Los ciudadanos japoneses y los residentes extranjeros provenientes de países y territorios donde se confirme la nueva variación del SARS-CoV-2 tendrán que presentar resultados negativos de las pruebas dentro de las 72 horas posteriores a la salida y someterse a otro test a su llegada a Japón.

Los empresarios y estudiantes de 10 países asiáticos, entre ellos la China continental, Corea del Sur y Taiwán, con los que Japón tiene acuerdos para aliviar las restricciones de viaje, no se verán afectados por la nueva medida, según la agencia Kyodo.

El 19 de diciembre, las autoridades sanitarias del Reino Unido confirmaron la presencia en el sur del territorio británico de una nueva cepa del SARS-CoV-2 que se propaga con más rapidez y, según las estimaciones iniciales, podría ser un 70% más contagiosa, si bien no hay evidencias de que esta mutación repercuta en la gravedad de los síntomas, la tasa de letalidad, la respuesta de anticuerpos o la eficacia de las vacunas.

Desde entonces se confirmaron casos importados de la nueva cepa en más de 20 países.

En Japón, ocho personas han sido diagnosticadas hasta ahora con la variante británica del coronavirus, entre ellos un piloto de aerolínea que regresó de Londres el 16 de diciembre y una de sus familiares sin antecedentes de visitas al Reino Unido.