Miércoles, 13 Enero 2021 21:00
El Ojo del Arte

"Perro", por Francis Bacon, la animalidad a flor de piel

En esta célebre obra de 1952, el artista irlandés utilizó al animal para evocar la vulnerabilidad humana y transmitir la angustia de la vida contemporánea.

"Perro", por Francis Bacon, la animalidad a flor de piel

Por Gisela Asmundo

Licenciada en Historia del Arte

 

 

En 1971 Francis Bacon ocupaba el primer lugar entre los artistas vivos habiendo sido el único pintor británico del siglo en haber alcanzado fama internacional, según la revista Connaissance des Arts.

"Siempre he intentado comunicar las cosas de la forma más directa y más cruda que he sido capaz, y tal vez porque le llegan directamente, porque las comprenden directamente, la gente piensa que son horribles" , fueron sus palabras.

En la obra "Perro" el artista utilizó al animal para evocar la vulnerabilidad humana y transmitir la angustia de la vida contemporánea.

La frágil línea entre los mismos se difumina, recordándonos que nuestros instintos primarios se encuentran justo debajo de la superficie.

Bacon sintió que podía acercarse más a la comprensión de la verdadera naturaleza de la humanidad observando el comportamiento desinhibido de los animales. Fascinado por el movimiento, observándolos en su hábitat durante sus viajes a Sudáfrica, su estudio estaba repleto de libros sobre la vida salvaje.

Las fotografías de Eadweard Muybridge del siglo XIX de humanos y animales en movimiento fueron referenciales para su propia creación.

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Eadweard Muybridge.

Sus trabajos artísticos fueron adquiriendo una técnica extraordinaria, Francis Bacon fue un maestro ante los problemas que siempre ha planteado la pintura figurativa al óleo.

Bacon manchó con óleo para sugerir el movimiento demente y agresivo del perro, en contraste con el escenario circundante, pulcro, casi sin pintar del resto del lienzo.

La figura aislada se equilibra en el vacío de la tela transmitiendo a su vez una sutil belleza agresiva.

El filósofo francés, Gilles Deleuze sostuvo a propósito de los trazos pictóricos del artista, en su libro Francis Bacon: lógica de la sensación:

" [...] sobre todo, son trazos manuales. [...] Es como si la mano adquiriera independencia, y pasara al servicio de otras fuerzas, trazando marcas que ya no dependen de nuestra voluntad ni de nuestra vista".

La sensación de las formas pictóricas la logra de manera efectiva, para el filósofo la misma " [...] tiene una cara vuelta hacia el sujeto (el sistema nervioso, el 'instinto', el 'temperamento', [...] y una cara vuelta hacia el objeto, 'el hecho', el lugar, el acontecimiento). O, más bien, no tiene del todo caras, es las dos cosas indisolublemente, es ser-en-el- mundo, como dicen los fenomenólogos: a la vez devengo en la sensación y algo ocurre por la sensación [...]. Y, en último término, el cuerpo mismo es quien la da y quien la recibe, quien a la vez es objeto y sujeto [...] la sensación es maestra de deformaciones, agente de deformaciones del cuerpo".

Esta representación del "perro" se basó en la playa de Monte Carlo, lugar de residencia del artista entre los años 1946 y 1950.

El típico aislamiento en las figuras de Bacon, generan rechazo y desasosiego al contemplarlas.

El arquetipo de las mismas es el hombre "solo" y sus bocas muchas veces están en un grito.

"En realidad, quería pintar el grito más que el horror. Y creo que si realmente hubiera pensado en qué es lo que hace gritar a alguien -el horror causante del grito-, los gritos que intentaba pintar hubieran sido mucho más logrados. De hecho, eran demasiado abstractos. Originariamente empecé a pintarlos llevado por esa conmoción que siempre me han causado los movimientos y la forma de la boca y los dientes. Podríamos decir que me gusta el brillo y el color que sale de la boca, y, en cierto sentido, mi deseo siempre ha sido el ser capaz de pintar bocas como Monet pintaba puestas de sol".

Francis Bacon puede ser considerado el artista que de algún modo a lo largo de sus años de carrera logró desplegar una coherencia en el desarrollo de su trabajo con su visión del mundo totalmente articulada.

Su obra a través del tiempo en la secuencia repetitiva de imágenes aisladas, es el reflejo silencioso de la aceptación del dolor, y la soledad sin evocación de esperanza.

Es la resignación del individuo ante la violencia que ejerce el mundo circundante, por eso es tan carnal, tan visceral, porque apela a la sensación y no al intelecto.

