Jueves, 18 Junio 2020 21:00

De Gran Hermano y la movida tropical a vender comida para perros

A raíz de la cuarentena, Brian Lanzelotta se vio imposibilitado de seguir con su carrera musical y tuvo que reinventarse para mantener a su familia.

De Gran Hermano y la movida tropical a vender comida para perros

Por Belén Canonico.

Como a muchos artistas, la llegada de la pandemia afectó duramente a Brian Lanzelotta (31). El participante de Gran Hermano 2015 estaba acostumbrado a salir de giras y hacer hasta quince shows por mes. Sin embargo, desde que se decretó el aislamiento social, preventivo y obligatorio, tuvo que reinventarse y salir a buscar otra forma para generar ingresos en su casa. “Vivo de la música y al no poder desempeñarme en mi oficio, tuve que buscar otras alternativas. Así empecé vender alimento balanceado para mascotas. Era algo que ya hacía el año pasado como un extra, pero ahora se convirtió en la base de mi economía”, cuenta con la humildad que lo caracteriza el joven oriundo de La Tablada, que está en pareja con Mariana “Mai” César y es padre de Roma, de cuatro meses, y de Ian (10), fruto de una relación anterior. Y agrega: “Mi idea es que este proyecto crezca lo máximo posible. Como tengo una distribuidora en la que vendo bolsas de 15 kg de alimento balanceado y mucha gente quiere comprar menos cantidad, tengo ganas de abrir un petshop, para poder dejar contentos a todos”.

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-Te hiciste conocido en Gran Hermano, con el sueño de convertirte en cantante. Lo lograste y ahora te toca salir a trabajar de otra cosa, ¿cómo lo vivís?

-Me partió al medio. Estuve toda la vida persiguiendo ese sueño y una vez que lo alcancé y estaba trabajando para seguir creciendo y ser lo más profesional posible, pasó esto. Por momentos me desestabiliza y bajonea, porque el mundo se me puso patas para arriba, pero yo creo que no hay mal que por bien no venga.

-¿Te costó encontrarle la vuelta?

-El primer mes fue complicado, más que nada porque no se sabía qué iba a pasar. Pero cuando me di cuenta que esto iba para largo, me senté con Mai y le dije: “Yo sé que tenés miedo y no querés que salga, pero tengo que hacer algo para generar ingresos”. Tenemos una bebé muy chiquita y la verdad es que no nos queríamos exponer, pero vivimos al día. Por supuesto que tomo todos los recaudos para salir a hacer los repartos y hasta el día de hoy, parece que tan mal no lo estoy haciendo porque venimos bien.

-Lo resolviste bastante rápido.

-Sí, no me puedo quedar esperando a ver qué pasa, porque si no, no como. Es así. No me hice millonario con la música. Siempre laburé los fines de semana, haciendo giras y a raíz de la pandemia se me cortó todo tipo de ingreso. Tuve que buscar la manera de mantener a mi familia.

-¿Tus fanáticos se convirtieron en tus clientes?

-Muchos sí y estoy eternamente agradecido. Es muy lindo y re loco a la vez. tanto para los clientes como para mí. Antes ellos me pedían fotos cuando bajaba del escenario y ahora se las pido yo cuando les llevo los productos a la casa. Ellos saben que salgo a laburar y no me encasillo en el lugar de artista. Creo que eso me favorece.

-Más allá de este nuevo trabajo, ¿seguís haciendo música?

-Todo el tiempo estoy en contacto con mi equipo. Los chicos están componiendo a full y cuando esto pase, vamos a volver con todo, pero este año lo doy por perdido y todavía falta para que termine la cuarentena.

-¿Cómo es la relación con tu mujer en este contexto?

-Lo normal sería que cada tanto hubiera una discusión, pero con Mai estamos mejor que nunca. Más de una vez estuve bajoneado ella me dio apoyo y aliento para que pudiera salir adelante. Creo que sin Mai, me hubiera rendido antes de tiempo. Además, los dos estamos enloquecidos con Roma, nos cambió la vida. A mí me regala una sonrisa y mejora mi día, salgo a la calle de otra manera.

-¿Y con Ian cómo te manejás?

-Desde que empezó la cuarentena lo vi tres veces y a distancia. Porque como estoy saliendo a hacer repartos, no lo quiero exponer. Hablamos siempre por mensajes, hacemos videollamadas pero con su mamá decidimos que lo mejor era estar así. Es difícil pero la vamos piloteando.

Escrito por
Buenos Aires, NA