El suspendido fiscal de Mercedes, Juan Ignacio Bidone, declaró que a poco de asumir el gobierno de Mauricio Macri los jefes de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Gustavo Arribas y Silvia Majdalani, lo citaron a una reunión para que les informara sobre una causa en la que estaba trabajando: la captura de Ibar Pérez Corradi, finalmente condenado por tráfico de efedrina.

Eso ocurrió en enero de 2016, poco después de que fueran recapturados tres condenados por el triple crimen de General Rodríguez, ocurrido en 2008, los hermanos Martín y Christian Lanatta y Víctor Schillaci. “Fui convocado a la sede de la AFI para mantener una reunión con Gustavo Arribas y Silvia Majdalani a fin de que les proporcionara información relacionada a los condenados recapturados en la provincia de Santa Fe y sobre la situación procesal de quien restaba capturar, Ibar Pérez Corradi”, declaró Bidone en la segunda jornada del juicio oral y público en el que comparece como acusado junto con el falso abogado Marcelo D’Alessio.

Bidone reconoció que le pidió colaboración en sus investigaciones a D’Alessio, convencido de que se trataba de un agente de inteligencia. Reconoció que cometió un delito, pero sin saber que lo estaba cometiendo.

Bidone narró que D’Alessio le fue presentado por otro agente de la AFI, supuestamente enviado por la por entonces flamante conducción de la central de Inteligencia.

Ibar Pérez Corradi.

El fiscal, procesado por supuestamente integrar la organización cuya cabeza visible es D’Alessio, describió aquel encuentro con Arribas y Majdalani: “me hicieron saber que recibiría efectiva colaboración de su parte para poder avanzar en la investigación que yo llevaba adelante”.

Pese a verse imputado en varias causas judiciales por su relación con D’Alessio, Bidone lo elogió por sus conocimientos: “siempre mostró mucha solvencia, es decir, conocimiento, en temas de narcotráfico, manejaba gran cantidad de información, decía y confirmaba con sus acciones poseer estrecha relación con funcionarios políticos y judiciales”.

“Me fue presentado por Rolando Barreiro, a quien traté un poco antes por ser agente de la AFI”, dijo.

Bidone describió otras reuniones con agentes de la AFI en relación con Pérez Corradi, actualmente preso.

“Era como si lo único que les interesaba era hacerse de toda la información con que yo contaba, con la excusa de que la analizarían y propondrían con elementos que ellos tenían nuevas líneas de investigación y prueba a producir: tomaron todo lo que les facilité y desaparecieron”.

En este juicio oral, ante el tribunal federal número dos, Bidone está acusado por un intento de extorsión contra el agente aduanero Gabriel Traficante, una de las presuntas víctimas de D’Alessio, investigado en una causa por contrabando conocida como “la mafia de los contenedores”.

El fiscal negó esa imputación: “quiero dejar bien en claro que no pedí los listados de llamadas de Traficante para favorecer una extorsión, no lo pedí sabiendo que alguien iba o podía pedir dinero con ello. Lo pedí con un fin netamente investigativo”, se excusó, explicando que suponía que el despachante de aduanas podía estar vinculado con el tráfico de efedrina.

“La información que le di a Marcelo D’Alessio fue para que colaborara con el análisis en base a sus conocimientos sobre narcotráfico. Él se mostraba, y estoy convencido que lo es, un buen analista. Analista es, en el ámbito de la inteligencia, quien estudia las pruebas complejas (por ejemplo, un listado de llamadas, o un informe de migraciones) y de ello extrae conclusiones válidas que permiten continuar con la investigación, pudiendo incluso sugerir nuevas medidas de prueba”, subrayó Bidone.

“La información que le compartí fue exclusivamente para estos fines, nunca para algo distinto”, remató.