Publicado el 19 de Junio de 2022 - 07:46 | Última actualización: 19 de Junio de 2022 - 11:41

Jorge Rey: "No sé qué me depara la vida, pero yo estoy dispuesto a todo"

A los 22 años, ocupa un lugar destacado en el mundo del diseño de alta costura, pero estudia canto, baile y actuación para seguir creciendo como artista.

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Rey es oriundo de Rufina, Santa Fe. Rey es oriundo de Rufina, Santa Fe. Gentileza Jorge Rey.

"Si me preguntás cómo terminé haciendo moda, no tengo idea", dispara Jorge Rey al inicio de una charla íntima con Noticias Argentinas. El joven oriundo de Rufino, Santa Fe, comenzó su carrera como diseñador de alta costura a las 18 años, cuando se instaló en Buenos Aires para formarse, y desde entonces no paró. A los 22, vive el presente que siempre soñó, rodeado de arte con figuras argentinas destacadas que visitan su atelier y con muchos proyectos a futuro que no están exclusivamente vinculados a la disciplina con la que saltó a la fama.

Ante el salto de su carrera, abandonó sus estudios de Diseño de Indumentaria para continuar con su camino autodidacta y con el objetivo de seguir creciendo como artista, estudia canto, baile y actuación. "No sé qué me depara la vida, pero yo estoy dispuesto a todo", reconoce. "Todos los días me desafío a mí mismo y busco ser la versión más auténtica y fiel a lo que siento. Eso es súper importante, siento que la batalla es conmigo mismo, buscando hacia dónde voy, qué quiero ser. Eso me mueve mucho: trabajar, crear, desafiarme, tomar nuevos compromisos y ponerle el cuerpo a lo que venga", manifiesta con seguridad.

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Ya no es el niño que cosía junto a Nancy, la madre de una de sus amigas en su provincia natal y tampoco el adolescente que se animó a organizar su primer desfile con audacia. Los años le han dado seguridad, experiencia y reconocimiento a nivel local e internacional que por momentos hacen que se sienta en un sueño del que no quiere despertar. Pero eso no lo hace perder la consciencia del lugar que ocupa: "No hay nada que no se genere con laburo, me inculcaron la cultura del trabajo y yo he hecho de todo para tener mi propia plata".

"Me gusta crear, me gustan los brillos, pero me considero un artista. Vivo para crear. Como dice Marta (Minujín): 'Arte, arte, arte'. Estoy en todo: peinado, maquillaje, escenografía, que todo tenga una cohesión y sea un 360 integral. Le he dedicado mucho tiempo de mi corta vida a mi trabajo. He pasado sábados, domingos o feriados en mi atelier en lugar de haber estado con amigos y siento que valió la pena", reflexiona. Y lejos de dormirse en los laureles, con un hambre voraz hace hincapié en que esto recién empieza: "Es un buen principio, pero lo mejor siempre está por venir".

Se define como multifacético y asegura que su personalidad lo lleva a querer resolver todo a la perfección, que no admite que las cosas salgan de una manera en la que no le gusta y que a esta altura de su vida, ni siquiera él mismo se conoce a fondo. "Me gusta mucho escribir y reflexionar sobre la existencia, el universo, la física. Amo la psicología, estuve a punto de anotarme en la carrera, pero hoy más que nunca, quiero divertirme, gozar de la vida y sentir. A veces siento que la gente tiene miedo de sentir y yo soy lo opuesto. Me encanta observar lo que pasa, hablar con otros y sentir lo que pasa a mi alrededor", cuenta con entusiasmo.

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En el camino tuvo que enfrentar prejuicios por su personalidad. "En el interior es muy difícil expresar tu ser", explica el joven que tiene un estilo marcado desde su adolescencia le dedica horas al cuidado de su estética, maquillaje, peinado e indumentaria. "Lo más importante es ser uno y lo entendí llorando y pataleando, porque me han discriminado. Pero hoy, año 2022, me encargué de matar al Jorge que conocía todo el mundo, ya no me interesa lo que los demás puedan decir sobre mí; me interesa sentirme feliz con la imagen que me devuelve el espejo", dice con vehemencia y, lejos de cualquier revanchismo, supo perdonar a los que lo lastimaron en el pasado.

Forma parte de una generación que empezó a librarse de los mandatos sociales, pero se mueve en un ambiente en el que los estándares de belleza son duros, sobre todo para las mujeres. "A veces es agobiante y muy aburrido. Me da fiaca y no lo entiendo", señala. "Todos son bienvenidos en mi atelier. Tengo clientas y clientes con cuerpos diferentes, con los que trabajo para resaltar lo que más les gusta de ellos y sacar su belleza a la luz. No tengo prejuicios y a mí me gusta vestir a todos, tampoco me vuelvo loco por los famosos. Yo solo quiero que todos queden contentos con mis diseños", enfatiza y promete que su próximo trabajo combinará arte, magia y un viaje de autoconocimiento en el que se embarcó hace tiempo.

Escrito por
NA - Buenos Aires, Argentina