Martes, 14 Diciembre 2021 00:12
Por Carlos Polimeni

El homenaje a los pulpos de Ringo Starr que evitó que abandonara a los Beatles

Ocurrió en 1968. El baterista se alejó de la banda con la idea de no volver, pero en un crucero con Peter Sellers encontró la excusa justa para revalorizar su lugar en el grupo.

Ringo Starr y Peter Sellers Ringo Starr y Peter Sellers

En un momento de 1968, cansado de las internas entre John Lennon y Paul McCartney, y de que no importara nunca su opinión sobre ningún tema artístico, el baterista Ringo Starr fue el primero en intentar abandonar The Beatles, la banda en que seis años antes había reemplazado a Pete Best, que creyó que el grupo no iba a funcionar.

Como de verdad, las grabaciones podían continuar sin él, ya que era normal que Paul se sentara en la batería y tocara sus partes, el grupo siguió con su dinámica de estudio, pero pocos días después todos se dieron cuenta de qué sin su afable presencia, que equilibraba las malas ondas, no tenía sentido seguir adelante, lo que lo constituía en irremplazable.

Le enviaron un telegrama en que le decían que volviera, porque era “el mejor baterista del mundo”, pero Ringo no lo recibió nunca: estaba de crucero por Cerdeña, invitado a compartir unos días de descanso navegando con el famoso actor Peter Sellers, que ese año había filmado "La fiesta inolvidable", a las órdenes de Blake Edwards.

Un día, en un almuerzo, Sellers le contó, mientras se extasiaban con el sabor de su carne, sobre las virtudes de los pulpos, asegurándole que eran tan inteligentes que hasta tenía nociones estéticas, ya que construían bajo el mar sus propios jardines, arrastrando piedras brillantes que acomodaban en las puertas de las cuevas en que vivían, y a Ringo le brillaron los ojos de alegría.

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La alegría tenía que ver, contó luego, con que se dio cuenta durante esa charla con el hombre que interpretó al Inspector Clouseau en las cinco películas de la serie de La Pantera Rosa de que ya tenía unas imágenes buenísimas para componer un tema –le costaba mucho hacerlo, y temía las opiniones críticas de Lennon-McCartney- tras lo cual pensó que negociaría su inclusión en el disco por venir como primera condición para su retorno a la batería.

La estrategia le resultó, y con un premio extra para su ego, ya que en la grabación para "Abbey Road", que apareció en 1969, con de “Octopus garden” Ringo pudo hacer un truco que le encantaba, y le daba cierta autoridad: imitar el ruido del mar soplando una pajita en un vaso de agua, para provocar burbujas cuyo sonido sería amplificado por los técnicos del estudio.

En la hermosa historia del cuarteto de Liverpool, el baterista apenas logró que quedaran en los discos oficiales dos temas suyos como autor y compositor, que son "Octopus Garden" y "Don't pass me by" y figurar como coautor de otros tres temas "What Goes On", "Dig It" y "Flying".

Sin embargo, a los 81 años, su fortuna asciende hoy a 350 millones de dólares, su fama es infinita y cualquiera sabe que logró cantar durante esos años que conmovieron al mundo ocho de las canciones del repertorio grabado, entre ellas tres piezas de colección, como “With a Little Help from My Friend”, “Yellow Submarine” y “I Wanna Be Your Man”.  

Un aspecto central para entender porque siendo el menos talentoso de los cuatro en los aspectos formales Ringo terminó como el más querido por centenares de millones de personas es que fue siempre el tipo simple, que no se enfrascó en la competencia con los otros, una especie de representante de la gente común en un grupo tocado por la varita mágica de las genialidades.

No fue el mejor baterista de todos los tiempos, pero fue el mejor baterista que Los Beatles tuvieron, con un estilo personalísimo –que inauguró, en parte, el oficio de baterista de rock- que tenía que ver con un tema nada menor, que es que al ser un zurdo toca la batería armada como si fuera diestro, porque así había aprendido, cuando era un chico de una familia sin recursos.

 “¿Cómo definir al mejor baterista del mundo?”, se preguntó Dave Grohl, el ex baterista de Nirvana y luego líder, guitarrista y cantante de Foo Fighters cuando tuvo que anunciar el ingreso de Ringo al Salón de la fama. “¿Es el que es técnicamente impecable? ¿O es alguien que atraviesa la canción con un sentimiento personal y con corazón? Ringo es el rey del sentimiento y del corazón”.

