El presidente Alberto Fernández recorrió hoy un amplio abanico de temas en una hora y 19 minutos de un discurso marcado por "buenas intenciones" tras apenas 81 días de gobierno en la apertura de las 138° sesiones ordinarias en el Congreso de la Nación.

Sentado a la derecha de Cristina Fernández de Kirchner y a la izquierda de Sergio Massa en el recinto de la cámara de Diputados del Parlamento, Fernández aprovechó la ocasión para ratificar los lineamientos generales y el perfil "solidario" que pretende imprimir a su gestión.

En ese contexto, tras detallar un sombrío panorama económico con el que se encontró, según dijo, cuando recibió el cargo de manos de Mauricio Macri, el jefe de Estado se explayó sobre un variopinto menú de asuntos que considera cruciales para lograr que la Argentina salga de la crisis.

Ante legisladores que lo escucharon en silencio, con atención, que lo aplaudieron -incluso referentes de la oposición- y que lo ovacionaron también por momentos, los minutos más emotivos en el recinto se vivieron cuando Fernández anunció que impulsará una ley para despenalizar el aborto.

Tras llegar al Parlamento nacional antes de las 12:00 -en un Toyota Corolla patente AA342AV con cuantiosas deudas de patente, la enorme mayoría de años anteriores-, el presidente dejó en claro no bien comenzó su discurso que una de las máximas prioridades de su gestión, en el corto plazo, es avanzar con una reestructuración de la deuda externa.

Precisó incluso que apenas este año la Argentina tendría que pagar 48.968 millones de dólares en concepto de vencimientos de capital y US$ 14.838 millones en intereses, al tiempo que remarcó que "no es negociable" la necesidad de llegar a un "acuerdo sostenible" con los acreedores.

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Un discurso dominado por buenas intenciones

En el marco de un extenso relato dominado por "buenas intenciones", Fernández repasó algunas de las medidas que tomó en el comienzo de su mandato e insistió en que su Gobierno se ubicará "del lado del pueblo" y que sus políticas empezarán "por los últimos para llegar a todos", con la intención de reactivar una "movilidad social ascendente" en la población.

También habló de derechos humanos y educación, confirmó que avanzará con un proyecto de reforma del Poder Judicial y del sistema de inteligencia nacional, en tanto dejó leer entre líneas que está tomada la decisión de revisar al alza las retenciones a las exportaciones de productos agrícolas. De todos modos, se abstuvo de anunciarlo este domingo.

Sí destacó Fernández la importancia de "dialogar" y apostar por la "solidaridad", al tiempo que insistió en remarcar que "nunca más" en Argentina deberían beneficiarse unos pocos en detrimento de unos "pobres bobos", en especial, por intermedio de maniobras de especulación financiera.

Asimismo, destacó la necesidad de "saber lo que pasó; quiénes permitieron lo que sucedió y quiénes se beneficiaron con esas prácticas", en referencia a las políticas implementadas por el gobierno anterior, aunque a Macri específicamente solo lo criticó de manera solapa.

En tal sentido, Fernández buscó imprimir a su mensaje un perfil "anti-grieta" y terminó parafraseando a Manuel Belgrano y a Juan Domingo Perón para resaltar que su Gobierno persigue como objetivo promover una "Argentina más justa" después de años de ajuste, de recesión, de aumento de la pobreza y de una inflación por las nubes que dejó la gestión macrista.

Por último, la discusión sobre el aborto, de igual manera que los debates en torno de proyectos que impulsa el Gobierno para tratar de reactivar la economía doméstica permiten imaginar que se avecinan meses intensos en el Congreso, después de la escasa actividad registrada allí durante el verano.