América Latina sufre por la revalorización de la moneda estadounidense producida en las últimas semanas y prologará su padecer cuando finalice la reunión de los directores de la Reserva Federal (FED) norteamericana, el miércoles 27, y decida volver a subir la tasa de interés.

Los principales analistas del mercado financiero global aguardan que se apruebe la cuarta suba de la tasa de referencia y la segunda consecutiva del orden de los 75 puntos básicos para enfrentar una tasa de inflación que en USA se ubicó en el 9,1%  anual, su mayor registro en cuatro décadas.

En la reciente conferencia de los presidentes que integran el MERCOSUR, celebrada en la ciudad de Luque, Paraguay, el 21 de julio pasado, el mandatario argentino, Alberto Fernández, intentó explicar la fragilidad  económica y social de su país apelando a la guerra en Ucrania.

“Estamos frente a una guerra desatada por la invasión de Rusia a Ucrania, sostenida también por Estados Unidos y la OTAN, Ucrania padeciéndola y el mundo hambreándose”, afirmó para luego detallar, "la pandemia produjo un quiebre en la economía mundial y cuando alguien estornuda en Moscú, un argentino se resfría”.

Pues bien, utilizar la teoría del caos y el símil del efecto mariposa, el batir de las alas de una mariposa puede provocar un huracán en otra parte del mundo, no parece ser la manera más correcta de caracterizar el padecimiento actual de las monedas de la región que pierden terreno en su valorización frente a un dólar que, tras la crisis del Covid-19, supo encarecerse frente a todas las monedas y, fundamentalmente, frente al Euro, lo que provocó uno de los acontecimientos significativos más importantes del año en curso.

Y, la teoría del caos y la analogía con el efecto mariposa esbozado por Alberto Fernández en la Cumbre del Mercosur, no alcanza a explicar las razones por las que el peso argentino sufre una brutal devaluación, en particular, en el mercado informal de la economía argentina, ni tampoco porque las finanzas de Chile y Colombia se han visto notablemente perjudicadas desde que comenzó este proceso de súper dólar.

La teoría del caos, explicitada por el matemático James Yorke en 1975, reafirma que todo hecho genera una consecuencia pero desestima el poder predictivo de una teoría al sostener que el mundo no siempre sigue un patrón predecible y es imposible anticiparnos a algunos eventos.

Sin embargo, en el caso de las finanzas mundiales y tras la recesión que provocaron las cuarentenas por la pandemia de coronavirus y la posterior expansión monetaria que realizaron las economías centrales, era bastante fácil predecir que, retornados los niveles de actividad anteriores a la crisis del Covid-19, se subirían la tasa de interés para terminar con el dólar barato que rigió hasta fines de 2021 y esterilizar la expansión monetaria que, según muchos economistas ortodoxos, generó una inédita crisis inflacionaria en países donde el alza del costo de vida es una rareza.

La revalorización de la moneda norteamericana producida durante Julio “ha provocado que monedas latinoamericanas alcancen devaluaciones récord, como en el caso del peso en Chile, en Argentina y en Colombia. Hubo un crecimiento desbordado en el mundo de los estímulos que inyectaron los gobiernos a sus economías en la pandemia de Covid-19 y todo se recuperó más rápido de lo esperado. Al haber mejores tasas de interés y una posible recesión, los capitales son más adversos al riesgo y prefieren ir a economías más sólidas. Esto se traduce en la devaluación de las monedas de los países emergentes”, explicó el analista financiero Andrés Moreno desde España a la agencia de noticias EFE.El podio de la desgracia: Argentina, Chile y Colombia

El combo de mayor tasa de interés oficializada por la Reserva Federal Estadounidense (FED), la más reciente fue la del 16 de junio cuando subió un 1,50%, y el vuelo hacia activos y títulos de deuda más confiables y seguros en el mercado internacional, ha provocado inmensos problemas financieros a los países latinoamericanos que, en muchos casos, se trasladan inmediatamente a la sociedad provocando quejas y protestas con multitudes en las calles y caída en la confianza de los dirigentes de esos países. Sucesos que ocurren porque gran parte de los productos que componen la canasta familiar en América Latina son importados y pagados en dólares, así también como los hidrocarburos y las materias primas.

