El planeado embargo de petróleo de parte de la Comisión Europea (CE) contra Rusia puede considerarse como una "bomba nuclear" en la economía de Hungría, dramatizó este viernes el primer ministro de este país, Viktor Orban.

Si es adoptado, el embargo significará el fin de los topes de precios de los servicios públicos, mientras que los precios del combustible podrían llegar a 700 u 800 forintos (entre 1,94 y 2,22 dólares) por litro, explicó Orban a la radio pública local MR1.

Los precios de los servicios públicos domésticos fueron fijados en Hungría a su nivel de 2014, mientras que el año pasado el Gobierno de Orban limitó los valores de la gasolina y el diésel por litro en 480 forintos.

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Los líderes de la Unión Europea (UE) acordaron previamente que sólo debe tomarse ese tipo de medidas teniendo en cuenta las diferentes estructuras energéticas de los Estados miembros y su derecho soberano a determinar su mezcla, pero el presidente de la CE cuestionó la gran dificultad de crear la unidad europea, dijo Orban.

La transformación del sistema energético húngaro llevaría años y miles de millones de forintos para reemplazar el petróleo ruso, recordó Orban. "La introducción de sanciones no es una buena solución, pero se debe mantener el veto de Hungría en los temas más importantes desde nuestro punto de vista", subrayó.

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Orban dijo que estaba dispuesto a aprobar los primeros cinco paquetes de sanciones, pero dejó en claro que el embargo energético sería una línea roja.

La UE eliminará gradualmente el petróleo crudo ruso dentro de seis meses y los productos refinados a finales de año, dijo la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quien anunció el sexto paquete de sanciones contra Rusia.