Las imágenes del satélite argentino SAOCOM 1A permitieron especialistas del IAA, dependiente de la Cancillería, detectar el desprendimiento del enorme témpano antártico, se informó oficialmente.

El Departamento de Glaciología del IAA estudia desde hace décadas la estabilidad y la dinámica de las barreras de hielo en la Antártida, especialmente en la región de la Península Antártica.

El acceso a imágenes satelitales de diversas misiones de agencias espaciales es fundamental para el estudio y seguimiento de los cuerpos de hielo.

En aquellos sitios que, debido a la cercanía, es factible acceder durante las campañas antárticas de verano, se realizan instalaciones de sensores y mediciones complementarias a los datos satelitales.

En los últimos años, Argentina ha puesto en órbita dos satélites desarrollados en el país, el SAOCOM 1A y el SAOCOM 1B de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE).

El secretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, Daniel Filmus, señaló que "el desarrollo de la ciencia y la tecnología nacional le ha permitido a nuestro país tener acceso a más imágenes para ampliar la base de datos satelitales y poder seguir con mayor periodicidad la dinámica de los glaciares antárticos".


Una barrera de hielo está formada por una masa de hielo en flotación, que es la continuación en el océano de glaciares que provienen del continente, en este caso de la Antártida.

El hielo que fluye desde las montañas o desde las elevaciones de la Antártida continúa su movimiento aportando hielo a las barreras, lo que las empuja hacia mar abierto.

Cuando las fuerzas internas debidas al movimiento superan el límite de ruptura, ya sea por las mareas o por haberse encontrado con algún accidente geográfico, el hielo se rompe y aparece una grieta.

Se trata del proceso natural de los glaciares y por lo tanto también de las barreras de hielo. Las grietas van avanzando hasta que un bloque se separa y desprende: cuando esto ocurre en el agua, este bloque se convierte en un témpano.