Viernes, 27 Noviembre 2020 21:00

Cuando la letra chica de las vacunas también importa

La vacuna de la Universidad de Oxford y Astra Zeneca, que tendrá su capítulo de producción argentino, tendrá el precio más bajo de todas las que se conseguirán en el mercado pero, ese beneficio, tiene fecha de caducidad: julio de 2021.

&lt;p&gt;AstraZeneca afirmó que para el séptimo mes del próximo año la pandemia habrá finalizado, y a partir de ese momento podría aumentar el precio de las vacunas. &lt;/p&gt; <p>AstraZeneca afirmó que para el séptimo mes del próximo año la pandemia habrá finalizado, y a partir de ese momento podría aumentar el precio de las vacunas. </p>

Por Antonio D'Eramo

Para el séptimo mes del próximo año la pandemia habrá finalizado. El vaticinio no pertenece a la Organización Mundial de la Salud (OMS) ni tampoco a algún émulo de Nostradamus, que era boticario y que a juzgar por el grado de equivocidad de muchos de los asertos lanzados por el organismo rector de la salud mundial se parecen bastante en sus desaciertos, sino que lo redactó el laboratorio europeo AstraZeneca al firmar un acuerdo con la fundación brasileña Oswaldo Cruz (Fiocruz) para poder producir 100 millones de dosis en el país vecino a un costo de entre 3 y 4 dólares.

El documento revelado en principio por el Financial Times, unas horas después que el laboratorio y la Universidad de Oxford afirmaran que los datos combinados de un análisis intermedio de un ensayo en fase 2/3, en el Reino Unido y un ensayo de fase 3, en territorio brasileño, indicaron que la vacuna Covid-19 tiene un 70 % de efectividad, pone en cuestión los compromisos públicos declarados de producir la vacuna sin ánimo de lucro.

Los 4 dólares por dosis significan en este momento el precio más bajo del mercado y permitirá que una gran cantidad de países en desarrollo puedan inocular a su población con la seguridad de que sus economías no ingresarán en bancarrota ante la necesidad de alcanzar a toda la población con la vacuna.

Acaso en estos costos han pensando el Presidente, Alberto Fernández, y el ministro de Salud, Ginés González García, que el martes presidieron una reunión de gabinete nacional para aceitar la logística necesaria para vacunar a todos los habitantes del país según afirmaron voceros de Presidencia.

Si bien hay muchas propuestas de cerrar contratos con laboratorios que producirán vacunas contra el Covid-19 y hasta con estados nacionales, como sucede con la dilatada negociación con la Rusia de Vladimir Putin que ofrece su vacuna Sputnik-V, Ginés González García volvió a reafirmar que los papeles más avanzados son los que se han negociado con Astra Zeneca para adquirir cerca de 22.400.000 dosis de su producto, seguido por otra iniciativa, del laboratorio estadounidense Pfizer, para comprar 9 millones de dosis extras.

Llegar a toda la población en tiempo y forma será un gran desafío profesional y logístico, teniendo en cuenta que no se debe romper la cadena de frío de los productos aunque, en ese ítem, la vacuna de Oxford tiene un plus sobre la de Pfizer porque no necesita un congelador a 70 grados bajo cero mientras es distribuida. En el caso de la vacuna de AstraZeneca alcanza con una heladera común.

El viejo continente vive una segunda oleada de coronavirus y Gran Bretaña, a pesar de su posición insular, no es la excepción. Sin embargo, en las cercanías de Oxford reina el optimismo con las noticias de una efectividad del 70% en los ensayos de fase 3 y la tranquilidad de que la vacuna será gratuita para los habitantes del territorio británico. El lema que se difunde por estas horas es "una vacuna para el mundo" a bajo precio.

Precisamente, esta última premisa es la que se ha puesto en cuestión. La divulgación del acuerdo con la ONG brasilera Fiocruz muestra, en blanco sobre negro, que el altruismo tiene una fecha límite precisa, julio del próximo año, momento en el cuál, de manera arbitraria, el laboratorio fecha el final de la pandemia decretada por la OMS el pasado 11 de marzo. A partir de entonces AstraZeneca podría cobrar a los gobiernos y a otros compradores de la sociedad civil, precios elevados por una vacuna que ha sido financiada en su totalidad por fondos públicos.

Estas empresas farmacéuticas, como AstraZeneca, dependen en buena parte de los fondos públicos para la investigación y el desarrollo (ID) y para la producción de posibles vacunas contra el virus que acecha al mundo. Los costos del laboratorio no han sido divulgados, ni tampoco los gastos por los ensayos clínicos que se han conocido esta semana. Tampoco se conoce la licencia exclusiva original entre la Universidad de Oxford y AstraZeneca.

Si se conocieran los términos contractuales, se podrían definir los acuerdos posteriores de la farmacéutica con otros fabricantes de vacunas en todo el mundo, como es el caso del acuerdo con el laboratorio de capitales nacionales mAbxsiense del grupo Insud, que será el encargado de producir en nuestro país la vacuna para abastecer a toda Latinoamérica, a excepción de Brasil, que tiene su propio acuerdo firmado con anticipación y del que han trascendido estos detalles que ponen en cuestión el compromiso de un precio sin ánimo de lucro.

La organización humanitaria internacional, Médicos Sin Fronteras (MSF), galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 1999, tomó con un cauto optimismo las noticias de la efectividad de la vacuna británica. La doctora Roz Scourse, asesora de la campaña de acceso de MSF, declaró "esta vacuna tiene la mayor capacidad de producción proyectada del mundo no sólo por los acuerdos con mAbxience y Fiocruz, sino también por los acuerdos cerrados en la India. Si se termina por demostrar su seguridad quedará el desafío de la distribución equitativa en todos los países. Ya es bueno que la cadena de frío para su distribución sólo necesite de 2,8 grados bajo cero. Equipos más sofisticados de refrigeración no abundan en los países en vías de desarrollo".

Hay que anotar que la vacuna es una de las pocas candidatas a luchar con efectividad contra el coronavirus que participa de la iniciativa del Fondo de Acceso Global para Vacunas Covid-19 (COVAX) que abastecerá a 92 países y que contará, según la promesa del laboratorio, con 500 millones de dosis al precio de un café.

Pero la sombra de la duda apareció con los papers develados por el Financial Times donde se observa la letra chica del contrato firmado con Fiocruz en Brasil. Nuevamente, Roz Scouser de MSF, en un comunicado divulgado a la prensa, advirtió: "El compromiso de vender la vacuna a precio de coste también es en vano desde que se ha revelado que AstraZeneca podría cargar un 20 % de ganancias y se ha otorgado a si misma el derecho de declarar el fin de la pandemia para Julio de 2021, lo que se traduciría en que podría cobrar cualquier precio que desee a partir de esa fecha. Estos detalles son importantes y no sabemos que más se esconde en estos acuerdos".

Escrito por
Buenos Aires, NA

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