Martes, 07 Diciembre 2021 01:25
Por Carlos Polimeni

La historia del homenaje de Paul McCartney a Picasso inspirado por el actor Dustin Hoffman

En su notable disco “Band on the run”, publicado en diciembre de 1973, el ex beatle incluyó una canción que compuso en Jamaica por un desafío del actor que rodaba allí la película Papillon.

Paul McCartney en 1973. Paul McCartney en 1973.

En plena primavera de 1973 en el hemisferio norte, de vacaciones en Jamaica con su esposa Linda, el ex beatle Paul McCartney recibió un gracioso desafío del actor estadounidense Dustin Hoffman, que estaba allí rodando la famosa película Papillon, cuyo elenco encabezaba junto a Steve McQueen.

En una velada en la mansión que le alquilaba la producción de la película que dirigía Franklin Schaffner, Hoffman, asombrado por la cantidad de canciones que Paul tocaba y recordaba, le preguntó si se sentía capaz de componer un tema sobre cualquier asunto que le pareciera interesante, y de inmediato.

Hoffman le acercó, tras escuchar una respuesta positiva, una revista semanal estadounidense que reportaba la muerte en Francia a principios de ese mes del famoso pintor español Pablo Picasso, cuyo texto aseguraba que sus últimas palabras habían sido: “Brinden, brinden por mí, ya que yo no podré brindar nunca más”.

"Yo tenía la guitarra colgada, la llevaba a todas partes", contó Paul al recordar ese momento nocturno en una entrevista con la revista Rolling Stone. "Rasgué un par de acordes, supe que no podía salir mal, y empecé a cantar 'Drink to me, drink to my health'”.

En ese momento, según el relato posterior del músico, el actor estadounidense se levantó de la silla y empezó a gritarle a su esposa de entonces Annie Byrne: “Vení a escuchar. ¡Es increíble! ¡Lo está haciendo! ¡Está componiendo! ¡Está pasando ahora!".

"Dustin dijo que era un don increíble poder componer así una canción”, recordó Paul ante su biógrafo Philip Norman. “Yo siempre dije que es como cualquier otro don. Como ejemplo, su talento para actuar. ¡No sabes de dónde sale, simplemente lo hacés!”

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En aquel 1973, Paul venía saliendo de la depresión aguda que sucedió al final del cuarteto de Liverpool, y su esposa, la fotógrafa Linda Eatsman, lo acompañaba a todas partes como una especie de adorable secretaria privada, además integrar su nueva banda, Wings, que había publicado ya dos discos.

De hecho, cuando llegaron desde Escocia, donde vivían por entonces, a la isla en que nació Bob Marley, tras enterarse leyendo un diario local de la presencia de Hoffmann y Mc Queen fue Linda la que los ubicó por teléfono para contarles que su marido quería conocerlos, porque los admiraba, y compartir ideas con ellos.

La salida de la depresión le había permitido al por entonces treintañero Paul volver a tutearse con el sabor de las canciones que lo sobrevivirán: por un pedido de la producción había compuesto un tema para la banda sonora de la octava de las películas de la serie de James Bond y el resultado había sido impactante.

Se trataba de “Live and let die”, una canción que no sólo sobrevivió a su era y su contexto -el film era el primero en que se calzaba el traje de Bond el flemático Roger Moore- sino que le permitiría un momento siempre espectacular, hasta hoy, en sus shows por el mundo, desde antes de que Guns N' Roses la sumara a su repertorio.

Cuatro meses más tarde de la experiencia en Jamaica, los McCartney procederían a grabar el homenaje a Picasso en una agitadísima y rara experiencia en Lagos, la capital de Nigeria, donde se instalaron para los registros de un disco que saldría ese mismo fin de año, el exitoso “Band on the run”.

"Picasso's last words (drink to me)" ya no era un estribillo contagioso, improvisado sobre unos acordes sencillos mientras el autor observaba una foto del genio que pintó “Guernica” sino una canción de 6 minutos, difícil de pasar por radio, que parecía un rompecabezas armado con mucha paciencia

“Picasso era exagerado en sus cuadros”, explicó al respecto McCartney. “Yo pensé que sería lindo hacer un tema inspirado en él reflejando diferentes estados de ánimo, cortarlo, editarlo, jugar un poco: como él hacía con su obra".

Al respecto, agregó: "Cuando ves sus filmaciones trabajando, está claro que él pinta una vez, y si no le gusta, pinta de nuevo encima de lo anterior, y después de 25 veces de hacerlo, tiene su cuadro terminado. Tratamos de emular esa idea".

McCartney reveló gran parte de esta historia recién en 2010, cuando participó de una producción de la televisión inglesa para acompañar el lanzamiento al mercado de una reedición de “Band on the round”, el disco que desde la primera semana de diciembre de 1973 dio la vuelta al mundo sin que nadie supiera mucho sobre la historia de su tema picassiano.

Hoy, en medio de la explosión de interés mundial por el universo beatle que produce el estreno de la serie Get back, dirigida por Peter Jackson, todo el mundo tiene claro que, como postulaba Picasso, a Los Beatles casi siempre la inspiración les llegó mientras trabajaban.

Escrito por Carlos Polimeni
Buenos Aires, NA