El gol de Redondo para poner el 3-3 contra Paraguay, a los 51 minutos del segundo tiempo, le dio una luz de esperanza para la Selección Sub 23 y al entrenador Javier Mascherano, ya que una derrota la dejaba afuera de París.

Pero antes de ese gol Argentina jugó un partido inexplicable. Desde lo táctico y desde lo anímico. Porque más allá de que Argentina arrancó 1-0 con un gol de Solari, de ahí en más el equipo se convirtió en un pasivo observador del juego, entregándoles a los paraguayos el control del juego.

El entrenador de la Albiceleste en conferencia de prensa (Foto NA: @Argentina)

Lo peor de todo el asunto es que el desarrollo parecía fácil porque una vez que Argentina se apoderaba de la pelota, con sólo pasar la mitad de la cancha, los volantes y delanteros quedaban mano a mano con los defensores paraguayos.

El 1-1 sobre el final del primer tiempo, no espabiló al equipo.

El 1-2 en la mitad del segundo tiempo, lo deprimió.

El empate 2-2 -por una estupidez del defensor de Paraguay en un penal ridículo sobre Gondou- y el envión de los últimos 15 minutos, tampoco alcanzaron porque la confusión era tal que Almada, en lugar de ir a jugar cerca de los defensores rivales bajaba a un buscar la pelota entre sus defensores hasta que en una acción la entregó mal y de ese error llegó el 3-2 paraguayo que parecía liquidar todas las aspiraciones de Argentina poque iban 45 minutos del complemento.

Pero a los 6 del descuento, Almada (el mejor de Argentina por lejos pese al error del tercer gol rival) pateó desde afuera, forzó un rebote en el arquero y Redondo, como un centrodelantero, llegó para poner el 3-3 y darle una mínima esperanza al equipo de Mascherano.

Ahora bien. El entrenador otra vez nos dejó a todos con la boca abierta con sus decisiones.

1)   La presencia de Echeverri en el equipo titular parecía saldada para todos menos para el DT. No hay una superposición con Almada. Es más, diríamos que al contrario, que se potencian. Pero no. Para Mascherano, Echeverri debía quedarse afuera. Y lo sentó en el banco.

2)   Fue insólita la decisión de poner a Medina, Redondo y Ezequiel Fernández como triple cinco. ¿Efectivamente Mascherano cree que hacen falta tres jugadores para cubrir ese sector? Fue absurdo. Porque además no consiguió la pelota, porque los tres futbolistas se molestaban entre ellos y porque el único que entendió que esa decisión era un disparate fue Medina, quien en un momento se decidió a romper ese triángulo para ir más arriba y colaborar con los delanteros.

3)   ¿Se entiende cuál es la razón por la que el DT pone en la cancha a Castro y deja en el banco a Gondou? Nadie duda de las condiciones de Castro pero, hoy por hoy, Gondou ya demostró que está un par de escalones arriba.

4)   Y ya jugado por jugado, con el partido 1-2 en contra y con 13 minutos por delante, ¿por qué Mascherano no hizo entrar a una de las figuras del equipo, Baltasar Rodríguez, y cerró el partido con cuatro cambios? Sólo una lesión de Rodríguez podría explicar su ausencia. Y que nosotros sepamos, está en perfectas condiciones.

(Foto NA: @Argentina)

Muchas decisiones del entrenador son, cuánto menos, discutibles. Y ya lleva varios torneos tratando de encontrar su mejor versión como DT. Le queda un partido para hacer las cosas bien, tal vez por primera vez desde que dirige a los juveniles. Y entonces esperemos que:

1)   Ponga desde el arranque a Thiago y a Echeverri juntos.

2)   Que ingrese Baltasar Rodríguez desde el minuto cero (por Solari).

3)   Y que Gondou empiece en lugar de Castro.

4)   A Redondo, otro que debió ser titular siempre, no lo contamos porque recibió la segunda amarilla y ya quedó afuera del último partido. Medina parece ser el indicado para estar en su lugar.

5)   Y en algún momento habría que empezar a preguntarse qué le está pasando a Leandro Brey, que deja mucho que desear. ¿Iacovich y Ríos Novo no pueden ser una variante para dar seguridad en los tres palos? ¿Están tan lejos del arquero de Boca? Porque una cosa es bancar a un jugador (lo que nos parece bien) y otra muy diferente es que te hunda con malas actuaciones (lo que nos parece mal). Y Brey está en un nivel bajísimo.

El domingo a las 8 de la noche se decidirá si Argentina tiene o no futuro en los JJ.OO. Si le gana a Brasil, clasificará. Si empata habrá que hacer cuentas con los otros resultados. Y si pierde, adiós.

El que deberá pensar mucho hasta ese momento será Mascherano. Y será vital que entienda que, tanto en el fútbol como en la vida, los caprichos son inconducentes.