Publicado el 06 de Julio de 2022 - 14:58 | Última actualización: 06 de Julio de 2022 - 17:37

Diputados en loop: acusaciones, chicanas y una alusión permanente a la crisis del binomio gobernante

El temario de la sesión estaba consensuada pero eso no evitó que el recinto de la Cámara baja se convirtiera en caja de resonancia de los desacuerdos entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner.  

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El recinto fue una caja de resonancia del Poder Ejecutivo. El recinto fue una caja de resonancia del Poder Ejecutivo.

Si bien el temario de la sesión de la Cámara de Diputados estaba consensuado previamente y prácticamente no daba lugar a la discordia, lo que se puso en escena en el recinto fue un nuevo espectáculo desproporcionado de acusaciones, chicanas y gritos.

Tal vez, el show pirotécnico que aconteció en el recinto estuvo más en línea con la sensación de vértigo que se apoderó de los argentinos y argentinas por el tobogán anímico que precipitó en los mercados la renuncia sorpresiva de Martín Guzmán en el Ministerio de Economía. 

Durante buena parte de la sesión, con especial énfasis en el primer bloque correspondiente a las manifestaciones políticas, Juntos por el Cambio se dedicó a hacer leña del árbol caído por la crisis profunda en la que está sumida la coalición gobernante al calor del desmadre de la economía.

Más allá de que las expresiones fueron heterogéneas, un hilo conductor recorrió la mayor parte de los discursos: la demolición de la figura de la vicepresidenta Cristina Kirchner, a quien le adjudican la mayor responsabilidad en la crisis del Gobierno; y la crítica salvaje a la gestión económica, aunque matizada por la jactancia de atribuirse un carácter de oposición "responsable" que "no va a a empujar a nadie" del precipicio aunque tenga -y lo hicieron saber- el poder para hacerlo.

Lo cierto es que Juntos por el Cambio ve que el barco oficialista va derecho a colisionar contra el iceberg y que por ende sin intervenir va a poder recoger los frutos del naufragio en las elecciones del 2023.

Algunos, sin embargo, vienen haciendo olas para que el colapso total del Frente de Todos se acelere, pero en la Cámara baja se vio cómo una mayoría pidió que la pareja gobernante resuelva sus disputas de alcoba por el bien de la ciudadanía.

Por ejemplo, el jefe de los diputados radicales, Mario Negri, quien asumió la tarea de verbalizar la postura oficial de Juntos por el Cambio, le pidió al oficialismo que "resuelva las intrigas de palacio adentro del palacio", porque el costo de esa interna, a su entender, la está pagando la población argentina.

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"Tenga la tranquilidad de que nosotros no empujamos a nadie. A nosotros, muchas veces, nos empujaron", consideró, y le sugirió a los oficialistas que "no se empujen" entre ellos "porque la sociedad argentina va a terminar en un abismo".

Con estas palabras, aclaró que los ataques de la oposición tienen como límite la preservación de los mandatos constitucionales, y que no se cruzará esa raya. 

Juan Manuel López, jefe de la bancada de la Coalición Cívica, ensayó una pretendida lección de Ciencia Política al analizar que la sociedad argentina es testigo de un "vacío de poder", y acusó a Cristina Kirchner ("más tóxica no se consigue") de aprovecharse de esa "anarquía en el poder" para ejercer una suerte de dominación tiránica sobre el conjunto de la fuerza oficialista, con la finalidad de lograr la "impunidad".

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"Miren Frente de Todos. Van a terminar como Alberto Fernández, no tengan dudas, vencidos y humillados con esta señora que toma el poder y que más tóxica no se consigue. Así terminan los que siguen sumisos frente a la falta de liderazgo de ustedes, que se agarran y aferran al liderazgo de alguien que solamente está desesperada", dijo el "lilito" inmiscuyéndose en la interna del partido rival, luego de tildar de "fracasado" a Guzmán y de "almacenera" a su sucesora, Silvina Batakis.

El comentario de López no fue aislado: la intromisión en las discusiones internas de una fuerza política ajena, y la reducción de esos enfrentamientos a "peleas de alcoba" de un matrimonio roto que se disputa el reparto de los bienes (cargos en el Gobierno) -y no una discusión mucho más profunda sobre la orientación de las políticas económicas- fue una constante que se repitió en varios de los discursos opositores.

