A tres días de reanudarse el "diálogo estratégico" entre Irak y el gobierno de Joe Biden, dos misiles volvieron a impactar en la base aérea Balad, al norte de Bagdad, la capital de Irak, en la que cohabitan tropas estadounidenses, de acuerdo con un boletín publicado por el portal RT en español.

No hubo víctimas ni daños materiales, según informó AFP, en este segundo atentado consecutivo en lo que va del año contra las mismas instalaciones militares en suelo iraquí.

Hace un mes y medio, cuatro cohetes habían alcanzado la zona ocupada por los empleados de la empresa estadounidense que se encarga del mantenimiento de los F-16, Sallyport, de la base sita a unos 60 kilómetros al norte de Tarmiyah.

En las llanuras aledañas, horas antes una fuerza conjunta del ejército y de combatientes tribales aliados había bombardeado un escondite yihadista, con un saldo de siete muertos.

Si bien en ningún caso, no hubo nadie que se adjudicara los atentados, los disparos de cohetes contra instalaciones militares y diplomáticas occidentales en Irak suelen ser atribuidos, tanto por los estadounidenses como por las autoridades iraquíes, a facciones armadas próximas a Irán.

Seguidilla


También previo a la visita del papa Francisco a Irak la base aérea de Al-Asad había sido alcanzada por misiles Grad.

El lanzacohetes del cual se dispararon estaba ubicado en la zona agrícola de al-Bayader cerca de la ciudad de al-Baghdadi, a unos 180 kilómetros al noroeste de Bagdad, dijeron a CNN fuentes militares.

Consignó al respecto que Sabereen News, un grupo de milicias pro chiítas, publicó imágenes en su página de Telegram que afirman que son del lanzador que atacó la base.

En todo caso, la acción se asemeja más a una represalia al primer primer ataque en Siria que realiza el ejército de Estados Unidos desde que asumió la nueva Administración. Fue directamente a un sitio utilizado por dos grupos de milicias respaldados por Irán.

EEUU bombardeó territorio sirio: murieron 17 personas

En enero, misiles iraníes habían sido lanzado contra la base aérea en venganza por la muerte de Qasem Soleimani, la figura militar más poderosa de Irán víctima en el último ataque aéreo en el Aeropuerto Internacional de Bagdad que ordenó Donald Trump antes de dejar la Presidencia, en 2020.