Viernes, 12 Marzo 2021 13:36
Por Antonio D'Eramo

Un ex asesor de Donald Trump se convierte en un aliado incómodo del gobierno argentino

Mauricio Claver Carone es el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo que el ex presidente de Estados Unidos legó a su sucesor Joe Biden. Financiará la compra de vacunas e intentará recrear un Plan Marshall para Latinoamérica.

El Presidente Alberto Fernández junto al titular del BID Mauricio Claver Carone. El Presidente Alberto Fernández junto al titular del BID Mauricio Claver Carone.

Ideológicamente nada une a los referentes del Instituto Patria y a buena parte de la coalición gobernante del Frente de Todos con el polémico ex asesor del presidente republicano Donald Trump.  

Mauricio Claver Carone es un abogado de raíces cubanas, de 45 años con estudios en Madrid. Se ha hecho un lugar en Washington desde el estado de la Florida sosteniendo opiniones y actuando contra los intereses de los regímenes de Cuba y Venezuela.

Su prédica liberal le ganó un lugar de privilegio entre los funcionarios trumpistas al punto tal que alcanzó la presidencia del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) rompiendo con una tradición de seis décadas de liderazgo latinoamericano en la presidencia del banco de fomento.

La Argentina intentó postular al secretario de asuntos estratégicos de Alberto Fernández, Gustavo Beliz, con pasado laboral en esa institución financiera. Sin embargo, su candidatura no consiguió el apoyo esperado y en una votación a puerta cerrada, de manera virtual, los gobernadores del banco escogieron la postulación del político anti castrista, para un mandato de cinco años que comenzó el 1º de octubre del 2020.

Su elección contó con el apoyo de una clara mayoría de los países del continente, incluido el gobierno mexicano de Andrés Manuel López Obrador, pero debió sortear una dura campaña de críticas de los gobiernos que, como el que encabeza Alberto Fernández, intentaron que los Estados Unidos no consiguiera con su candidatura dirigir el BID y terminar con el pacto no escrito entre sus miembros según el cual el presidente de esa institución debe ser un latinoamericano y el vicepresidente un estadounidense.

El BID, tiene como misión financiar grandes proyectos de desarrollo económico, institucional y social en América Latina y el Caribe, y a lo largo de su rica historia de préstamos a tasas bajas siempre ha sido presidido por un latinoamericano. Fundado en 1959 y con sede en Washington, en 2019 otorgó más de 11.300 millones de dólares en préstamos.

El Plan Marshall  para Latinoamérica y la influencia de China

Siete días tuvieron que transcurrir para que Claver Carone asimilara la derrota de su mentor, Donald Trump, en la Casa Blanca. Felicitó al nuevo presidente demócrata Joseph Biden y mostró la disposición de la entidad bancaria para trabajar de manera conjunta.

En una conferencia virtual con el centro de pensamiento (think tank) Atlantic Council afirmó: “La oportunidad de trabajar con la administración de Biden será enorme. No hay otro tema en el que podamos tener un enfoque más bipartidista que enfrentar como el impacto del Covid-19 y el BID está listo para asociarse con el nuevo Gobierno y fomentar el desarrollo inclusivo y sostenible de la región”.

Sin embargo, los demócratas de Washington DC no están cómodos con Claver Carone. Basta recordar las palabras del influyente senador demócrata Patrick Leahy al momento de la elección de Claver Carone al frente del BID para graficar el pensamiento íntimo de parte del partido que llegó al poder tras vencer  a Trump. Leahy enumeró “las dificultades que podrían existir en el Senado para incrementar la contribución estadounidense al capital del banco”.

Y, si bien en los oídos de los funcionarios de la  Casa Rosada estas críticas pueden sonar como la mejor de las melodías, en el corto plazo no son buenas noticias ni para Alberto Fernández ni para el resto de los presidentes de la región.

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Porque Latinoamérica se ha convertido y terminará siendo una de las regiones del planeta más golpeada por el coronavirus. Ya sea por el índice de decesos y contagios así como por la enorme crisis económica que se ha abatido sobre los países al sur del río Bravo.

Y, desde luego, cuando se deja un lugar vacante rápidamente es ocupado por otro. En el juego geopolítico la influencia de China y, de potencias emergentes como Rusia, se ha transformado en una realidad palpable diaria donde se observan las enormes inversiones en infraestructura que están realizando en lo que se ha considerado, desde el fin de la segunda guerra mundial, como “el patio trasero” norteamericano.

El avance de China en la región ha sido uno de los argumentos de los funcionarios de Trump que sostuvieron la candidatura de Mauricio Claver Carone. Por ello, frente al expansionismo fiscal producto de la crisis del Covid-19 recientemente anunciado por Biden, el titular del BID buscará un aumento considerable del capital del banco para poder realizar un reducido Plan Marshall latinoamericano que devuelva, como consecuencia de su implementación, la influencia que los EEUU supieron tener en el pasado.

China se constituyó en el primer socio comercial de América del Sur con inversiones que superan los 12,8 mil millones de dólares y la pandemia le ha permitido, tanto a China como a Rusia, abrir un frente de cooperación diplomático al posibilitar la llegada de las vacunas que se producen en sus laboratorios como Sinopharm o Sputnik V.

