Sábado, 19 Diciembre 2020 21:00

Si entre ellos se pelean, los devoran los de afuera

Si entre ellos se pelean, los devoran los de afuera

Por Jorge Luis Pizarro (*)

Si pudiéramos imaginar que se organiza un curso de capacitación para los políticos argentinos, sugeriría que para el primer año "básico-de inicio", sea lectura obligatoria el Martín Fierro escrito por José Hernández. Como muchos de ellos, son una máquina de generar "respuestas huecas", es muy probable, que una gran cantidad de los participantes responda: "Yo ya lo leí". Con el ánimo de no dudar de la buena fe de nadie, sin duda debiéramos inferir, que si lo leyeron, "entendieron nada".

¿Cuál fue la verdadera intención de Cristina (Vicepresidenta) al cuestionar en un acto público el rendimiento de algunos de los ministros del gabinete pesidencial? Alberto (Presidente) respondió, que "nadie lo hará pelear con CFK". Duhalde (ex Presidente) se preguntó, públicamente, si al Presidente "le gusta que lo maltraten". En una dinámica difícil de entender, un funcionario del gobierno, con sorna e ironía describió: "Si Cristina sopla alguien sale volando". Si esto realmente es así, ¿cuánto poder tiene el Presidente y cuánto la Semora Fernández?. No se trata de que "se peleen", pero sería políticamente sano, que frente a un país con tantas dificultades, si tienen diferencias que resolver o proyectos que consensuar, lo hagan de otra manera, evitando "sembrar la cancha", de tantas dudas o acertijos. No suma.

Lo que está pasando, por lo menos desconcierta. En medio de la pandemia, la Ciudad de Buenos Aires tiene todo tipo de reclamos, con marchas y movilizaciones, que según importantes infectólogos, son "caldo de cultivo" para el rebrote del Covid. ¿Nadie lo ve?. ¿Quién hace algo?. Otra señal, fue la decisión del Episcopado de saludar al Presidente por la Navidad, pero evitando la tradicional audiencia de los Obispos con el Jefe de Estado. El malestar está vinculado a que la Iglesia ayuda mucho en la contención social, y hasta incluso el Vaticano, colaboró en la negociación con los acreedores. La respuesta del gobierno fue el tratamiento del aborto en el Congreso.

Cada semana, es más desatinada la presentación del plan de vacunación contra el Covid. Que "la rusa" sí, que "la rusa" no. Que para los adultos

mayores sí, y después no. Que Pfizer impuso condiciones que el gobierno no acepta, aunque nadie detalló cuáles son, para que luego aparezca la sospecha de un pedido de coima. Lo concreto es que la ANMAT, debe ser el organismo que nos garantice a los argentinos qué vacuna y en qué condiciones utilizarla. Esto todavía no pasó.

Esta semana YPF (petrolera cuyo paquete accionario mayoritario maneja el Estado) aumentó los combustibles 5,5%. Este es quinto aumento desde que empezó la pandemia, alcanzando un alza promedio del 21%. La razón de este último incremento es por la actualización de los impuestos. Si la lógica es actualizar los impuestos (que en la Argentina sobran), en esa misma lógica cabría actualizar los salarios.

Los números no acompañan: el PBI cayó 10.2% en el tercer trimestre. La inflación acumulada de los últimos 12 meses alcanza el 35,8%, los jubilados que cobran la mínima perdieron promedio 13% y los asalariados formales vieron retroceder sus ingresos entre un 6 y un 15% frente a la inflación en la mayoría de los rubros. Una familia tipo necesita $52.000 para no ser pobre. Tres de cada diez hogares dejaron de comprar al menos un alimento esencial como carnes, verduras frescas o leche, según relevó el INDEC.

En medio de esta crisis, no hay espacio para gritos, demagogia, mentiras y promesas que no se cumplan. Es obvio, pero no sucede.

(*) Periodista de Radio Rivadavia.

Escrito por
Buenos Aires, NA