A mediados de septiembre, tras confirmar su separación de Benjamín Vicuña, Eugenia "China" Suárez armó sus valijas y viajó a Madrid junto a Marcela, su mamá, y sus tres hijos: Rufina -de su relación con Nicolás Cabré-, Magnolia y Amancio -los chicos que tuvo con el chileno- para trabajar en una película junto a Álvaro Morte, una de las estrellas de La Casa de Papel. 

Y aunque en los últimos días se dijo que tras ser señalada como la tercera en discordia en la separación de Wanda Nara y Mauro Icardi hizo que algunas marcas dejaran de convocarla para trabajar con ellos porque el escándalo no le sumaba nada bueno a su imagen, uno de sus amigos salió a desmentirlo. "La China no está mal, para nada... Está bien. Tranquila. Sabe que hay mucho quilombo. Pero acá (en España), no para de trabajar. Está re bien", reveló en diálogo con Para Ti el hombre que no quiere hacer pública su identidad pero acompaña a la actriz a sol y sombra.

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E insistió: "No se le cayó ningún contrato. Sigue todo igual. Es más: acá, en España, le está yendo muy bien... ¡La quieren para más cosas!". El tema no solo copó los medios locales, sino que en Madrid, la exCasi ángeles tiene guardia periodística las 24 horas desde que se supo que había coqueteado con Icardi a través de mensajes de Telegram.

Pero a pesar de que está muy conforme con sus trabajos en Europa, cuando terminen las grabaciones que tiene pautadas hasta fin de mes, volverá a Buenos Aires. El motivo es nada menos que el bienestar de sus hijos, quienes extrañan a su papá. Si bien Magnolia y Amancio pudieron ver a Vicuña a principios de octubre, cuando el actor viajó para estar presente en la entrega de los Premios Platino, Rufina lleva varias semanas sin ver a Cabré y ansía reencontrarse con él.

Indignada por los ataques que recibió luego de que salieran a la luz los mensajes que se mandaba con Mauro Icardi, Suárez hizo un extenso descargo en sus redes en el que aseguró que su "inexperiencia" la llevó a salir en más de una oportunidad con hombres que estaban comprometidos. "Lo que está sucediendo hoy tiene detrás una historia mucho más grande y profunda. Me ha tocado relacionarme con hombres a lo que les he creído siempre sus palabras: que estaban separados o separándose y que no había conflictos", señaló.

Y continuó: "Una repetición que deja a la luz mi experiencia y sobre todo profunda credibilidad que le di a estos hombres que luego guardaron silencio dejando que me comieran los lobos. Parece que es más creíble para esta sociedad, sabiendo cómo se manejan ellos siempre, que yo sea la mala, la que engaña y no la engañada". Además, señaló que está pagando "el costo de sostener la imagen de una familia feliz", en relación a la familia que formaron Nara e Icardi.