El titular del bloque del Frente de Todos, Germán Martínez, recogió el guante de las furibundas críticas y denunció un "plan sistemático para que los argentinos y las argentinas bajen los brazos". En otros tiempos, el fallecido ex presidente Néstor Kirchner hablaba de un "operativo desánimo" pergeñado por sectores de la oposición de los grupos concentrados contra el gobierno de su esposa, en los tiempos del Grupo A.

"Nuestra tarea es ser constructores de esperanza en el seno del pueblo argentino", dijo el santafesino, casi resignándose a que la única respuesta que se puede esperar de la dirigencia oficialista en las actuales circunstancias es una expresión de "esperanza" y no soluciones inmediatas a los problemas. 

En medio de la confusión (y del descrédito de las políticas del gobierno por la performance económica), el liberal José Luis Espert aprovechó para insistir en una reforma laboral, bajar los impuestos, achicar el Estado y "tirar a la basura la sustitución de importaciones. 

Los cruces no se agotaron en ese primer bloque dedicado a cuestiones de privilegio, sino que se filtraron a lo largo de la sesión. Un episodio particular fue el duelo que protagonizaron la ex gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal y la diputada por la misma provincia Victoria Tolosa Paz.

Luego de que la ex gobernadora pidiera un apartamiento de reglamento para que se aprobara un expediente que instaba a que el jefe de Gabinete, Juan Manzur, asista a la Cámara baja para realizar un informe de gestión, aprovechó que tenía el micrófono encendido para embestir contra los magros resultados de las políticas del Gobierno, y también para criticar la designación de Batakis.  

"Aturde que para conducir la economía argentina hayan elegido a una persona que en el 2015 no dejó la plata para pagar los sueldos y aguinaldos de 600.000 trabajadores", disparó.

Martínez la acusó de violar los acuerdos parlamentarios que se habían alcanzado en la comisión de Labor y también dejó en evidencia que estaba distraída cuando se comunicó que se había podido gestionar la concurrencia de Manzur. Pero la respuesta política llegó de la mano de la platense, que recordó que la deuda provincial durante la gestión de Vidal "creció un 68%". 

La bancada cambiemita explotó en gritos, abucheos y acusaciones, pero Tolosa Paz siguió a la carga: "No vamos a permitir que se chicanee, porque quien está sacando la deuda adelante de la provincia es el gobernador Kicillof con una política de desendeudamiento a nivel nacional y provincial. Háganse cargo".

Durante la sesión se aprobaron dos proyectos vinculados a la "agenda Kulfas" de Desarrollo Productivo cuyo tratamiento estaba pendiente desde el año pasado: la ley Automotriz y Autopartista y la Ley de Promoción de Inversiones a la Biotecnología y Nanotecnología.

En el primer caso, se trata de un proyecto que básicamente le quita presión impositiva a grandes multinacionales que ya amasan fortunas y que ahora podrán acrecentar sus ingresos.  Es por eso que la izquierda votó en contra. "Viven en otro planeta, quieren más beneficios a grandes empresas y para las mayorías hay ajuste", protestó Nicolás del Caño, del PTS-FIT.

Claramente no era un proyecto de factura kirchnerista, fuerza política más proclive a subir impuestos que a bajarlos. Sin embargo, los diputados que responden a Cristina Kirchner acompañaron, porque en este caso la lógica distribucionista quedó relegada por una lógica productivista: los beneficios fiscales se plantean como una carnada para que las empresas se decidan a volcar más inversiones en el país y por ende generen más empleos de calidad.

Pasada la medianoche, llegó el momento de tratar el proyecto impulsado por Graciela Camaño (interbloque Federal) para la creación de una zona marina protegida, denominada Agujero Azul, con exclusividad de jurisdicción en la Plataforma Continental Argentina. Juntos por el Cambio estaba en contra porque consideraba que no iba a poder cumplir con su objetivo de evitar la pesca ilegal en esas aguas profundas. La maniobra fue sabotear el quórum, pero no alcanzó.

Los diputados de Juntos por el Cambio, a excepción de los cuatro de Encuentro Federal (el bloque de Margarita Stolbizer y Emilio Monzó, que tiene una excelente relación política con Camaño) se levantaron de sus bancas, pero quedaron logueados 130 legisladores (entre ellos Emiliano Yacobitti, por error), apenas uno más de los necesarios para habilitar la votación.

Si no hubiera sido por la ayuda de ese sector minoritario de Juntos por el Cambio, la ley se hubiera caído. Monzó y Stolbizer quedaron en la línea de fuego de sus compañeros de interbloque y ya hay pases de factura.  

 

 

 

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NA - Buenos Aires, Argentina