La evolución real de la recaudación impositiva guarda una relación directa con la actividad económica y la desaceleración de la primera de las variables en los últimos meses podría ser un anticipo de un freno en la recuperación de la economía.

El dato es seguido con atención en por el gabinete económico de cara a las elecciones y explica en parte la adopción de las últimas medidas de estímulo al consumo, con una preocupante realidad subyacente: el crecimiento real de la recaudación de julio fue del 9,9%, el menor desde febrero y cuatro veces inferior al récord de abril.

Los últimos datos recopilados por la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) revelan que, además de la correspondencia entre las dos variables, en todos los casos los porcentajes de la recaudación son levemente superiores a los de la actividad, aunque a veces la brecha es de más de doce puntos.

Como los informes de recaudación son difundidos por el Ministerio de Economía el primer día hábil del mes siguiente y el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) se da con un rezago de dos meses por parte del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el primero suele utilizarse a modo de anticipo del segundo.

Al respecto, el último EMAE (que a su vez sirve de anticipo a la difusión trimestral del PBI) es el correspondiente a mayo, en el que la actividad económica tuvo un crecimiento interanual del 13,6%, en tanto la recaudación impositiva registró un alza del 16,1%.

El EMAE de junio será dado a conocer por el INDEC el próximo jueves 19 de agosto, en tanto habrá que esperar hasta el 28 de septiembre para conocer los datos correspondientes a julio. “La recaudación en términos reales continúa reflejando una alta respuesta al nivel de actividad”, destacó la OPC, que realizó un seguimiento mensual de las variaciones de la recaudación en términos reales y del EMAE.

Así, en abril de 2020, el primer mes de aplicación plena del Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO) y considerado por el ministro Matías Kulfas como “el peor de la historia” para la industria, la recaudación tuvo una caída real del 22,3% y el EMAE del 26,4%. Desde entonces, la evolución de la recaudación y la actividad continuaron con la relación directa, con la particularidad que en todos los meses de 2021 el EMAE se ubicó por debajo de los ingresos tributarios.

En el primer bimestre ambas variables mostraron una recuperación respecto de los magros resultados del primer tramo de la pandemia, pero con registros positivos en la recaudación (6% en enero y 8,2% en febrero) y aún negativos en la actividad económica (-2% y 2,6%, respectivamente).

A partir de marzo -en el que comenzaron las comparaciones interanuales con la pandemia como protagonista- comenzó el incremento tanto en la recaudación real (20,8%) como en el EMAE (11,4%). El punto máximo en ambas variables se registró en abril, con el 404% en la recaudación y el 28,3% en la actividad económica.

Mayo, con el 16,1% en los ingresos tributarios y 13,6% en el EMAE es por el momento el último mes con los dos datos disponibles, pero junio y julio mostraron una atenuación del crecimiento de la recaudación que, si continúa la relación directa entre las dos variables, anticiparía una evolución similar de la actividad. En ese sentido, el crecimiento real de la recaudación se redujo a 12,5% en junio y a 9,9% en julio.