El 12 de octubre, reconocido como el día en que Cristóbal Colón descubrió América, dejó de llamarse el Día de la Raza en varios países de la región y en la propia España.

Los gobiernos identificados con la izquierda o el indigenismo reemplazaron la clásica denominación por expresiones más críticas, como ser: en Nicaragua, ahora se lo denomina el “Día de la Resistencia Indígena, Negra y Popular”; Venezuela celebra el “Día de la Resistencia Indígena”, y Bolivia lo inscribió en su calendario como “Día de la Descolonización”.

En Colombia se celebra el “Día de la Diversidad Étnica y Cultural”; en México, desde 2020, el “Día de la Nación Pluricultural”; en Belice el Día Panamericano; en Costa Rica el Día de las Culturas; en Ecuador, el Día de la Interculturalidad y la Plurinacionalidad; Chile resolvió en el 2000 que de ahí en más conmemoraría el “Día del Encuentro de Dos Mundos”, y en Argentina, el Día del Respeto a la Diversidad Cultural.

En cambio, en minoría, El Salvador, Panamá y Honduras conservan su “Día de la Raza” o de “la Hispanidad”.

Lo cierto es que la historia marca que el 12 de octubre de 1492 las carabelas de Colón desembarcaron en la isla de Guanahani (o Guanahaní), que serían las Bahamas, y acto seguido llegaron los españoles al continente.

Fue el comienzo de la relación entre dos mundos que evolucionó en función de la lectura política del acontecimiento.

En España, por ejemplo, en 1913 que el exalcalde de Madrid, Faustino Rodríguez San Pedro, decidió celebrar ese encuentro entre España e Iberoamérica con el nombre “Fiesta de la Raza Española” primero, y “Día de la Raza” a partir de 1915.

De modo que volvió la polémica sobre su papel en la conquista y colonización de América, y el descubrimiento de América por parte de los españoles se retrotrajo al comienzo de la explotación, sometimiento y genocidio de los pueblos que vivían en estas tierras.

Detrás de la historia resaltan actos de violencia contra las comunidades aborígenes, trasgresión de derechos humanos, repoblación, adaptación de costumbres, lengua y religión, entre otros, que tornan a la fecha connotaciones más reivindicatorias del Nuevo Mundo que de homenaje a los colonizadores y su lucha por reivindicar sus derechos, riquezas y territorios.

Tal es así que el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, le exigió a Felipe VI "una disculpa pública a los pueblos originarios que padecieron de las más oprobiosas atrocidades para saquear sus bienes y tierras y someterlos desde la conquista de 1521 hasta el pasado reciente".

Fue darle forma en el discurso político a la corriente que precediera a la fecha histórica en países, como el azteca, Colombia y hasta en Estados Unidos de embates populares contra los monumentos a Cristóbal Colón e Isabel la Católica, como el último ocurrido en Bogotá.

Relato diferente

El director del Archivo General de la Nación de Colombia y autor de obras como 'La marca de España' o 'Colombia, historia de un olvido', Enrique Serrano, denunció el revisionismo y reivindicó un relato diferente de cuatro siglos de imperio español en una entrevista concedida a El Confidencial.

Se refiere a la crisis de identidad española y la ubica en el hecho de que "somos hispánicos, hispanohablantes y provenientes de una catolicidad que duró siglos".

Aunque sea desigual en Perú, Bolivia, Colombia o en México, no tuvo la oportunidad de ser valorado suficientemente para que no ser objeto de manipulación política, advierte.

Afirma que en América suena casi a pecado decir que nuestra sociedad se parece más a la Andalucía del siglo XV que a los antiguos imperios aborígenes, y cosas que durante largo tiempo fueron obvias y se daban como el paradigma de una forma de hispanidad, ahora parecen estar en entredicho.

"En realidad, salvo en México y Perú, la perspectiva de enriquecimiento efectivo para España solo existió por una serie de ventajas estratégicas que el mundo les dio", sostiene.

Explica que "el oro y la plata no tenían para los aborígenes el valor que tenían para los europeos como medio de cambio. Entonces, cada quien procede históricamente de acuerdo con las prioridades".

El gobierno español se involucró en la reconversión de la fecha en un pulso político e ideológico, del que no está exenta la extrema derecha, que exalta un enfoque colonizador, y hasta el papa Francisco que exhortó a España a pedir perdón por los excesos de la llamada conquista.

La monarquía, encabezada por el rey Felipe y la reina Letizia, asistió al tradicional desfile militar del feriado, acompañada por el presidente del Gobierno Pedro Sánchez, políticos de la oposición y miembros de la selección olímpica de España.

A la vez, miembros de la comunidad latina salieron a las calles del centro de la capital para celebrar lo que consideran una herencia, la mezcla étnica y cultural, y el orgullo de ser parte de Iberoamérica. Otros, con vestimentas autóctonas y consignas anticolonialistas también expresaron su desacuerdo con la celebración.

Del otro lado, en el ala más radical de la derecha de la política española, el partido Vox reivindicó el orgullo por la hispanidad y de sentirse beneficiados de quienes descubrieron “el Nuevo Mundo”.