Domingo, 11 Abril 2021 08:19
Por Alejandro Itkin

Ni Biden es Cristina ni los demócratas son de izquierda

Haciendo un análisis más detallado podemos encontrar varias similitudes entre Trump y Cristina Kirchner. Pero el tiempo del magnate como presidente de EE.UU. ya pasó y Biden recorre su camino a bolsillo profundo y derrame vertical.  

Cristina Kirchner y Joe Biden, en algunos de sus encuentros cuando ella era presidenta de la Nación Cristina Kirchner y Joe Biden, en algunos de sus encuentros cuando ella era presidenta de la Nación FOTO ARCHIVO

El ex presidente Donald Trump consumió gran porcentaje de su energía de campaña argumentando que se viene el comunismo a Estados Unidos, que Joe Biden y Nicolás Maduro son prácticamente lo mismo y que desde ahora el país del norte será un ejemplo de kirchnerismo extremo.

Haciendo un análisis más detallado podemos encontrar varias similitudes entre Trump y nuestra ex presidenta Cristina Kirchner. Pero el tiempo de Trump ya pasó y Biden recorre su camino a bolsillo profundo y derrame vertical.

Para entender las diferencias entre los demócratas y republicanos en EE.UU. podemos imaginar un reloj donde los republicanos serían la 1:00 PM (apuntando algo hacia la derecha, pero siempre hacia arriba) y los demócratas, las 11:00 AM (más a la izquierda, pero también apuntando hacia arriba).

La diferencia entre ambos es mínima. La principal es, sin ninguna duda, la tolerancia a la posesión de armas. Mientras los demócratas intentan controlar la venta abierta e indiscriminada, los republicanos lo consideran un derecho constitucional e inclaudicable... casi ilimitado. La segunda enmienda de una Constitución redactada en 1787 les da dicho derecho en el tercer milenio.

Dado los dos atentados con armas civiles de esta semana donde murieron 18 personas en Colorado y Georgia, Biden comienza con su promesa de campaña de pelear contra la tenencia de armas.

El mandatario anunció un decreto para tratar los revólveres "fantasmas" o "ensamblables" como armas comunes. Este decreto no va a cambiar absolutamente en nada la historia, pero baja un mensaje importante. Es el comienzo de un camino donde el decreto presidencial será importantísimo, ya que ninguna ley anti-armas será aprobada por los congresistas republicanos.

A nivel económico, los demócratas siempre hay creído en el crecimiento de la economía de abajo hacia arriba. Que las clases bajas ganen más para promover el consumo y eso ayudaría a las empresas.

Los republicanos, en cambio, consideran mejor el crecimiento de arriba hacia abajo. Bajar impuestos y que las empresas tengan mayor presupuesto para contratar personal y así impulsar la fuente laboral.

Ambas teorías tienen sus pros y contras, pero no varían mucho. Estados Unidos ha prosperado económicamente bajo presidentes de ambos partidos.

El GRAN error está en considerar a los demócratas como de izquierda. Tanto Biden como sus antecesores Barack Obama, Bill Clinton y Jimmy Carter han demostrado respeto a las libertades individuales, a la democracia, la Justicia independiente, la propiedad privada, la libertad de expresión y la libertad religiosa.

Nada de eso ocurre en países como Rusia, Cuba, China o Venezuela y últimamente Argentina. Absolutamente NADA del atropello antidemocrático de esos países se ha visto reflejado bajo su mandato.

El plan económico

Uno podría catalogar el "plan Biden" como populista o socialista. Pero no es un plan exclusivamente de los demócratas. Otros presidentes de derecha, como George W. Bush o Trump, han adoptado la misma idea.

La primera pata de la reconstrucción económica es de hacerle un pago de promedio US$ 1.400 a cada ciudadano o familia que  gane menos de US$ 75.000 anuales, sin importar si han perdido o no el trabajo durante la pandemia.

Este "IFE americano" no es un plan populista para ganar votos, sino un intento de reactivar la economía. Trump hizo exactamente lo mismo el año pasado, con la diferencia de que exigía que los cheques salgan con su firma, en vez de la del tesorero de la nación.

La otra pata del plan es una estrategia de 2 billones de dólares (US$ 2.000.000.000.000) en infraestructura durante los próximos 15 años que se componen de rutas, puentes, vehículos eléctricos, red de carga de estos vehículos, redes eléctricas, conectividad 5G, viviendas, geriátricos y capacitación laboral entre otras cosas.

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¿Cómo se financia esto? Trump bajó los impuestos corporativos del 35% al 21%. La idea de Biden es incrementarlos al 28% y usar ese extra de 7% para financiar el paquete. Obviamente, una idea que los republicanos van a pelear, pero que Jeff Bezos, el hombre más rico de EE.UU. y dueño de Amazon, avaló.

A pesar del inmenso gasto en infraestructura anunciado por Biden, algunos demócratas todavía lo corren por izquierda. La diputada Alexandra Ocasio-Cortez, una de las más socialistas del arco demócrata, considera que "siendo un paquete a 10 años, es mucho más bajo de lo que debería ser".

Biden no busca regalar dinero a la gente en forma continua, sino una inyección por única vez a la economía. Crear un plan a futuro que genere trabajo y que la ciudadanía vea el destino de sus impuestos.

El mandatario estadounidense tampoco busca desbarrancar a las empresas con un impuestazo nunca antes visto ni a los ricos con  un impuesto a la riqueza ni bienes personales. Solamente volver al medio algo que se volcó un tanto hacia la derecha, pero no mucho.


(*) Alejandro Itkin es analista de política internacional y conductor de "Estudio Abierto" por Radio Rivadavia.

 

Escrito por
Buenos Aires, NA