Lunes, 07 Diciembre 2020 21:00

Sabella, un exquisito jugador que se convirtió en un maestro como entrenador

El mayor recuerdo que dejó en las nuevas generaciones fue como director técnico, con logros importantes pero también valores que hablan de su hombría de bien.

&lt;p&gt;Alejandro Sabella festejando al finalizar el partido ante la seleccion de Holanda en el Mundial del 2014.&lt;/p&gt; <p>Alejandro Sabella festejando al finalizar el partido ante la seleccion de Holanda en el Mundial del 2014.</p>

Por Adrián Taccone.

Alejandro Sabella, que falleció hoy a los 66 años, fue un jugador de fútbol exquisito y exitoso, pero el mayor recuerdo que dejó en las nuevas generaciones fue como entrenador, con logros como el título en la Copa Libertadores con Estudiantes en 2009 y el subcampeonato mundial con la Selección argentina en Brasil 2014, pero también valores que hablan de su hombría de bien.

"Lo más importante es la honestidad", fue una de las frases que solía pronunciar, más allá de la dialéctica sobre si jugar bien o ganar a toda costa se imponía, aunque él estuviera identificado con las dos vertientes por su inicio como jugador en River y su arraigo en Estudiantes de La Plata.

El ex DT estaba casado con Silvana Rossi, su compañera de toda la vida pero con la que contrajo matrimonio en 2018, y con la que tuvo dos hijos: Alejandra y Alejo.

Sabella nació el 5 de noviembre de 1954 en Buenos Aires y su pasión por el fútbol lo hizo hacer su carrera en las divisiones inferiores de River, donde debutó de la mano de Néstor "Pipo" Rossi, en 1974, como mediocampista por la izquierda.

Sin embargo, en ese equipo que luego condujo Ángel Labruna el titular indiscutido era Norberto Osvaldo Alonso, y por ese motivo Sabella era suplente, aunque llegó a jugar 118 partidos y marcó 11 goles en los cuatro años que jugó con la banda roja, con el que ganó tres títulos.

"Pachorra", apodo que le puso el periodista Marcelo Araujo en el Sudamericano Juvenil de Chile 1974 porque le gustaba dormir la siesta, era un jugador de una zurda muy sensible y de una calidad técnica que hacía la diferencia en esa época.

"Creo que yo era derecho y como jugaba de 10 y casi todos los 10 eran zurdos, empecé a patear de zurda todos los días y quedé zurdo", reconoció alguna vez sobre cómo derivó en su perfil.

Luego, en 1978, fue transferido al Sheffield United, que en ese momento militaba en la Segunda División de Inglaterra, y posteriormente llegó al Leeds United -el mismo que ahora conduce Marcelo Bielsa- en donde permaneció hasta 1981.

Su etapa más gloriosa, de la mano de Bilardo

Luego de su paso por Inglaterra, Sabella emprendió el regreso y recaló en Estudiantes de La Plata que por ese entonces, en 1981, peleó el torneo Nacional, cuando fue eliminado en semifinales por Quilmes.

Pero al año siguiente, el "Narigón" Carlos Salvador Bilardo conformó un equipo recordado en el tiempo, ya que su mediocampo tuvo a todos jugadores de una técnica exquisita como José Daniel Ponce, Marcelo Trobbiani, Miguel Angel Russo -el más trabajador- y el propio Sabella.

Ese equipo "pincharrata" se adjudicó el torneo Metropolitano 1983 y el Nacional 1983, lo que le permitió a Bilardo llegar a la Selección argentina, en la que contó con Sabella en algunos partidos, aunque el titular era Diego Armando Maradona, escoltado -en diferentes etapas- Ricardo Bochini y el "Beto" Alonso.

Tal vez por esos nombres rutilantes con los que tenía que pelear el puesto es que Bilardo no lo llevó al Mundial de México 1986, cuando eligió a Maradona y Bochini.

