Las condiciones financieras de la economía argentina mejoraron en febrero por tercer mes consecutivo, pero contrastan con una "recesión galopante" y la continuidad del cepo.

Así lo señaló un informe del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), que resaltó que durante el segundo mes de 2024, la caída de la brecha, la desinflación, el rally de bonos y acciones y la recuperación de los depósitos en dólares ayudaron a que el Índice de Condiciones Financieras (ICF, que mide esa entidad empresaria) mejorara por tercer mes al hilo.

De este modo, el indicador se aleja de los mínimos que tocó durante el período electoral de 2023, aunque el IAEF alertó que "la euforia financiera contrasta con una recesión galopante y la continuidad de los controles cambiarios".

Según el reporte, el mercado "es creyente. De los precios se deduce que el mercado confía en que el Gobierno de Milei logrará llevar a cabo su agenda de reformas y esto se refleja en el ICF".

Sin embargo, el IAEF advirtió que "hay dudas en torno a la sostenibilidad del superávit fiscal, que se apoya en la licuación de gastos y los impuestos al comercio exterior, y por la apreciación cambiaria, aunque esto no se refleja en las 
expectativas de devaluación que se redujeron en febrero". 

Por su parte, las condiciones externas también mejoraron, por la baja volatilidad en commodities y monedas emergentes, pero lo más importante para la Argentina "es que bajen las tasas –pensando en volver a acceder al crédito externo para refinanciar los vencimientos de 2025–", puntualizó la entidad.

En este marco, el ICF de febrero pasó de -100.3 en enero a -64.2 en febrero: recuperó 120 puntos desde el mínimo de noviembre, aunque sigue en zona de estrés severo.  Es un registro peor al de febrero de 2023, cuando el impacto de la sequía en la economía todavía no se dimensionaba del todo, de acuerdo con el informe.