Por Andrés De Leo*

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"Existe una razón escondida en cada gesto", canta Serrat, y por ese camino transita el destemplado e injusto ataque del presidente Fernández y su Ministro de Salud hacia las políticas sanitarias de María Eugenia Vidal.

Claramente tienen como objetivo desviar la atención en tres temas sensibles:

-El empeoramiento de la situación económica, profundizada por errores de su equipo económico en medio de una pandemia causada por el coronavirus.

-Sus errores no forzados en la liberación masiva de presos por delitos graves y peligrosos.

-El avance de su reforma judicial y el pacto de impunidad frente a los delitos de corrupción.

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El Presidente busca invisibilizar que esta semana la Oficina Anticorrupción dejó de ser querellante en dos causas emblemáticas contra Cristina Fernández y sus hijos, Lázaro Báez, Cristóbal López y Fabián De Sousa, conocidas como "Hotesur" y "Los Sauces".

Un gesto que apunta a consagrar la impunidad y desoye la demanda ciudadana de condenar los actos de corrupción y recuperar lo robado.

También intenta minimizar el impacto de un dólar desenfrenado, resultado de la ausencia de un plan económico y la errática política monetaria, cambiaria y fiscal. Quiere naturalizar un decreto mediante el cual -bajo la excusa de la emergencia- el Gobierno elimina todo límite en materia de gastos.

Y en este contexto, esta semana escuchamos críticas hacia la política sanitaria desarrollada durante los cuatro años de gobierno de Vidal. Es inadmisible tener que oír estos dichos cuando los bonaerenses tuvimos años de abandono, especialmente en materia sanitaria, con gestiones del mismo signo político del Presidente durante más de 20 años.

En 2015, el tridente "muy ofensivo" Kirchner-Kicillof-Scioli dejó 53 hospitales con graves problemas de infraestructura y 4 con riesgo de demolición en la Provincia y obras que se inauguraban sin concretarse.

En los cuatro años de gestión, María Eugenia Vidal implementó el Plan Integral de Guardias, que contempló obras en 58 hospitales, de los cuales 22 corresponden a hospitales interzonales fundamentales como el Gandulfo de Lomas, el San Martín de La Plata, el Evita de Lanús, el Penna de Bahía Blanca.

También llevó el SAME a 110 municipios. Y pudieron ser más si no hubiera primado la mezquindad de Intendentes del Kirchnerismo.

Las obras de Vidal podrán negarse pero están a la vista de todos los ciudadanos. Lo mismo puede decirse de las causas de corrupción que el Gobierno nacional busca sepultar. Retomando al cantante catalán, "nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio".

(*) - Senador provincial de la Coalición Cívica-ARI en Juntos por el Cambio y presidente de la CC-ARI bonaerense.