La frase ya es milenaria y de origen impreciso: "el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones". En ella estarán pensando los millones de inquilinos que luego de celebrar la sanción de la ley de alquileres pueden comprobar en carne propia los efectos no deseados de la norma.

La ley se sancionó el 11 de junio y comenzó a regir a partir del mes siguiente, precisamente en el inicio del trimestre que quebró una seguidilla de veintiún meses en los que los aumentos de los alquileres fueron inferiores a la inflación general.

Al respecto, la Dirección General de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires señaló que en julio-septiembre la inflación interanual en el distrito fue de 34,5%, pero el incremento del precio del metro cuadrado en alquiler superó ese porcentaje en todos los casos: 47,9% para los monoambientes, un 47,8% para los departamentos de 2 ambientes y un 51,8% para las unidades de 3 ambientes.

"De esta manera, después de siete trimestres consecutivos se modificó la tendencia; en este trimestre los alquileres se valorizaron a un ritmo muy superior al registrado por la trayectoria de los precios al consumidor", indicó el organismo estadístico porteño, que también precisó la diferencia interanual, a pesar de que en el mismo período la inflación fue menor.

En comparación con el tercer trimestre de 2019, hubo un aumento de 9,7 puntos porcentuales en los alquileres de los departamentos de un ambiente, 11,8 para los 2 ambientes y 14,4 para los 3.

"Las importantes aceleraciones de julio/septiembre se enmarcan en un contexto de plena vigencia de la nueva ley de alquileres", destacó la DGEyC, en un informe en el que señaló a los barrios de Núñez, Palermo, Belgrano y Villa Urquiza como los de valores más elevados, discriminados según la cantidad de ambientes.

La ley sancionada hace cinco meses dispuso la extensión de los contratos de dos a tres años y que la actualización de los precios deje de ser semestral para aplicarse una vez por año y según un índice conformado por la combinación de la inflación y el índice de salarios.

Desde el primer momento, inmobiliarias, administradores y propietarios advirtieron que la norma iba a generar una retracción de la oferta de inmuebles y, además, un aumento mayor en los valores ante la incertidumbre de los locadores sobre cuál será la inflación (y la paridad cambiaria) doce meses después de la firma del contrato.

En la defensa de la iniciativa, la senadora correntina Ana Almirón fue la informante del bloque oficialista y sostuvo que "esta ley es una respuesta que están esperando más de nueve millones de argentinos", ya que a su juicio "otorga certeza, agilidad y un balance de poder para todas las partes involucradas".

Sin embargo, la realidad mostró que ni bien comenzó a regir la nueva ley los alquileres tuvieron un incremento que superó a la inflación interanual entre 13 y 17 puntos porcentuales.

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Los precios, por barrio y tamaño

En el tercer trimestre, los alquileres más elevados computados para los monoambientes usados se verificaron en Núñez ($19.494) y Belgrano ($19.451), en tanto los departamentos de menor valor se observaron en San Nicolás, denominación oficial de lo que popularmente se denomina "centro" ($15.214).

Para el caso de los usados de 2 ambientes, los mayores precios correspondieron a unidades de Núñez ($26.069) seguido de Palermo ($25.901), mientras que nuevamente en San Nicolás ($19.770) se encontró la renta media más baja.

Para un departamento usado de 3 ambientes, Palermo ($40.617) y Villa Urquiza ($39.857) constituyeron los barrios más costosos y en el otro extremo se posicionó Balvanera ($30.039).

La brecha de precios entre la comuna con los alquileres más costosos y la de menor valorización fue máxima para el segmento de 3 ambientes (34,5%).