Domingo, 25 Julio 2021 07:00
Por Belén Canonico

Antonio Grimau, sobre su contagio: "No era mi momento, quedaba mucha vida por ser vivida"

El protagonista de "Rotos de amor" reflexiona sobre el virus que lo llevó al borde de la muerte, su trayectoria como uno de los galanes más importantes de la Argentina y su compromiso con la igualdad de género.

La esperanza fue el sentimiento que más presente tuvo el actor durante el último año y medio. La esperanza fue el sentimiento que más presente tuvo el actor durante el último año y medio.

Con una extensa trayectoria en cine, teatro y televisión que lo avalan como uno de los actores más destacados de la Argentina, Antonio Grimau viene de vivir semanas de mucha emoción. Hace seis meses contrajo Covid-19, que le provocó una neumonía bilateral y su cuadro fue tan grave que coqueteó con la muerte. "Me decía: 'Si esto me va a provocar la muerte, me resisto con todas las agallas'. No era mi momento para abandonar este mundo. Era una muerte humillante, poco glamorosa y dije: 'este decorado no es lo que yo prefiero'. Estuve mucho más cerca de la muerte de lo que sabía, pero para mí no era el momento porque había demasiados afectos fuera de la internación y vida por ser vivida y me interesaba hacerlo. Había una clara necesidad de seguir en pie", cuenta en diálogo con Noticias Argentinas el intérprete que cada viernes se sube al escenario del teatro Chacarerean para hacer "Rotos de amor", junto a Osvaldo Laport, Víctor Laplace y Roly Serrano.

-Viviste una situación límite, algo que a muchas personas las lleva a replantearse su vida, ¿te propusiste algún cambio tras superar el Covid-19?

-Sí, hubo cosas que modifiqué conscientemente, como revalorizar a mis afectos, porque me di cuenta que en cualquier momento podés perder todo. También desmitifiqué mi idea sobre la muerte, a lo que le tenía un enorme temor. Me di cuenta que era sencillísimo irse de este mundo, que puede darse sin dolor y eso me hizo pensar que la puedo tomar con tranquilidad cuando llegue el momento. Para mí la cuarentena fue una excusa para descansar en medio de mucho trabajo, con el paso del tiempo se hizo más duro pero siempre me mantuve con mucha esperanza y confianza en la medicina y la ciencia. Por eso también me vacuné, tengo la primera dosis de la Sputnik V, y espero que pronto mejore la situación sanitaria.

-Estás cumpliendo con el aislamiento preventivo tras tener contacto estrecho con Víctor Laplace, quien hace unos días se contagió el virus.

-Sí, por suerte está con fiebre normal, cansancio y necesidad de estar reposando, pero nada grave. Eso nos da tranquilidad. Lo que estamos viviendo por la pandemia supera cualquier imaginación posible y lo estamos viviendo contentos porque la gente se empezó a atrever a ir al teatro cuando comprobó que no era un lugar de contagio, sino un lugar muy seguro. De hecho, el contacto de Víctor no se dio en el teatro porque todos nosotros que compartimos el camarín nos hicimos un PCR que dio negativo, pero respetamos el aislamiento y se suspendió la función del viernes 23. Ojalá que podamos retomar pronto porque veníamos con el teatro lleno.

 -Da la sensación de que más allá del libreto, se divierten mucho en escena.

-Es una obra realmente entrañable porque cuenta la historia de cuatro hombres a los que le ha ido mal en el amor y tiene mucha emoción, humor. La gente realmente lo recibe muy bien, porque además pone en su lugar al machismo, que por suerte cada vez más el hombre va deconstruyéndose y aprendiendo que hay cosas que ya no van, como chistes y otro montón de cosas que tienen que quedar en el olvido. Y a su vez, la mujer la mujer está ganando un terreno históricamente merecido. De modo que mujeres y hombres reciben muy bien la obra y nosotros la pasamos muy bien porque nos conocemos muchísimos, hemos trabajado todos con todos en distintas disciplinas... la pasamos realmente bien, es muy disfrutable hacer "Rotos de amor".

-Entonces se podría decir que es una reunión de amigos.

-Sí, en la ficción son cuatro amigos de mucho tiempo y en la realidad también, de modo que hay mucho en común con los personajes, con la identificación de cada uno de nosotros y con lo que les pasa. Porque a todos, en mayor o menor medida, nos ha sucedido lo que le pasa a los personajes: no hay hombre que zafe a lo que relata la obra.

-Sos uno de los galanes más importantes de la Argentina, es difícil creer que no te ha ido bien en el amor.

-He sido no correspondido. Por más galán que uno sea, fuera de la ficción es un hombre más con defectos y virtudes y sucesos a favor y en contra, como puede ser que una mujer deje de amarte.