"Sos mi beatle favorito Ringo”, le dijo conmovida la súper estrella juvenil Billie Eilish, después de perseguirlo para sacarse una foto con él en la última entrega importante de los Premios Grammy, repitiendo una frase que el destinatario escucha como un mantra en distintos lugares del mundo.

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"Cuando era un adolescente pensaba que habría que fusilar a todos los mayores de 60 porque eran inútiles", dijo Starr en una entrevista, cuando le preguntaron cómo se siente con el tema de ser un octogenario. "Cuando cumplí 40”, agregó con su típico buen humor británico, “mi madre me dijo: 'Hijo, supongo que ya no piensas así'".

Para graficar que por ser el mayor de edad al principio era bastante influyente fuera de la música sobre sus compañeros, suele contarse que cuando en 1964 Bob Dylan les convidó en Estados Unidos el primer cigarrillo de marihuana, Lennon se pasó a Ringo, antes de animarse a probarlo, mientras el resto observaba.

"Esa fue nuestra primera vez con la marihuana”, contó el baterista años después, cuando todo el mundo sabía que la había consumido como si se tratase de un cigarrillo común, sin convidar al resto. “Me reí, me reí y me reí. Sin parar. Fue fabuloso", agregó el hombre que luego tendría adicciones importantes, contra las que lucharía.

Hoy, en medio del furor de repercusiones del documental de Peter Jackson “Get back", basado en casi 60 horas filmadas en 1969, es bueno recordar que ese baterista que a veces parece aburrido de esperar era a esa altura un clásico sobreviviente, ya que había estado en coma a los 6 años por una apendicitis y a los 13 fue víctima de la tuberculosis, por lo que debió estar un año recluido, con el cuerpo muy debilitado.

De hecho, de esa época de su vida le quedó un temor atávico por las bacterias, los virus y los gérmenes que le impuso la costumbre de no dar la mano ni mucho menos besar a las personas al saludarlas, reemplazando esos gestos por los saludos de codo que el coronavirus impuso como protocolo en “la nueva normalidad”

Varios estudiosos de la banda coinciden en la idea que afirma que de todos los involucrados en aquella era Ringo entendió mejor que nadie que ser un beatle era un privilegio del mismo calibre que haber sido un astronauta y haber llegado a pisar la luna, generando un hecho irrepetible, y cuidó esa herencia como un tesoro.

Cuando se fue de la banda primero que nadie, para regresar a la de ensayos con su carta ganadora, el tema “Octopus garden”, en el momento en que reingresó a la escena, eso fue el  el 4 de septiembre de 1968, George Harrison había cubierto la batería con flores y había armado un cartel que decía “Bienvenido a casa”.

El baterista no sabe, seguramente, que el famoso boxeador argentino Oscar Natalio Bonavena se apropió de su apodo en Nueva York en 1964, después de un equívoco callejero con unas fanáticas estadounidenses del cuarteto de Liverpool, que se confundieron con su flequillo, según cuenta el periodista Ezequiel Fernández Moore en su biografía “Díganme Ringo”.

Tampoco que el famoso concepto “Say no more”, que presidió desde los noventa la carrera del rockero argentino Charly García, proviene de una escena suya en la película “Help”, con un equívoco surrealista en torno a un anillo (“ring” en inglés) que pretenden unos mafiosos de la India, aunque el que pronuncia la frase, bailando con una chica, es Paul.

“¿Sabés de dónde salió el nombre del concepto Say No More?”, pregunta. Y responde: “Help! Película. Los Beatles. Los cuatro entran a un restaurante indio. Paul baila con la chica. ‘Say no more... I can`t say no more’, dice ella todo el tiempo.

Hace unos años, Ringo Starr eligió a "With a Little Help from My Friends" como su canción favorita de The Beatles, pero todo parece indicar que el mítico baterista cambió de opinión con el paso del tiempo. Durante su paso por The Late Show with Stephen Colbert, el músico de 80 años contestó el cuestionario creado por el popular anfitrión y, para sorpresa de muchos, el ídolo nacido bajo el nombre Richard Starkey escogió "Come Together" como el tema que escucharía por el resto de su vida.

 

Escrito por Carlos Polimeni
Buenos Aires, NA