Nos interrelaciona con esa línea de contacto culturalmente anulada adrede que es nuestra "animalidad primitiva".

Bacon expresó ser un hombre sin fe religiosa pero sin embargo se definió muy optimista; esto me conduce a la reflexión que John Berger escribió sobre el artista.

Para Berger, Bacon es lo opuesto de esos pintores apocalípticos que esperan que ocurra lo peor, porque para él lo peor ya ha ocurrido.

Cuando el autor afirma que Bacon percibió el absurdo de una forma que no tiene nada en común ni con el existencialismo ni con la obra de un artista como Samuel Beckett, considero que está en lo cierto. Porque Bacon no intentó dilucidar el significado ni lo inverosímil de la existencia; en cambio Beckett "concibió la desesperación como cierto debate interno, como el resultado de intentar desenmarañar del lenguaje todas las respuestas convencionales".

Bacon se definía así mismo como un artista gustoso de transmitir en sus obras un caos ordenado, al dejarse arrastrar por lo accidental. Es decir, empezaba por una idea y lo accidental en la creación lo derivara en otra. Las fotografías tomadas a las personas que conocía y retrataba eran utilizadas de manera referencial al pintar y no algo exactamente a seguir.

Según Bacon:

"¿Acaso no desea uno que las cosas sean lo más reales posibles, pero al mismo tiempo profundamente sugerentes o profundamente reveladoras de unas áreas de la sensación diferentes de la mera ilustración del objeto que te propones hacer? ¿No es en eso, al fin y al cabo, en lo que consiste el arte?".

Francis Bacon

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El artista Francis Bacon frente al panel izquierdo de su "Tríptico" (1983) en su exhibición en la Tate Gallery, 1985. (Foto de Michael Ward / Getty Images).

Nació en el seno de una familia rica en Dublín el 28 de octubre de 1909, que contaba entre sus antepasados al famoso filósofo Francis Bacon.

Fue el segundo de cinco hijos, su madre Christina Firth, era una heredera de la industria del acero, la familia de Bacon tenía una historia emprendedora en el mismo. Su bisabuelo fue Thomas Firth, quien fundó una modesta acería en Sheffield a mediados del siglo XIX. El padre, Edward Bacon, un entrenador de caballos de carreras y ex capitán del Ejército. La relación del artista con su padre siempre fue turbulenta y tormentosa.

Su infancia, que pasó en Cannycourt, condado de Kildare, estuvo afectada por el asma que sufrió durante toda su vida, motivo suficiente para que su padre lo considerada débil o poco viril.

Con el estallido de la guerra en 1914, su padre llevó a la familia a Londres y se unió al Ministerio de Guerra. Dividieron los años de la posguerra entre Londres e Irlanda.

Bacon se escapó repetidamente de su escuela en Cheltenham (1924-1926).

Abiertamente declarado homosexual, en un momento en donde las circunstancias sociales estaban en contra, consciente de la misma desde niño no dudó en hablar con su padre, que lo terminaría de echar de su casa.

Perteneciente a una familia fervientemente religiosa y asidua a ir a misa, a sus 17 años tuvo una revelación, que le develó el sin sentido de la vida.

Bacon llegó a Londres en 1926 con una escolaridad incompleta pero con una asignación semanal de tres libras esterlinas de su madre.

Su arribo a Londres fueron años fundamentales para su formación artística, pues Bacon comenzó a pintar y visitar exposiciones y galerías de arte.

En 1927, Bacon viajó a Berlín, frecuentando los clubes nocturnos homosexuales de la ciudad y luego a París, en donde quedó impresionado por la exposición de 1927 de Pablo Picasso (Galerie Paul Rosenberg) comenzando a dibujar y a pintar mientras asistía a las Academias gratuitas.

Regresó nuevamente a Londres al año siguiente, y se estableció en Queensbury Mews West, South Kensington.

Trabajó como diseñador de muebles e interiores en el estilo modernista de Eileen Gray y exhibió sus diseños allí en 1929. Estos fueron presentados en el estudio antes de compartir una segunda muestra de estudio con los pintores Jean Shepeard y Roy de Maistre (noviembre de 1930).

Paralelamente se inició en la pintura, y en 1933 expone por primera vez sus obras, mientras que al año siguiente organiza su primera exposición individual.

Uno de los primeros patrocinadores fue el empresario Eric Hall, quien se convertiría en el amante y partidario de Bacon (c.1934-c.1950).

