Las acciones bancarias en la Bolsa de Valores de Nueva York se derrumbaron con fuerza y en las europeas registraron hoy su mayor caída diaria del año, sacudidos por las tensiones generadas por la quiebra del Silicon Valley Bank (SVB) en Estados Unidos.

Los mercados financieros globales entraron en pánico ante la quiebra del SVB, que obligó a replantearse a los inversores las perspectivas sobre el futuro de las tasas de interés en Estados Unidos y desencadenó la mayor avalancha de bonos desde al menos 2008. El SVB se convirtió en la mayor entidad en quebrar desde la crisis financiera de 2008, afectando a los mercados mundiales.

El presidente estadounidense, Joe Biden, se comprometió a hacer  todo lo necesario para hacer frente a una crisis bancaria tras las quiebras de SVB y que obligaron a los reguladores a intervenir con medidas de emergencia.

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Biden trató de llevar tranquilidad y aseguró hoy que su sistema bancario "es seguro" y sus depósitos estarán disponibles "cuando los necesiten".

En declaraciones desde la Casa Blanca, añadió que los contribuyentes de Estados Unidos no se harán cargo de las pérdidas del banco y que pedirá al Congreso que "refuerce" la regulación del sector bancario.

Funcionarios del gobierno estadounidense anunciaron que los depositantes con dinero en el fallido banco serían reembolsados en su totalidad y podrían acceder a su dinero.

Biden insinuó aplicar una nueva regulación de los grandes bancos tras la mayor quiebra bancaria de Estados Unidos desde la crisis financiera de 2008, pero se enfrenta a un Congreso dividido que probablemente no apruebe nuevas normas más estrictas.

La Casa Blanca analiza aplicar la Ley Dodd-Frank de reforma financiera que se aprobó en 2010, durante la administración de Barack Obama, que estableció una serie de nuevas agencias gubernamentales encargadas de supervisar el sistema financiero norteamericano.

Según analistas del mercado, la Reserva Federal de Estados Unidos frenaría el alza de las tasas de interés, para darle tranquilidad a la economía y al sistema bancario, aunque repercutirá en un alza de la inflación.

Los precios de las acciones bancarias caían pronunciadamente en la Bolsa de Valores de Nueva York, a medida que cundía el pánico en Wall Street por el segundo y tercer mayor colapso bancario en la historia de Estados Unidos.

Sin embargo, otros sectores subían con base en conjeturas de que la situación llevaría a la Reserva Federal a hacer una pausa en sus aumentos de las tasas de interés.

Las acciones de los principales bancos mundiales se desplomaron, ya que las medidas adoptadas por Estados Unidos para garantizar los depósitos del SVB no lograron tranquilizar a los inversores sobre la solidez financiera de otros bancos.

Las bolsas europeas registraron el lunes su mayor caída diaria del año, arrastradas por los valores bancarios, a pesar de la intervención de las autoridades para limitar las consecuencias de la repentina quiebra de Silicon Valley Bank.

El índice paneuropeo STOXX 600 cerró con una baja del 2,3%, y los valores bancarios, financieros y de aseguradoras, junto con los energéticos, sufrieron las mayores ventas.

Las acciones bancarias europeas cayeron un 5,7%, registrando su peor caída en dos días desde que estalló la guerra entre Rusia y Ucrania a principios del año pasado.

Las acciones de Credit Suisse cayeron un 9,6%, hasta un nuevo mínimo histórico y el índice alemán Commerzbank se desplomó un 12,7%, el francés Societe Generale y el español Sabadell cayeron un 6,2% y un 11,4%, respectivamente.

El banco HSBC cayó un 4,1% después de que el banco británico adquirió la filial británica de SVB por 1 libra, rescatando así a un prestamista clave para las nuevas empresas tecnológicas en Reino Unido.

Analistas financieros de la zona euro vieron consecuencias limitadas para los bancos de la región por el colapso de los prestamistas estadounidenses, mientras que Moody's Investors Service señaló que era poco probable que los bancos europeos se vieran afectados por las pérdidas de las carteras de bonos.