Por Alejandro Esteban Bidondo. Pleno microcentro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y una sorpresa en plena cuarentena obligatoria debido a la pandemia por coronavirus.

Está dada por una carpa iglú.

¿Un campamento? ¿En una plaza?

No.

En la antesala de una entidad bancaria. Sobre el cemento.

A metros de tres hoteles, uno enorme; dos más pequeños.

Dos cuadras de la avenida 9 de Julio y a metros de una de las diagonales que confluyen en la Plaza de Mayo.

La imagen no permite "el verso".

Y la situación se repite a lo largo del año, en la cuadra de Moreno al 700, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Los domingos y los feriados.

El problema es que este martes feriado cayó en medio de una cuarentena obligatoria dictada a causa de una calamidad mundial, nada menos.

Los ocupantes de la carpa -una familia- pudieron llegar hasta allí e instalarse, lo que denota que transitaron por la vía pública.

Es más, quienes conversan con ellos durante el año (son una pareja con una nena) saben que proceden del Gran Buenos Aires. Y seguramente en esas condiciones se exponen a un riesgo mayor que el de la pobreza, ya que habitualmente piden una moneda a los clientes domingueros de los bancos.

Este 31 de marzo, incluso tendieron ropa cerca del ingreso a los cajeros automáticos, tan concurridos estos días.

La duda queda flotando.

¿No era que a la gente en situación de calle la iban a albergar y que los hoteles funcionan ahora para eso?