-Hace poco en una entrevista en "Los Mammones" dijiste que tu trabajo y las mujeres con las que estuviste en pareja te salvaron la vida en tus momentos más complicados. Fue un lindo reconocimiento a quienes te han acompañado, ¿costó llegar a esa reflexión tan madura?

-Estoy muy orgulloso de tener una excelente relación con las mujeres que han sido muy importantes en mi vida, con la que incluso he tenido hijos (N. de la R: tuvo a Lucas, quien falleció en 2010, junto a Leonor Manso, y Lucía y Antonia, fruto de otras relaciones). Tengo relaciones de cariño y de afecto a partir de una vida distinta, de mirar cada cual un mundo distinto y ya no compartirlo. Agradezco que no haya habido reproches, infidelidades ni cosas que echarse en cara. Cuando hubo amor se vivió y cuando dejó de haberlo, cada uno tomó su camino sin echarle culpas a otro. He tenido suerte.

-Recién mencionaste la deconstrucción del machismo y vos hace tiempo que te reconocés como feminista. ¿Cómo vivís los cambios sociales que se dieron en los últimos tiempos?

-Encantado. Con mucha aceptación y alegría porque por fin la mujer tiene el lugar que merece. Siempre admiré la figura de la mujer, desde mi propia madre, mis hermanas, lo sufridas que han sido las vidas de todas ellas, que pertenecían a una generación realmente muy golpeada, han tenido trabajos insanos con esfuerzos que no caben para una mujer frágil desde el punto de vista físico. He visto en carne propia un panorama realmente nefasto para el futuro de esas mujeres y allí fui tomando conciencia del valor que implica llevar adelanta una familia, un trabajo. Ahora mismo, si bien la mujer se ha independizado y ha obtenido un montón de avances, todavía sigue siendo una figura no reconocida en su justo valor. De modo que lo que está sucediendo con este maravilloso cambio que se está dando me hace feliz y lo apoyo desde todos los lugares. Son ideas que hace mucho tiempo vengo madurando y que mi experiencia personal favoreció esa mirada.

-Volvamos a tu carrera como actor, ¿Ha sido un peso en tu carrera tener el mote de galán?

-En mí no fue un peso, porque con el tiempo me di cuenta que no hizo más que abrirme puertas, pero me preocupaba que había personajes que quería hacer y se me iba pasando la edad. El paso del tiempo me preocupaba, pero después es un rol que no hace más que darme halagos. 

-¿Qué pasó con el temor al paso del tiempo? ¿Tenías razón o era algo infundado?

-Había actores mayores que me decían que no me preocupara y que llegaría el momento de que me convocaran para ese tipo de trabajo. Tenían razón porque es cierto: ya no podía hacer Romeo porque no tenía 18 años, pero sí hubo muchos personajes ya maduros que por suerte me fueron ofrecidos porque tenía un montón de roles posibles. He pasado a ser el hermano, el padre, el abuelo. Siempre hay un personaje maduro y en el teatro se puede "mentir" un poco más el tema de la edad, no es lo mismo que el cine o la televisión.

-Uno de los últimos personajes que hiciste y que te valió un premio Martín Fierro fue el de Sandro y dijiste que si con esa interpretación ya estabas satisfecho.

-Fue una frase que me brotó espontáneamente y todavía hoy lo sostengo. Creo que todavía me queda un cierto trecho como actor, pero si ese hubiera sido el fin de mi carrera, hubiera quedado muy conforme por muchas razones. No fue un trabajo más. Encarnar a Sandro fue un compromiso maravilloso y de una exigencia tremenda y cuando fue reconocido por Olga Garaventa, por "las nenas" que le dieron el visto bueno a mi trabajo y por el público en general que tiene tan presente su imagen.

-¿Cómo ves la ficción nacional, que desde antes de la pandemia bajó mucho la producción?

-Está todavía muy difícil porque el sector fue muy golpeado en lo económico y hace años que es más fácil importar novelas extranjeras en lugar de producir y con la pandemia, el actor argentino ha quedado sumido en algo muy secundario, salvo el teatro que ha sido lo único que nos dio un aliento de vida. A principios de 2020 estaba haciendo "Hello, Dolly" con mi querida Lucía Galán y la dirección de mi amigo Arturo Puig, y tuvimos que terminar una semana antes del final de la temporada por el Covid-19. Todavía hoy sigue siendo muy complicado. Por eso con "Rotos de amor" quisimos dar el presente lo antes posible, sin hacer hincapié en lo económico, sino en decirle a la gente que existía la posibilidad de volver al teatro. También tengo algunos proyectos dando vuelta en televisión pero todavía no hay nada concreto. Ojalá que pronto lo pueda anunciar.

Escrito por
Buenos Aires, NA