Con la llegada de la guerra en 1939, Bacon fue eximido del servicio militar y puesto en libertad por la ARP debido a su asma. Pasó 1941 pintando en Hampshire, antes de regresar a Londres, donde conoció a Lucian Freud y estuvo cerca de Sutherland.

Después de 1944, la vida de Bacon estuvo plagada de éxitos y excesos.

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"Tres estudios para figuras al pie de una crucifixión", 1944, Francis Bacon. Oleo en tres paneles, Soporte, cada uno: 940 × 737 mm, marco, cada uno: 1162 × 960 × 80 mm. Tate.

Se convirtió en un referente para las nuevas generaciones de artistas, y enfureció a quienes lo consideraban un mal artista y una persona cuya vida se caracterizaba por el alcohol, el juego y varios amantes.

El año 1944 fue fundamental para Bacon, porque exhibió "Tres estudios para figuras al pie de una crucifixión", que provocó reacciones violentas y abrió el camino al éxito.

Fue la obra que demostró su madurez artística, la misma se basa en las Furias de la Orestíada de Esquilo y en los biomorfos de Pablo Picasso.

Cuando esta pintura fue exhibida por primera vez, en abril de 1945, en la Lefevre Gallery causó todo un revuelo propulsando su fama y subsecuentemente sería considerado como uno de los más destacados pintores de la posguerra.

En un comentario acerca del valor cultural de los Tres estudios, el crítico de arte John Russell notó que había pinturas en Inglaterra antes de los Tres estudios y pinturas después de ellas, pero que ya nadie, podía confundir ambas.

En relación a su manera de trabajar Bacon expresaba: "Quería hacer algo que me excitara en el sentido de que en la pintura casi nunca se llega allí, pero eso es lo que realmente quería hacer".

Bacon se convirtió en el centro de un entorno artístico en el Soho de la posguerra, que incluía a Lucian Freud, Michael Andrews, el fotógrafo John Deakin, Henrietta Moraes, Isabel Rawsthorne y otros.

Tras un viaje a Egipto y Sudáfrica (1950) surgió una tonalidad más clara en las pinturas de esfinges y animales.

Durante este período, Peter Lacey se convirtió en el amante de Bacon e inspiró imágenes homoeróticas de luchadores derivadas de las fotografías de Eadweard Muybridge en Animal Locomotion (Filadelfia 1887), Animals in Motion (Londres 1899) y The Human Figure in Motion (Londres 1901); las fotografías se convirtieron en una fuente habitual, al igual que persistía el tema del encuentro sexual.

En 1953, Bacon pintó su obra maestra "Estudio después del Retrato del Papa Inocencio X de Velázquez", una nueva versión del famoso cuadro que se encuentra en la Galería Doria Pamphilj, Roma.

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"Estudio después del Retrato del Papa Inocencio X de Velázquez" 1953, Bacon. Oleo sobre lienzo 153 x 118 cm. Centro de Arte de Des Moines, Iowa.

Esta obra muestra una versión distorsionada del Retrato de Inocencio X pintado por el artista español Diego Velázquez en 1650.

Es una de las primeras de una serie de alrededor de 50 variantes del cuadro de Velázquez que Bacon ejecutó a lo largo de la década de 1950 y principios de la de 1960.

En Italia, en 1954, Bacon evitó ver la obra del Papa Inocencio X de Velázquez que estaba en Roma y sus propias pinturas en la Bienal de Venecia, donde compartió el pabellón británico con Ben Nicholson y Freud.

Las pinturas de Papas, que establecieron su reputación, se alternaron con las de figuras contemporáneas con trajes.

La exposición de pinturas posteriores a Van Gogh (Hanover Gallery, 1957) marcó el repentino alejamiento de las anteriores obras monocromáticas hacia un color realzado.

Las referencias temáticas de algunos pintores anteriores como Miguel Ángel, Velázquez, Ingres y Van Gogh, Bacon las utilizó de manera pictórica casi obsesiva.

A pesar de su éxito, al año siguiente el pintor se trasladó al marchante a Marlborough Fine Art. Pagaron sus crecientes deudas de juego, organizaron exposiciones más grandes y se aseguraron de que destruyera menos lienzos.

En 1961, Bacon se instaló en Reece Mews, South Kensington, donde permaneció el resto de su vida.

Sus pinturas viscerales y explícitamente sexuales pueden ser tomadas como catarsis; un postulado visual ante el rechazo y la no aceptación por parte de los otros.

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Mujer reclinada, 1961, Bacon . Oleo sobre tela. Tate.