El impacto económico de la pandemia en la región fue demoledor. Expertos de la Comisión Económica para América y el Caribe (CEPAL) indicaron que se enfrenta la peor crisis económica en 120 años con una reducción del PBI (Producto Bruto Interno) superior al 7% en el año 2020 y tan sólo se aguarda por un leve repunte en el índice de crecimiento del 3,7% que, desde luego, no alcanzará para recuperar el terreno perdido.

A nivel mundial la pandemia ha logrado exponer las desigualdades. A través de acuerdos bilaterales con las compañías farmacéuticas los países desarrollados han logrado acaparar gran parte de las vacunas disponibles o en proceso de producción. Pero es una producción, casi de emergencia, que no alcanza a cubrir toda la demanda. La oferta de vacunas sigue siendo limitada.

Es en ese campo donde el BID dirigido por Claver Carone quiere intervenir rápidamente para dar una señal de sus planes. El BID actuará como garante de los países latinoamericanos en las negociaciones bilaterales que mantengan con los laboratorios para obtener vacunas contra el Covid-19.

De esta manera se facilitará el acceso equitativo a las vacunas en la región y se podrá acelerar la inmunización que, como sucede en Argentina, es muy lenta. Y al hacerlo, se podría evitar un derrumbe económico más profundo.

Además, el BID brindará asesoramiento para que los países implementen cambios legislativos o regulatorios que faciliten la adquisición y distribución de las vacunas. “Obviamente hay una correlación entra las vacunas y su distribución eficiente, efectiva y equitativa y la recuperación económica. Necesitamos que las vacunas lleguen a la región para salvar vidas e impulsar el crecimiento económico y la recuperación”, dijo Claver Carone en conferencia de prensa virtual.

Mientras que Biden firmó el tercer rescate fiscal billonario para reanimar la economía de los EEUU, Claver Carone bregará por una ampliación de fondos que le permita ampliar su capital disponible para préstamos hasta los 20.000 millones de dólares. Para ello, necesitará de los votos favorables del Senado estadounidense que, como señalábamos más arriba, no estaría cómodo con el perfil del político anticastrista.

En el Congreso estadounidense deberá proponerse como uno de los adalides en la lucha contra la influencia China en la región. La impronta que deberá marcar es la de forzar la salida del gobierno chino no sólo del continente sino del propio BID. Porque el país asiático posee el simbólico 0,004% del capital del Banco porción con la que fue admitida en el año 2009. EEUU posee el 30% del capital y ha visto con desagrado como el régimen del partido comunista chino impidió la presencia del economista venezolano Ricardo Hausmann que había sido aceptado por la Corporación Interamericana de Inversiones como gobernador ante el BID en reemplazo de su colega y connacional Armando León.

La razón por la que China decidió no permitir el ingreso a su territorio a Ricardo Hausmann es por su adscripción a la oposición de Nicolás Maduro y su tarea como asesor del político Juan Guaidó reconocido por varios gobiernos como el verdadero presidente venezolano. Huelga decir que Armando León es un economista cercano a Nicolás Maduro.

Este incidente diplomático, poco difundido, posibilitó que no se realizara la asamblea del BID en marzo de 2019 en la ciudad china de Chengdu y fuera reprogramada para el 2020 en Guayaquil, Ecuador.

Por todo ello es que Claver Carone puede ser funcional para que China no se instale cada vez más en la región pero, al mismo tiempo, la administración de Biden recela del activismo antichavista y de su capacidad para tratar temas de manera menos ideologizada.

Antes de que fuera titular del BID, Claver Carone tuvo su primer arranque de furia durante la ceremonia de transmisión de mando de la presidencia de la República Argentina. El 10 de diciembre de 2019 no esperó a que Alberto Fernández tomara los atributos de mando de parte de Mauricio Macri y se retiró de manera intempestiva del país al enterarse de la invitación a la jura presidencial de un ministro del gobierno de Venezuela.

Esa anécdota pinta de cuerpo entero a Mauricio Claver Carone, titular del BID, uno de los cuatro “halcones” que han sido altos funcionarios  de la administración de Trump y que han influido de manera decisiva en la reversión de la política de apertura hacia Cuba iniciada por Barack Obama y han profundizado las sanciones económicas contra la Venezuela de Maduro.

Las actividades del póker antichavista que conformó con Carlos Trujillo, embajador de Estados Unidos ante la OEA, Eliot Pedrosa, un director alterno del BID y el comunicador Tomás Regalado, representan las dudas que tienen los asesores de Joe Biden a la hora de apoyarlo con dinero para que haga política desde el BID.

En la Casa Rosada, los funcionarios de Alberto y Cristina Fernández, tienen posiciones ambivalentes ante esta realidad. Por un lado muestran satisfacción por el cambio de tendencia del  nuevo gobierno demócrata y se preguntan cómo hará Claver Carone para sostenerse en el puesto pero, por el otro, saben que si Biden decide no apoyar al titular del BID, la organización se sumiría en una parálisis administrativa e institucional que tendría un profundo impacto en el intento de recuperación de las economías emergentes de las que formamos parte.

La peor noticia para la Argentina sería un BID paralizado por disputas ideológicas. La referencia es la historia. El BID en el país finalizó 668 proyectos y, en la actualidad, lleva adelante 54 operaciones. Se ha convertido en una herramienta financiera principal como para estropearla con declaraciones o actuaciones  intempestivas como nos tiene acostumbrados la política nacional.

Escrito por
Buenos Aires, NA