Los movimientos sociales más duros concentraron en el Obelisco porteño y votaron un plan de lucha que iniciará con un acampe en el Ministerio de Desarrollo Social. Participaron unos cinco mil delegados de la Unidad Piquetera que, en rechazo a las políticas económicas del Gobierno y con demandas de “trabajo genuino y apertura de los programas sociales”, plantearán la idea de realizar un acampe de tres días.

“El Gobierno se somete al FMI y tiene dos varas: una para los trabajadores, los jubilados y los desocupados con un ajuste brutal; y otra para los sojeros y otros sectores beneficiados con un dólar privilegiado. Hay un aumento de subsidios para los capitalistas y un ajuste para los trabajadores”, apuntó Eduardo Belliboni, referente del Polo Obrero.

La medida, que eleva el conflicto con la Casa Rosada a un nuevo nivel se lleva a cabo frente al Ministerio de Desarrollo Social. Desde la Unidad Piquetera pretenden dar una muestra de fuerza y visibilizar su agenda, que pareció quedar relegada en las últimas semanas de la agenda política nacional.  

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Entre las principales inquietudes de los movimientos sociales no alineados al gobierno de Alberto Fernández aparece el futuro del Potenciar Trabajo. A principios de septiembre, el Ejecutivo desvinculó a 40 mil beneficiarios que también cobraban Becas Progresar, una decisión que ven como una nueva traba para los jóvenes de los sectores más marginados.

Además de un nuevo rechazo al acuerdo con el FMI, también se reclaman soluciones ante el aumento del trabajo no registrado, la pobreza estacionada en el 40 por ciento y la necesidad de refuerzos de alimentos para comedores y merenderos barriales. Las medidas de fuerza no solo estan localizadas en la Ciudad de Buenos Aires, sino también movilizaciones en el resto del país y cortes en rutas nacionales.

Según fuentes consultadas por NAlos acampes podrían suceder a partir del 26 de septiembreEnfrentados con la CGT, a quienes le han llegado a marchar en simultánea el mismo día que lo hizo la central obrera se movilizó por última vez, y distanciados de dirigentes sociales oficialistas con lo que había entablado diálogo en el último tiempo, como Juan Grabois, la Unida Piquetera pretende sacar una tajada antes de fin de año y de la llegada de las Elecciones 2023.

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En el medio también deberá lidiar con una cruzada política entre el oficialismo y la oposición que se ha centralizado a más no poder alrededor de Cristina Fernández de Kirchner. Al impacto que causó el atentado que la vicepresidenta sufrió en la puerta de su casa en Recoleta, la causa por Vialidad es otro tema que de alguna forma ha corrido el foco de la política económica de “ordenamiento fiscal” de Sergio Massa.

Por otro lado, desde que tomó el poder de la cartera de Desarrollo Social en agosto de 2021, el ministro Juan Zabaleta se reunió más de una decena de veces con Eduardo Belliboni (Polo Obrero), Silvia Saravia (Barrios de Pie – Libres del Sur) y Mónica Sulle (MST Teresa Vive), principales líderes de la Unidad Piquetera, con más desencuentros que coincidencias. "No hemos tenidos resultados hasta ahora", presionan los movimientos sociales troskistas van por sendas opuestas, que profundizarían su disputa con la Casa Rosada.