Sucede en México, Perú, Brasil, Ecuador, Panamá, Honduras y hasta en Cuba, una isla donde el régimen comunista depende mucho de los vaivenes de la cotización del euro. Pero los más afectados en las recientes semanas son Colombia, Chile y Argentina.

La analista Marina Pasquali ofreció una radiografía de la situación de esos países en el sitio de interés es.statista.com  “Si comparamos a las denominaciones monetarias de las seis principales economías de la región, vemos que las monedas de Argentina, Chile y Colombia han sufrido las mayores devaluaciones frente al dólar estadounidense desde principios de 2022. Tomando como referencia la primera cotización del año, correspondiente al 3 de enero, el peso argentino registra la mayor pérdida de valor con respecto a la divisa estadounidense. La cotización de cierre vigente el 20 de julio de 2022 indica que la moneda argentina arrastra una devaluación de más del 20% en comparación con su valor del 3 de enero. El peso chileno, en tanto, cotiza un 8% a la baja con respecto al dólar este 20 de julio, si bien llegó a rozar una pérdida del 19% de su valor el 18 y 19 de julio. La moneda colombiana, por su parte, ha perdido casi un 6% de su valor en comparación a la divisa estadounidense, aunque también llegó a registrar una pérdida de dos dígitos en la segunda semana de julio”.

En Colombia los reportes de las últimas horas muestran que la inflación sigue al alza y los servicios y productos se encarecen con el correr de los días porque la mayoría de los insumos de su aparato productivo son importados. El índice Big Mac, presentado por The Economist, referencia al peso colombiano dentro de las divisas más devaluadas del mundo, pero, Bloomberg señaló, sin embargo, que frente a la debacle de otras monedas latinoamericanas el peso colombiano es una de las que más se logró revaluar en una semana. Sin embargo, la misma agencia financiera sostiene a través de sus analistas que el peso colombiano no tiene mucha fuerza y junto al rublo de la Federación de Rusia, es una de las más débiles del planeta. 

La expectativa para frenar el derrumbe financiero colombiano está puesta en la asunción del nuevo mandatario nacional, Gustavo Petro, que ocurrirá el próximo 7 de agosto y que llegará con nuevas medidas económicas para el país andino.

En Chile, su moneda, sufrió la mayor depreciación en 13 años frente a la divisa estadounidense. El Presidente, Gabriel Boric, afirmó que “el aumento del precio del dólar es tremendamente preocupante y explicó que las causas hay que buscarlas en el debilitamiento del precio del cobre y en los temores ante una posible recesión internacional sumada a la incertidumbre política existente en Chile por el plebiscito a realizarse para cambiar la Constitución”.

El día clave fue el 14 de julio pasado cuando el dólar alcanzó el máximo histórico de 1.051 pesos por dólar y el Banco Central chileno debió intervenir en el mercado con 25.000 millones de dólares en un plan programado hasta septiembre próximo. Una intervención que ha logrado bajar la fiebre y hacer retroceder la cotización hasta los 1.000 pesos por unidad pero que ha despertado las críticas de los economistas por no atacar la que consideran la principal causa de la devaluación, el incremento del gasto público chileno.

Finalmente, ninguna economía regional puede desbancar del podio devaluatorio, a la Argentina. La desconfianza en su moneda, que abarca todos los segmentos de la población, ha llevado a que en el país se genere una expectativa creciente de devaluación oficial del peso que alimenta una brecha superior al 147% entre el tipo de cambio oficial y el paralelo, o el dólar de la calle, que esta semana abrió cerca de los 338 pesos por dólar.

Para el analista, Alejandro González Escudero de Fundecos, “una nueva revalorización del dólar va a montarse sobre los problemas que Argentina arrastra desde antes”, refiriéndose a los desequilibrios macroeconómicos que acumula el país y que potencia la poca credibilidad en el peso argentino. El consultor de empresas aseguró, "si se midiera por la cantidad de veces que Argentina devaluó su moneda sería una potencia mundial".

El riesgo mayor de esta dinámica para la población argentina es que la inflación supere este año los tres dígitos.