Sábado, 02 Mayo 2020 21:00

Los otros muertos

El Poder Judicial funciona para liberar presos.

&lt;p&gt;Motín del viernes 24 de abril de 2020 en el penal de Villa Devoto. Foto: NA/José Casal.&lt;/p&gt; <p>Motín del viernes 24 de abril de 2020 en el penal de Villa Devoto. Foto: NA/José Casal.</p>

Por Fernando Carnota (*) | Especial para Noticias Argentinas

La pandemia llevó a la política a confundir la necesidad de reconocer en un líder la responsabilidad final de la toma de decisiones, con la riesgosa idea de que un solo Poder (Ejecutivo) se puede poner al frente de la cruzada.

Hoy, la República camina renga. El Poder Legislativo duerme y el Judicial solo funciona a pleno para devolver los presos a sus casas.

Un joven diputado del oficialismo( de los que plantean la necesidad urgente de volver a las sesiones), compartía con una frase la angustia que vive en cuarentena: “me desespera saber que no voy a tener respuesta cuando mis nietos me pregunten, abuelo y durante la Pandemia vos donde estabas? Si la solución es entre todos el esfuerzo también debe ser de todos.

La mayoría de los economistas coinciden en el futuro.

Después de superar el enorme desafío de acumular la menor cantidad de muertos posibles por el coronavirus, lo que viene es aún más grave y podría llevar mucho más tiempo resolverlo. La economía de posguerra. Aquella que va a dejar empresas desaparecidas o con su capacidad productiva gravemente herida y una sociedad con muchos más pobres. De hecho, el ministro Daniel Arroyo, comentó a su equipo que espera , en breve, casi 4 millones más de familias que las calculadas con necesidad de la tarjeta alimentaria. Habrá, también, un Estado que no podrá ayudarlos como si nada hubiese ocurrido. Y algo peor aún, el mundo estará igual de mal.

Hoy, el Estado ayuda como puede. Y la gente también sobrevive como puede. El amplio mundo de de personas que viven al día, empezaron a generar una economía subterránea.

Varios dirigentes de entidades empresarias describen un universo que no vemos, lo denominan la economía “casa a casa”.

Eso explicaría el por qué cada vez se ve más gente en las calles de los barrios cuando aún no se amplió la lista de las actividades exceptuadas.

Muchos decidieron llevar su actividad o su comercio a hacer la cuarentena con ellos a casa. Peluqueros, pedicuras, zapateros, costureras, etc, se llevaron parte de sus elementos de trabajo a su domicilio y conservan un grupo de clientes que contactan y “reciben” en sus casas. La gente sale (bolsa en mano) rumbo al chino pero termina en la casa del peluquero que atiende a puertas cerradas. Un delivery al revés. Lo mismo con carpinteros, plomeros, electricistas que cambiaron el maletín con herramientas por el discreto changuito de compras para trasladarse hasta lo de sus clientes y arreglar un mueble o reparar un caño roto. Una economía que no vemos pero está.

El problema de Fernandez , ademas de enfrentar solo la Pandemia, es que lo convenzan de que también podrá enfrentar solo la pospandemia..

La Argentina tiene una larga historia de fracasos de mesas chicas enfrentando problemas grandes. El ejemplo más cercano está pocas páginas atrás en la historia, con Mauricio Macri encerrado en una burbuja con Peña, Quintana y Lopetegui. Nadie más, solo cuatro iban a poder resolver el problema de millones. Así terminó esa capitulo del libro.

Para los tiempos que vienen no va a alcanzar con el enorme esfuerzo que hoy hacen todos los integrantes del cuerpo sanitario y un fuerte comité de científicos asesorando al presidente.

La economía de posguerra, va a requerir de una dinámica diferente. Y tampoco de un solo camino. No será solo por la derecha o solo por la izquierda. Tendrá que aparecer una creatividad distinta, que de ninguna manera se va a encontrar en una sola cabeza. Y eso solo se va a lograr abandonando la burbuja. El gobierno deberá tener la amplitud y generosidad, que prometen todos y ninguno cumple, de convocar a los de adentro y los de afuera a una misma mesa.

No todos piensan lo mismo, incluso en el gobierno. El presidente tiene dentro de su Frente economistas con ideologías bien distintas, Axel Kicillof tiene una cobertura teórica muy diferente a la de Guillermo Nilsen, por ejemplo. Afuera pasa lo mismo, Carlos Melconian, Alfonso Prat Gay, Roberto Lavagna, Ricardo Lopez Murphy o Martín Lousteau, por nombrar solo algunos, suelen encontrar soluciones en libros diferentes.

Ninguno piensa igual, y eso es lo que, precisamente, se va a necesitar .

La pandemia va a dejar un escenario critico del cual será imposible encontrar solución en una sola teoría económica. Si en esa búsqueda no están todos juntos será muy difícil y se correrá el riesgo de empezar a contar otras víctimas, los muertos de la posguerra.

(*) Periodista | Conductor del programa "Todos Juntos", de lunes a viernes de 6 a 9 horas por Radio Rivadavia.

Escrito por
Buenos Aires, NA

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