras otro descansa dentro de su coraza bajo el brazo.

Un cuarto le sopla una pequeña caracola en el oído, en un esfuerzo hasta ahora infructuoso por despertarlo.

La lanza y la caracola se pueden leer como símbolos sexuales. Marte duerme con su boca entreabierta. Botticelli pinta la boca y la nariz de una manera que vista desde un punto de vista bajo nos induce a oír la respiración y el ronquido del dios.

Si se dejan llevar por la contemplación podrán oír…

Es una obra cacofónica, que estalla de sonidos, en la cual imaginamos el ruido que están provocando adrede estos pequeños sátiros para despertar a Marte.

En primer plano, un enjambre de avispas se cierne alrededor de la cabeza del dios, una explicación sugerida por Ernst Gombrich, es que las avispas representan a la familia Vespucci, vespa en italiano significa avispa, y en cierto sentido remite al apellido del supuesto comitente.

Pero más allá de todo significado simbólico, nos queda la fascinación del perfecto entrelazamiento de los cuerpos de estos amantes. Dos cuerpos tendidos en un rebozado equilibrio, en donde el artista contrapuso la suntuosidad de los pliegues del vestido de Venus a la suave plasticidad del espléndido cuerpo desnudo de Marte.

1.jpg


Sandro Botticelli

“Para Botticelli el arte es rito, culto a una divinidad desconocida…Inspiración y furor”. G. Argan

Olvidado por unos siglos, Botticelli se convirtió en una de las pasiones artísticas de Ruskin, Rossetti y Burnes Jones, los jóvenes y ardientes artistas de la famosa Hermandad Prerrafaelita de Inglaterra del siglo XIX.

En la contemporaneidad Botticelli sigue dando que hablar, y parece ser que su alcance es eterno.

Un retrato del artista se vendió hace unos días por un récord de 92,1 millones de dólares en Sotheby' en Nueva York.

12_copy_copy.jpg

El joven sosteniendo una rotonda de Sandro Botticelli es el punto culminante de la serie deEl joven sosteniendo una rotonda de Sandro Botticelli es el punto culminante de la serie deventas de Sotheby's Masters Week en Nueva York


Alessandro di Mariano di Vanni Filipepi, llamado Sandro Botticelli, nació en Florencia en 1445, hijo de Mariano di Vanni di Amedeo Filipepi que era curtidor y de Smeralda. La fecha se deduce de la notificación mensual realizada por su padre en 1447, que declara cuatro hijos, entre ellos Alessandro “de dos años”. En una declaración de 1458 aparece que su hermano Antonio, de 28 años, era orfebre; su hermano Simone, de 14, trabajaba en Nápoles en el taller del pañero florentino Rucellai, y Alessandro, (Sandro) de 13 años, «sta allegere ed è malsano» donde por "allegere" podría querer decir que pasa mucho tiempo leyendo o que está en una tienda atando alegrías.

También se considera que a esa edad Sandro Botticelli estuviera en el taller de su hermano Antonio, el orfebre. El oficio de orfebre se denominaba también battiloro o battigelo (el que bate el oro), de ahí Batticello, Botticello o Botticelli.

Se considera que Botticelli pudo también formarse primero con Maso Finiguerra, orfebre al igual que su hermano Antonio, antes de ingresar al estudio del artista Fra Filippo Lippi por los años 1464-1467. Y en el de Verrocchio en 1467, cuando Lippi dejó Florencia para realizar los frescos de Spoleto.

El padre de Sandro declaraba en el censo de 1469 que su hijo de 23 años trabajaba en su casa. Porque la familia poseía tierras de labrantío, viñedos y talleres. Se sabe que al año siguiente Sandro abrió su taller y realizó la primera obra que se tiene noticia, La Fortaleza.

Comenzó su carrera pintando frescos para iglesias y catedrales florentinas, y trabajó con el pintor y grabador Antonio del Pollaiuolo.

En 1472 Botticelli se inscribió en la Compagnia degli Artisti di San Luca, la cofradía de pintores florentinos. También empleó a Filippino Lippi, el hijo de su difunto maestro, como aprendiz, y rompió las convenciones al completar la versión de Filippino de 'La adoración de los reyes’, era más habitual que un aprendiz terminara un cuadro de su maestro y no a la inversa.

El aprendizaje de Botticelli con Fra Filippo le proporcionó excelentes contactos. Su maestro había disfrutado del patrocinio de algunas de las principales familias de Florencia, como los Medici.

En 1475, recibió el primer encargo para esta familia, el estandarte para los torneos en los que participó Juliano, hermano de Lorenzo de Médici conocido como El Magnífico. Aunque no se sabe exactamente cuándo comenzó tal relación con este poderoso clan, es posible que los intercesores hallan sido los Vespucci, entonces dueños de la casa de Filipepi.

3.jpg

La Primavera, 1482 ca. Botticelli. Temple sobre tabla, 203 x 314 cm. Florencia, Galleria degli La Primavera, 1482 ca. Botticelli. Temple sobre tabla, 203 x 314 cm. Florencia, Galleria degli Uffizi.


A partir de ese momento Botticelli pasaría casi toda su vida trabajando para la familia Medici y su círculo de amigos, para quienes pintó algunas de sus obras seculares más ambiciosas como La Primavera, ubicada en los Uffizi, de Florencia, y perteneciente a Lorenzo de Pierfrancesco, primo del Magnífico.

En esta maravillosa obra vemos el esplendor de la manera de Botticelli, en el sentido espiritual y en ese modo fluido, sinuoso y dinámico de sus líneas, que a su vez son firmes y flexibles como si se adhirieran a la superficie del cuadro.