"Lo que quiero hacer es distorsionar la cosa hasta tal punto que pierda su apariencia, pero dejando constancia de ésta en esa misma distorsión".

Para Bacon el cuerpo humano siempre va ser el objeto revelador, el hombre es para el artista "un simio infeliz sin saberlo" ; pero si se da cuenta de ello deja de serlo, como sostiene John Berger.

Entre 1963 y 1964, la reputación internacional de Bacon se confirmó con su retrospectiva en el Museo Solomon R. Guggenheim de Nueva York y con la publicación del catálogo razonado de Ronald Alley. Rechazó el Premio del Instituto Carnegie (1967) y donó el Premio Rubens para las restauraciones que siguieron a la inundación de Florencia.

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FRANCIS BACON Y GEORGE DYER EN 1964. FOTOGRAFÍA: ARCHIVO JOHN DEAKIN / GETTY

En vísperas de la gran retrospectiva de Bacon en el Grand Palais de París (1971), su amante George Dyer se suicidó y este triste evento dejó marcas inquietantes en las pinturas posteriores.

Se podría decir que Dyer fue el hombre que Bacon más pintó y más deseó, desde que éste, un delincuente de poca monta del este de Londres, cayó por el tragaluz de la casa del artista una noche de 1963 con la intención de cometer un robo.

Supuestamente Bacon le dijo a Dyer, que era 25 años menor que él: "Eres muy torpe para ser un ladrón... quítate la ropa. Entra en mi cama, y luego puedes tomar lo que quieras".

La tierna y brutal relación de Bacon con Dyer duró ocho años, hasta que Dyer murió de una sobredosis de alcohol y barbitúricos en su habitación de hotel en París.

"Después de la exposición de París, estoy decidido a comenzar a pintar mi autobiografía", dijo Bacon, refiriéndose a In Memory of George Dyer (En Memoria de George Dyer), su tríptico de 1971. "Espero que con esta serie cristalice el tiempo, de la misma forma que lo hizo Proust en sus novelas".

 

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In Memory of George Dyer, 1971, Bacon, Oleo. Tríptico: Cada panel: 78 x 58 pulgadas (198 x 147,5 cm), Fondation Beyeler, Colección Beyeler, Riehen / Basel.

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Panel izquierdo de In Memory of George Dyer.

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Panel del centro.

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Panel derecho.

Bacon estaba consumido por la culpa de la muerte de Dyer. "No pasa una hora, por supuesto, cuando no pienso en George", le dijo a su biógrafo Michael Peppiatt.

En una entrevista concedida a David Sylvester, Francis Bacon, parafraseó el principio de un poema de Oscar Wilde. ¿Lo habrá hecho evocando su relación? , ya que a veces sin intención se destruye lo que más se desea.

"Sin embargo, cada uno mata lo que ama,

Que cada uno escuche esto,

Algunos lo hacen con mirada amarga,

Algunos con una palabra halagadora...".

Según el propio Bacon las distorsiones del rostro y del cuerpo humano en sus figuras, son la consecuencia de su búsqueda pictórica para lograr que la pintura "llegue directamente al sistema nervioso". (John Berger)

En 1974, John Edwards se convertiría en el nuevo compañero y modelo del pintor.

En esa década, Bacon viajó regularmente a Nueva York y París, donde compró un pied-à-terre, y las publicaciones ayudaron a establecer la imagen popular de su obra como un reflejo de la ansiedad de la condición moderna.

Las exposiciones internacionales se hicieron más continuas.

Francis Bacon alcanzó mayor nivel internacional cuando la Tate Gallery lo honró con una segunda exhibición retrospectiva en 1985. El director Sir Alan Bowness lo describió seguramente en ese entonces como "el pintor vivo más grande", aunque el mismo artista rechazó tal denominación.

Bacon consideraba que muy pocas personas en Inglaterra tenían un verdadero sentimiento por la pintura, porque la misma no había sido realmente un arte iniciado en tal territorio.

En una última entrevista, sostenía que Inglaterra poseía una cultura más literaria que había comenzado y terminado con Shakespeare, y aún así la gente ni siquiera entendía mucho al mismo.

Francis Bacon murió repentinamente en Madrid en 1992, y su estudio en Londres sería adquirido por la Dublin City Gallery.

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ESTUDIO DE FRANCIS BACON EN DUBLIN CITY GALLERY THE HUGH LANE.

 

Esta nota tiene derechos reservados.

 

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Escrito por
Buenos Aires, NA