Sabella también tuvo un breve paso por el Gremio de Porto Alegre, donde ganó dos torneos regionales, pero regresó a Estudiantes, aunque un tiempo fue a Ferro (1987) y terminó su carrera en Irapuato de México en 1989, a los 35 años.

Del otro lado de la línea

Luego de cerrar su etapa como futbolista profesional, Sabella comenzó a trabajar en las divisiones inferiores de River y Daniel Passarella, con quien tenían amistad desde sus épocas de jugador, lo sumó como ayudante de campo cuando tomó la dirección técnica del primer equipo "millonario".

Con el "Kaiser", Sabella estuvo trabajando casi 20 años y dirigieron en seis lugares diferentes: River en dos ocasiones, la Selección Argentina (en el Mundial 98), la Selección de Uruguay, Parma de Italia, Monterrey de México y Corinthians de Brasil.

Sin embargo, Passarella se abocó a su carrera política dentro de River y llegó a la presidencia, por lo que Sabella siguió su camino solo y en 2009 lo llamaron para ser DT en Estudiantes de La Plata.

Su gran logro con el "Pincha" fue la Copa Libertadores, que el club volvió a ganar luego de 39 años, ya que la última vez había sido de la mano de Osvaldo Zubeldía y con Carlos Bilardo como jugador.

Sabella armó un equipo compacto con Juan Sebastián Verón como líder, tras su regreso del fútbol italiano, y consiguió el ansiado título en una recordada final ante el Cruzeiro de Brasil en el estadio "Mineirao" de Belo Horizonte.

Uno de los momentos de la carrera de Sabella que más se recuerda al frente de Estudiantes fue la final del Mundial de Clubes de ese año, ya que estuvo a solo tres minutos de ganarle al Barcelona multicampeón de Pep Guardiola y que tenía en su plantel a Lionel Messi, Xavi, Iniesta y el sueco Zlatan Ibrahimovic.

Ese conjunto platense, de la mano de Sabella, siguió cosechando éxitos y en 2010 se quedó con el Torneo Apertura, por lo que el entonces presidente de la AFA Julio Grondona lo llamó para hacerse cargo de la Selección argentina en 2011, luego de la salida de Sergio Batista del banquillo.

La Selección y el Mundial 2014

En el conjunto nacional Sabella tomó una decisión a poco de asumir que fue darle la capitanía a Lionel Messi, y apostar a una "identificación" del juego con la historia albiceleste, luego de las últimas frustraciones.

Con un cuarteto de ataque tremendo, con Messi, Sergio Agüero, Gonzalo Higuain y Angel Di María, la Selección argentina se quedó con las Eliminatorias sudamericanas de cara al Mundial de 2014 y llegó con las cartas echadas para el torneo en tierras brasileñas.

En la fase de grupos tuvo en Messi al "salvador", con goles decisivos contra Bosnia (2-1), Irán (1-0) y Nigeria (3-2), y en la parte decisiva encontró mejor funcionamiento colectivo para dejar en el camino a Suiza (1-0), Bélgica (1-0) y Holanda por penales (1-1 en tiempo reglamentario) para alcanzar una final luego de 24 años, que perdió ante Alemania en suplementario (0- 1).

La gente logró identificarse con el éxito del equipo, más allá del subcampeonato, y luego Sabella rechazó la renovación que le propuso Grondona para seguir al frente de la Selección.

Incluso el propio Sabella le recomendó a Grondona la contratación de Gerardo Martino para hacerse cargo de la albiceleste.

Tras los inconvenientes de salud que lo aquejaron -un cáncer de garganta del que se recuperó- Sabella tuvo algunas apariciones públicas, como cuando Estudiantes reinauguró el estadio de 1 y 57 o el Centenario de la entidad, y algún otro reconocimiento en el Congreso nacional.

Quedará en la historia como un entrenador que hizo escuela, que promovió los buenos valores en un mundo que, cada vez más, deja atrás esas situaciones para dar lugar a gestos espurios.

Escrito por
Buenos Aires, NA

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