Sandro Botticelli fijó la cuestión más enigmática que pueda formularse a las artes plásticas en las imágenes de la vida animada en movimiento, como sostuvo Warburg.

Para esa época la estrella de Botticelli estaba en ascenso. Tal era su reputación que, en 1481, fue convocado por el Papa a Roma para ayudar a decorar las paredes de la Capilla Sixtina del Vaticano, recién terminada. Pintó frescos que representan escenas de la vida de Moisés y las tentaciones de Cristo y también fue responsable de varios retratos papales. La naturaleza de esta tarea demuestra cuán respetado era en esa época, y fue la única ocasión en la que se sabe que trabajó fuera de Florencia.

7.jpg

El nacimiento de Venus, 1484-1486 ca. Botticelli. Temple sobre tabla 174 x 279 cm.El nacimiento de Venus, 1484-1486 ca. Botticelli. Temple sobre tabla 174 x 279 cm.Florencia, Galleria degli Uffizi.


Cuando terminó los frescos regresó a su hogar en donde comenzó su época más fértil y feliz. Algunas de la obras de esa época son la Leyenda de Nastagio degli Onesti de 1483 para Lorenzo el Magnífico; la Madonna Bardi, en Santo Spirito (1485), y la tríada neoplatónica de El nacimiento de Venus, Venus y Marte y Palas y el Centauro.

9.jpg

La Leyenda de Nastagio degli Onesti, 1482-1483, Botticelli. Temple sobre tabla, 83 x 138 La Leyenda de Nastagio degli Onesti, 1482-1483, Botticelli. Temple sobre tabla, 83 x 138 cm. Madrid, Museo del Prado


Pero lamentablemente las obras sucesivas revelaron que algo internamente en su ser estaba cambiando, como si su alma se estremeciera por una profunda inquietud y temor.

La Madonna de la Granada de 1487 y la Anunciación para los frailes de Cestello de 1488-1490 aparecen como una declaración deliberada de querer regresar al pasado, en el tratamiento formal y lineal del Gótico, en una consabida renuncia al logro renacentista de la perspectiva.

4.jpg

La Madonna de la Granada, 1487, Botticelli. Temple sobre tabla 143,5 cm × 143,5 cmLa Madonna de la Granada, 1487, Botticelli. Temple sobre tabla 143,5 cm × 143,5 cm Florencia, Galleria degli Uffizi.


La década de 1490 fue una década turbulenta; los Medici habían sido expulsados de Florencia y la paz de Italia fue interrumpida por invasiones y plagas. Estas pinturas posteriores, con sus profundas connotaciones morales y religiosas, también sufrieron una comparación con la estética sofisticada de artistas como Miguel Ángel y Rafael.

En 1492 con la muerte de Lorenzo de Médici su principal mecenas y protector su decadencia se hizo rápida, algunos sostienen que el temperamento alegre y divertido de Botticelli se había extinguido.

Posiblemente sintiéndose solo porque nunca se casó, prefería la compañía de amigos y familia.

Según Vasari en sus últimos años Botticelli se convirtió en un seguidor del fanático fraile Savonarola (sacerdote dominico, predicador y confesor del gobernador Lorenzo de Medici), y el sentimiento piadoso de sus obras posteriores parecerían sugerir cierta participación en los levantamientos religiosos y políticos de Florencia.

11.jpg

Divina Comedia


La empresa con mayor significado en sentido artístico y biográfico son las ilustraciones para la Divina Comedia realizadas para Lorenzo de Pierfrancesco, entonces exiliado en la villa de Castello. Son dibujos que seguramente revelan su agitación interior y angustia existencial.

5.jpg
La Calumnia fue la última alegoría pagana y al mismo tiempo una declaración de derrota del artista, una especie de hoguera de su vanidad personal.

Con Savonarola el mito neoplatónico con el que Sandro creía poder conciliar la fe cristiana y la leyenda pagana, vida y sueño, se echó por tierra.

La hoguera de Savonarola ardió en 1498, donde los florentinos estaban invitados a arrojar sus objetos de lujo además de libros que este religioso consideraba licenciosos, como los de Giovanni Boccaccio.

boti.jpg

La calumnia, 1494-1495, Botticelli. Tabla, 62 x 91 cm. Florencia, Galleria degli Uffizi.


Natividad Mística
de 1501 es la pintura más ambiciosa de Botticelli de este período y refleja esta sensación de presagio apocalíptico.

En 1501 afrontó un juicio por supuesta sodomía, su economía se desajustó en los últimos años, en 1503 y en 1505 retrasó sus cuotas a la compañía de San Luca.

En el libro de los muertos del gremio de los médicos y los boticarios, con fecha del 17 de mayo de 1510, se lee: “Sandro di Botticello, dipintore. Adj 17 Reposto in Ognissanti”

Y fue así, el fulgor de su luz se apagó.

10.jpg

Natividad Mística, 1501, Botticelli. Temple sobre tela, 108,5 x 75 cm. Londres, NationalNatividad Mística, 1501, Botticelli. Temple sobre tela, 108,5 x 75 cm. Londres, National Gallery.

 

Botticelli de acuerdo a su petición descansa en paz en Ognissanti, junto a su musa, la bella Simonetta.


(*) La autora es licenciada en historia del Arte.

© Esta nota tiene derechos reservados.

 

Escrito por Gisela Asmundo
Buenos Aires, NA

Nota completa exclusiva para abonados.
Solicitar ahora!