El gobierno australiano arrojó varias toneladas de zanahorias y de batatas desde helicópteros en las zonas afectadas por los devastadores incendios que afectan a ese país y que generan múltiples secuelas, entre ellas, más de un millón de animales muertos por las llamas sin control, y los que sobreviven sufren dificultades para conseguir alimentos.

"Ellos generalmente sobreviven al fuego en sí, pero luego quedan varados con alimentos naturales limitados a medida que el fuego elimina la vegetación alrededor de su hábitat rocoso", tuiteó el ministro de medioambiente de Nueva Gales del Sur, Matt Kean.

La actividad implementada por las autoridades lleva el nombre Operation Rock Wallaby, que busca ayudar a los ualabíes.